Se puso en marcha la recuperación edilicia y arquitectónica del Molino Franchino

El gobernador Binner presidió la firma del contrato para comenzar la primera etapa de la obra en el complejo industrial harinero, el que será destinado al desarrollo de actividades didácticas y culturales. El ministro Storero calificó como "un hecho trascendente" la rúbrica "porque se pondrá en valor unos de los edificios emblemáticos de la ciudad de Santa Fe".
El gobierno de la provincia firmó hoy el contrato para dar inicio a la primera etapa de los trabajos de recuperación edilicia y arquitectónica del edificio donde funcionó el "Molino Franchino" de la ciudad de Santa Fe, que será destinado al desarrollo de actividades didácticas y culturales.

La obra será realizada por la firma Pecam SA, que cotizó los trabajos en 12.490.247,70 pesos, en un tiempo estimado de doce meses.

El acto, que se llevó a cabo en el salón Blanco de Casa de Gobierno, fue presidido por el gobernador Hermes Binner. También estuvieron presentes los ministros de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti, y de Obras Públicas y Vivienda, Hugo Storero; el intendente de Santa Fe, Mario Barletta; el presidente de Pecam SA, Ricardo Griot, entre otros funcionarios provinciales y municipales.

La primera etapa de la obra, que involucra el sector comprendido entre la nave principal y la calle República de Siria, consiste en la adecuación del edificio existente para el funcionamiento de talleres, aulas y dirección de la escuela.

En la oportunidad, el ministro de Obras Públicas y Viviendas, Hugo Storero, destacó que la firma del contrato "es un hecho trascendente porque se pondrá en valor unos de los edificios emblemáticos de la ciudad de Santa Fe".

"Este edificio es testimonio y testigo de una Santa Fe que fue, pero a su vez, su puesta en valor es un desafío para una Santa Fe que puede y debe ser, que destine espacios a su historia y cultura, que revalorice lugares públicos para su proyección social", sostuvo el ministro.

Además, Storero se refirió al las distintas obras impulsadas en la ciudad capital por el gobierno provincial y municipal para "valorar y recuperar espacios de memoria pero comprometiéndose con el futuro de los habitantes" entre los que nombró el Molino Franchino, el Parque Federal, La Redonda, y la restauración de Estación Belgrano impulsada por el gobierno local.

Por su parte, el intendente Mario Barletta dijo que "es un día de satisfacción, nos llena de esperanza y optimismo que el proyecto del gobierno provincial y municipal coincidan en la recuperación de los espacios emblemáticos, hecho que no se dio durante décadas".

Además, Barletta señalo que "esta propuesta se sustenta en una lógica educativa y cultural porque cada uno de los espacios recuperados se piensan desde el uso y la apropiación de la ciudadanía para el desarrollo de la educación y la cultura".

Los trabajos a realizar consisten en la recuperación del edificio del Molino Franchino, un complejo industrial harinero de principios del siglo XX, ubicado en la manzana comprendida por las calles Castellanos, República de Siria, bulevar Gálvez y Pedro Víttori, para su incorporación a un sistema de parques y espacios públicos en la ciudad de Santa Fe.

El objetivo es convertir el viejo molino en un lugar dedicado al desarrollo de actividades didácticas y expositivas vinculadas al diseño, especialmente el industrial. Un «multiespacio» destinado al funcionamiento de una escuela de artes y oficios y a la exhibición, tanto del producto terminado como de sus procesos de fabricación y diseño; tal el concepto de la "Fábrica Cultural".

LA OBRA, EN DOS ETAPAS

La obra fue prevista en dos etapas, superpuestas en un tiempo estimado total de veinticuatro meses. La superficie del predio es de 9.105 metros cuadrados.

La primera etapa consiste en la adecuación de un edificio existente para el funcionamiento de talleres, aulas y dirección de la escuela. Con un tiempo de obra estimado en doce meses, esta primera etapa involucra el sector comprendido entre la nave principal y la calle República de Siria.

Entre los cuerpos edilicios principales se propone la construcción de una calle interior de 25 metros de ancho, que atraviese la manzana con dirección norte - sur, apta para la práctica de actividades masivas y asumiendo un rol protagónico por su condición de gran espacio público.

Esta calle interior se funde con los pisos exteriores y veredas propiciando la continuidad de la experiencia peatonal alrededor y en el interior del complejo.

Para cubrir dicho espacio y generar un ambiente agradable y protegido se adaptó el proyecto de "bóvedas cáscara", desarrollado en la década del 40 por el arquitecto Amancio Williams, poniendo en valor un objeto arquitectónico emblemático que significó uno de los puntos más altos de la cultura arquitectónica argentina.

La segunda etapa, cuyo inicio esta previsto para mediados de este año, involucra el desarrollo total de la nave principal y su expansión a modo de explanada que se extiende hacia el oeste hasta la calle Pedro Víttori y se adecua para resolver la parada de un futuro tren urbano de baja velocidad.

EL PROYECTO EN SU PRIMERA ETAPA

En la primera etapa de la obra se construirá una calle cubierta por bóvedas cáscara, de 1.203 metros cuadrados; un espacio público, de 1.875 metros cuadrados; y superficie en planta edificio talleres y servicios.

Asimismo, en la planta baja del edificio se construirán objetos de servicios, hall, patio, núcleo húmedo, taller y galería cubierta; en el entrepiso, office y depósito, núcleo húmedo y administración; en el primer piso, hall, núcleo húmedo y el taller; y en el segundo, hall, núcleo húmedo, taller y entrepiso.

La superficie cubierta total del edificio talleres y servicios es de 1.935 metros cuadrados.

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