"Pusimos orden para entendernos mejor"

"Pusimos orden para entendernos mejor"
No alcanzó para superar los conflictos, pero le bajó el tono a la disputa, evalúan en el Gobierno. "Fue un empate de visitante, y con Brasil no es poco", señalan con metáfora futbolera. Los resquemores empresarios. Cómo sigue la relación.
La tensión comercial entre Argentina y Brasil no concluyó, pero en la reunión bilateral que mantuvieron los presidentes se aceitó el camino para bajar el nivel del conflicto. El secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, remarcó la relevancia de los acuerdos alcanzados y criticó los cuestionamientos a la política comercial argentina de los empresarios de San Pablo. En tanto, la Unión Industrial Argentina hizo un paréntesis en sus constantes reclamos y quejas para defender la política oficial en la relación bilateral (ver aparte).

En el Ejecutivo describen los resultados del encuentro bilateral como "un empate de visitante, algo importante si el local es Brasil". Sin un horizonte temporal preciso –"en algún momento del comienzo de 2010"–, los países se comprometieron a expedir las licencias no automáticas en no más de sesenta días. Así, Argentina no demorará más la entrega de estas barreras no arancelarias. Brasil, por su parte, prometió avisar con anticipación cuando decida establecer nuevos controles a algún producto.

Los funcionarios remarcan la importancia de la política de regulación del comercio que está llevando adelante el Gobierno. Advierten que la posición del vecino es mucho más holgada "para enfrentar algo más de demora en las licencias no automáticas, pero cuando ellos paran algunos camiones en la frontera se siente muy fuerte en las economías regionales". Para Chiaradía, en el reciente viaje de CFK a Brasil "establecimos parámetros para entendernos mejor. Tenemos que evitar los roces. Buscamos ordenar el juego con un poco más de intervención entre los gobiernos porque los privados no lo pueden solucionar solos". El "éxito" queda más claro si "el objetivo de Brasil era eliminar las licencias y los acuerdos", apuntó el funcionario.

"Hay grandes empresarios de San Pablo que sólo cuidan su bolsillo, no les importa nada el cumplimiento de normas y hablan de manera descarada del incumplimiento de los demás", arremetió Chiaradía. El dardo fue para la Fiesp, la poderosa cámara industrial de San Pablo que preside Paulo Skaf. "Las licencias no automáticas no tardan 180 días en todos los casos, las demoras se reduce a un grupo pequeño, pero alcanza para que estos empresarios salgan a gritar", sostuvo el funcionario.

La crisis intensificó los roces comerciales entre ambos países, pero el vínculo comercial es muy relevante: "Nadie es tan grande o poderoso para dejar de lado a un vecino como Argentina", apuntó el embajador en referencia a empresarios paulistas que cuestionan la existencia del Mercosur. Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas y sus productos también encabezan la lista de importaciones. En tanto, Argentina ocupa el tercer lugar en las compras y ventas exteriores brasileñas, por detrás de Estados Unidos y China. En la última década, las exportaciones argentinas a Brasil se concentraron hacia el sector primario y las ventas externas del vecino incrementaron su porción manufacturera, con mayor valor agregado.

Para proteger el frente comercial durante la crisis, y ante la escalada en las importaciones, el Gobierno desplegó una serie de medidas para intensificar los controles a la entrada de productos. En el Ministerio de Industria aseguran que las licencias no automáticas afectan a menos del 7 por ciento de las importaciones provenientes del vecino. Algunos de los sectores sensibles son el de calzados, muebles, baterías y la línea blanca. Pese a los cuestionamientos brasileños, Chiaradía aseguró que esas medidas no desvían comercio. Pero reconoció que pueden existir casos puntuales donde, por cuestiones cambiarias, la apreciación del real y la pérdida de valor del yuan, se reemplacen proovedores brasileños por chinos.

Chiaradía advirtió sobre las diferencias entre los esquemas de cada país para establecer licencias no automáticas. Para Argentina, explicó, el mecanismo de aplicación de ese tipo de restricciones en mucho más complejo. Brasil lo puede hacer en forma casi automática, señaló. Tras el acuerdo de esta semana, el país vecino se comprometió a no hacer uso de esa facilidad y comunicar las restricciones que resuelva "con suficiente antelación".

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