La UCR es pura tensión entre dos extremos posibles.

Queda poco tiempo para definir la convocatoria a elecciones municipales. Sería después de la inauguración de sesiones del Deliberante. El radicalismo quiere mantener la concertación con el PJ, pero también impulsar la candidatura del ahora anti K, Horacio Quiroga. Puede haber internas en la capital.
El 15 de este mes será la sesión inaugural del Concejo Deliberante neuquino, y el intendente Martín Farizano acudirá a dar el mensaje que le corresponde al Ejecutivo. Pero no sería ese el día indicado para dar a conocer la convocatoria a elecciones de renovación parcial del cuerpo deliberativo: esta podría concretarse al día siguiente, según consideraron fuentes vinculadas a la conducción municipal.

“A Martín lo han presionado para que diera a conocer la convocatoria a elecciones en su mensaje al Deliberante. Pero el intendente no quiere, porque estima que no es el momento indicado, ya que quiere hablar exclusivamente de la gestión y de lo que espera del legislativo”, dijo la fuente consultada por este diario.

Sin embargo, la negativa del intendente no tiene como motivo una mayor dilación, sino apenas el sentido de la oportunidad. Por eso, la convocatoria podría hacerse al día siguiente de la inauguración de sesiones. “No se demoraría mucho más que eso”, aseguraron el sábado.

Farizano atraviesa en estos días una especie de “remake” de las semanas previas a la concreción de la coalición que ganó las elecciones en 2007. Parecería que es el único que cree y quiere formar una lista única para competir con el MPN.

El radicalismo, como ha repetido ya varias veces su presidente, Eduardo Benítez, pretende aprovechar estas elecciones para reafirmar lo que siente como un crecimiento partidario, un resurgir a nivel nacional, a medida que se van alcanzando puntos de acuerdo con el sector liderado por Julio Cobos.

Incluso, como reconoció el propio Benítez este sábado a periodistas de este diario, para reafirmar ese protagonismo, “en estos momentos no nos vendría mal una interna”.

Benítez reconoce por lo menos dos grupos capitalinos que pretenden armar lista propia de concejales. Un grupo esgrime su directa pertenencia al sector más vinculado a Farizano. El otro, reconoce pertenencia junto al ex intendente Horacio Quiroga. La opinión de Benítez es que el consenso no sirve “si queda algún dolor en algún lugar”.

Es que la UCR neuquina se desangra entre dos extremos necesarios. Por un lado, necesita mantener la concertación con el PJ y la buena relación con el gobierno provincial y nacional, para asegurar la gestión municipal en Neuquén. Por el otro, sabe que sería desperdiciar una enorme ocasión no avalar la candidatura de Horacio Quiroga al Congreso, como escala previa a una candidatura para la gobernación en el 2011.

Quiroga es mala palabra para los otros socios del radicalismo en el gobierno municipal. Mansilla piensa que “se tragó un gendarme”, y observa una derechización acentuada del discurso quiroguista, en la misma medida que se produjo su alejamiento del kirchnerismo y su comunión con Julio Cobos. Jesús Escobar nunca se privó de mostrar una postura extremadamente crítica hacia el ex funcionario de Cancillería. Para peor, el sentimiento es recíproco: Quiroga (y muchos radicales más) piensan que haber ampliado la coalición a esos socios es una aventura que puede terminar mal.

Por ahora, se confirma que cada partido hará su apuesta por separado en las elecciones municipales. Quedan pocos días por delante para que Farizano compruebe si logra su objetivo de lista de unidad. Tal como están las cosas, parece una utopía. Pero lo mismo parecía en 2007, y sin embargo, Farizano juntó agua y aceite, y ganó las elecciones.

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