Hay puntos de desacuerdo por expropiación de Zanon

La situación de los ex empleados de la fábrica que no participaron de la gestión obrera de FASINPAT fue el detonante de una diferencia. Kogan dice que no votará si no se soluciona el reconocimiento de una acreencia y el pago pertinente. Soledad Martínez defiende la posición del Ejecutivo neuquino.
La expropiación por "advenimiento" de la cerámica Zanon -actual FASINPAT- ha producido el primer debate importante en la Legislatura, y el tema tiene que ver con más de 130 trabajadores que fueron despedidos en su momento, que no forman parte actualmente del plantel de la fábrica, y que no recibirán pago alguno en esta oportunidad.

El tema lo plantó como discrepancia el diputado justicialista Ariel Kogan: "si a esos trabajadores no se les paga, yo no pienso levantar la mano para aprobar la expropiación", dijo el legislador.

La diputada de Alternativa, Soledad Martínez, refutó al legislador justicialista. Martínez -quien participó de la reunión donde se presentó el proyecto del Ejecutivo provincial- dijo que la expropiación "no tiene nada que ver" con la situación de esos trabajadores.

"Son acreedores de Zanon, no del Estado ni de FASINPAT", dijo la legisladora, quien precisó que los únicos acreedores que cobrarán por la expropiación en este caso son dos "privilegiados" que suman los 22 millones de pesos anunciados -dos firman internacionales- y que la responsable de pagarle a los acreedores de la quiebra ex empleados continúa siendo la familia Zanón.

La situación merecerá sin duda algún debate más profundo, la semana próxima. el proyecto de expropiación sería tratado el miércoles. Allí seguramente se hará un poco de historia sobre como una exitosa fábrica de cerámicos, con alta tecnología, se derrumbó estrepitosamente pese al respaldo que en su momento le dio el gobierno neuquino.

Y se historiará cómo el sindicato ceramista se organizó sobre la base de una inconsistencia legal del proceso de quiebra, que permitió que una comisión obrera se hiciera cargo de la administración de la planta industrial, con permiso del juez actuante en la quiebra. Fue allí donde se produjo el cisma entre los trabajadores, ya que una parte aceptó mantener el trabajo en esas condiciones, y otra -los más de 130 que ahora dice Kogan- no quiso e inició una pelea para recibir la indemnización correspondiente.

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