Un punto de inflexión en la era K

Por Hugo Haime. Analista político. Consultor.

Este año electoral abrirá un nuevo escenario, seguramente no sólo en lo político, sino también en lo económico. El Gobierno se juega la gobernabilidad hasta 2011 y su poder de decidir al sucesor. El rol de la oposición y el voto de los sectores más desprotegidos

El 2009 es un año electoral. Será también un año de inflexión en lo político y probablemente en lo económico. Son las elecciones de medio término. Donde el oficialismo juega tanto la gobernabilidad hasta 2011 como las posibilidades de sucederse a sí mismo o de negociar una formula presidencial con sus potenciales aliados.

Institucionalmente el kirchnerismo necesita mantener su mayoría en ambas cámaras del Congreso. Para ello no le basta vencer electoralmente sino que además necesita hacerlo tanto en las provincias en donde se disputan senadores como en aquellas en las cuales se reparten más diputados. Para la elección de senadores habrá que mirar lo que ocurra en las pocas provincias en las cuales hay elección de senadores entre las que se cuentan, entre otras, Santa Fe, Tucumán, Mendoza, Corrientes y La Pampa. Para la elección de diputados, como para la sumatoria en la elección general, será esencial el resultado en provincia de Buenos Aires.

Hacer predicción hoy sobre los resultados de octubre resulta por lo menos aventurado. Dichos resultados dependen de múltiples factores, tanto políticos como económicos, locales e internacionales. Y sobre todo de la capacidad de cada uno de los actores de desarrollar estrategias inteligentes.

El ejemplo de la campaña de Obama: convergencia de inteligencia estratégica y liderazgo político, nuevas tecnologías y llamado a la incorporación de nuevos actores sociales al activismo político, podría ser un anticipo del año que estamos por vivir.

En relación a la economía, hoy más que nunca es internacional. La recesión mundial aún no nos ha llegado -la actual es por factores locales- y tampoco se sabe cómo lo hará. Sobre esto hemos escuchado muchas hipótesis pero pocas certidumbres. De las medidas que ha tomado el Gobierno, la inversión en obra pública es la que más expectativas despierta y seguramente el pilar que necesita fortalecer para proteger el empleo y el nivel de actividad en las provincias. Caídas en el empleo y los ingresos de los sectores más desprotegidos y más informalizados de la economía son un caldo de cultivo para el voto opositor, ya que el voto de los sectores medios, aun con planes de compra y créditos para consumo de por medio, parece bastante difícil de seducir.

De cómo reaccione la economía mundial post asunción de Obama y de la capacidad de instrumentar medidas que tenga el gobierno nacional depende en gran medida el año económico. Marzo parece un mejor momento para tener un horizonte de certezas y comenzar a hacer predicciones electorales.

Mientras tanto, en lo político todo está en movimiento. La oposición discute sobre posibles alianzas y comienzan ya a aparecer candidatos al 2011. Carrió, Solá, Reutemann, Das Neves, ya están lanzados. Macri, Kirchner, Cobos y Binner están en gateras. Pero las próximas elecciones en la mitad del país se definen por las situaciones provinciales, mientras que en Buenos Aires, sobre todo en el Conurbano y en Capital Federal, tienden a nacionalizarse. El temas entonces es en dónde se pueden aliar los opositores.

En Caplital Federal habrá que ver si Macri decide o no desdoblar las elecciones a diputado nacional y a legislador por la Ciudad. El desdoblamiento le permitiría a la oposición unirse en torno a lo nacional y discutir la gestión local en las de legislador. Pero Macri es quien debe definirse. En el caso de la provincia de Buenos Aires también el factor Macri vuelve a aparecer. ¿Mantendrá su alianza con Francisco De Narváez a través de su primo o cerrará filas con Felipe Solá?. Solá será candidato ¿y en caso de serlo se unirá con Margarita Stolbizer o con Macri y/o con De Narváez?. Al día de hoy demasiados interrogantes, más allá que el oficialismo no encuentre aun un candidato que le pemita acercarse en números a la elección de octubre 2007.

La importancia del factor Macri comienza a diluirse en el interior del país. En Santa Fe, los socialistas y Carrió comienzan a cobrar importancia, un eje que podría crecer si se le suma Luis Juez en Córdoba. Pero también está el factor de los radicales y de Cobos, ambos se necesitan mutuamente. Mendoza será clave para la existencia del proyecto Cobos 2011. Sin un triunfo en su provincia, su proyección política quedará truncada. Lo mismo le sucede a Binner en Santa Fe.

Como vemos, no le será fácil a la oposición unirse excepto que Kirchner los desafíe a la polarización. Esto no tendría demasiada lógica política pero el oficialismo nunca ha sido un ejemplo de cautela política.

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