Punto débil

El Lobo rescató un 1-1 merecido pero insuficiente. Y a Tigre se le fue un triunfo que ya estaba saboreando...
Diego Cagna, el impulsor de la moda de la remera con una leyenda futbolera, salió a la cancha con el mensaje "no importa en qué cancha juguemos". Claro, al DT del Matador no le interesaba algo que sí tiene que estar preocupando a Héctor Arzubialde, porque uno de los enemigos que tuvo ayer el Lobo jujeño fue su propio campo de juego. Se toma como atenuante que en San Salvador llovió en diez de los últimos 14 días y que tanta agua atentó contra el buen estado del césped, pero Gimnasia tuvo que remar el resultado por culpa de un pique traidor de la pelota en las bruces de Gastón Pezzutti: derechazo de Carlos Luna (tras un error de Loeschbor, que no se decidió a rechazar), la pelota que salta como un conejo frente al arquero y se mete, en el inicio del segundo tiempo. Hasta ahí, el Matador poco había hecho para ponerse al frente...

Y desde ahí, con pico y pala pero sin perder la fisonomía de equipo que intenta jugar, Gimnasia siguió con su búsqueda. Abriendo bien la cancha, con Ricky Gómez en la izquierda y Ferradas en la derecha, pero careciendo de peso en el área. Se le nota la ausencia de un 9 tanque, y Calandria no pudo solucionar tal falencia cuando Arzubialde lo mandó a la cancha, promediando el segundo tiempo. Entonces hubo pocas chances de romper el esquema defensivo de Tigre, bien sostenido por la firmeza de Fontanello y la pericia de Arruabarrena para cerrar tanto en el lateral como cuando fallaba Blengio, que no tuvo un regreso precisamente feliz.

Sólo una chance tuvo el Matador de poner un 2-0 que podía tener olor a sentencia definitiva, pero al derechazo de Morel le faltaron diez centímetros de justeza para que se convirtiera en gol. El resto fue lucimiento de Islas, quien a puro salto y revolcón sostenía el 1-0. Busse, Mateo y Calandria desfilaron inútilmente frente al arco del Matador, que finalmente fue vulnerado por un penal de Ricky Gómez (violento, seco y al medio) tras una mano de Jerez. Y sólo faltaban tres minutos.

A Gimnasia se le cortó el impulso ganador que había tomado con el arribo de Arzubialde. Conseguir el empate en el final le quita algo de dolor a los dos puntos que, según dijo su técnico, dejó en el camino. Sabe que esta lucha es cruel y es mucha, y que de acá al final tendrá poco margen para disfrutar lo que vaya logrando, porque depende tanto de los resultados propios como de los ajenos.

Comentá la nota