Un puntero muy natural

Boca sumó su tercer éxito seguido. Y así llegó a la cima de la tabla, su gran objetivo. En el primer tiempo pudo golear a San Lorenzo. En el segundo retrocedió y resignó el ataque, pero igual no sufrió sobresaltos.

Por: Horacio Pagani

En una semana se dio vuelta todo. En una semana fatal para San Lorenzo, ideal para Boca. Así es el fútbol. El equipo dirigido por Miguel Russo le llevaba ocho puntos al de Carlos Ischia antes del comienzo de la fecha del domingo anterior. En tres partidos sumó uno solo (el empate local antes Gimnasia La Plata, el miércoles) y Boca completó los nueve con tres triunfos consecutivos. Antes, le había ganado a River, en el Monumental, iniciando la racha triunfal que ahora le permite compartir la punta con su vencido de ayer y Tigre, que también le llevaba tres puntos y el sábado cayó ante Argentinos Juniors. Al cabo, fue como si se hubiese consumado un milagro futbolero.

Es cierto, San Lorenzo llegó a la Bombonera con algunas fisuras. A las obligadas ausencias del Chaco Torres y Aguirre, suspendidos, se sumaba la lesión de de Adrián González que le impidió jugar desde el comienzo. Y si a esto se agrega la ausencia prolongada que le toca al Gallego Méndez podría imaginarse el desacople defensivo consecuente. Entonces, llegaba herido por las últimas flojas actuaciones que desdibujaron a los muy buenos rendimientos anteriores y por las modificaciones obligadas.

A Boca-equipo lo había golpeado emocionalmente la lamentable muerte de Pedro Pompilio, el digno presidente del club. Y sumaba además la lesión de Morel Rodríguez. Pero estaba ante la gran oportunidad de llegar a la punta. El técnico Ischia optó por por una supuesta variante táctica con línea de tres defensores e Ibarra, sumado como volante por la derecha en función parecida a la de Dátolo por la izquierda. Ibarra quedó siempre a mitad de camino y Dátolo se diluyó en un rol (que incluía defender) que no siente. Pero a pesar de esots inconvenientes, la superioridad de Boca en el primer tiempo fue absoluta. Desde el arranque mismo se hizo sentir en las cercanías del arco de Orión. Con el zurdo Mouche imparable por los costados, con Riquelme como bastonero, con Battaglia como baluarte en las interrupciones y con Viatri para el toque final. A los 7 minutos ya estaba en ventaja el local. Un tiro libre de Riquelme, desde la izquierda los pasó a todos y se metió sobre el segundo palo.El festejo se transformó en homenaje para el fallecido Pompilio. Y el árbitro Pezzotta amonestó a Riequelme por encabezarlo.

Siguió Boca controlando el juego y hubo varias ocasiones para aumentar la ventaja, de Mouche (un remate tocó un palo) y de Viatri quien no anduvo fino, esta vez, para la definición. Algunas las paró Orion. Otras pasaron cerca.

Suele pasar. Lo que se pierde antes se paga después en el fútbol. Y fue muy distinto el segundo tiempo. Después de una media vuelta de Paletta que salvó Orion se afirmó San Lorenzo. Y tomó el manejo del juego, por abajo. Con Walter Acevedo como abanderarado. Boca se apretó en su campo. Y Russo decidió jugar todo al ataque. Menseguez entró por Barrientos y quedaron tres delanteros. Ischia los puso a Figueroa por Viatri pero después sacó a Mouche para incluir a Gaitán. Riquelme, sentido (recibió un golpe) dejó de influir. El empate se vislumbraba por la presión. Pero, en realidad, casi nada pasó cerca de Javier García. Apenas un cabezazo frontal de Acevedo que se fue alto. Los demás fueron centros o llegadas para los anticipos de Cáceres y Paletta.

En el balance, ganó bien Boca. Y ahora se miran de costado. Milagros que ofrece el fútbol.

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