De puño y letra: Por Renato De la Cruz

Comienza el último tramo de la campaña. Das Neves piensa en la presidencial 2011, y los intendentes, en quién lo va a suceder. Los radicales, optimistas. Confían en un gran porcentaje de indecisos.
Entre los modelos «plebiscitarios»...

... que ofrece el próximo turno electoral, hay dos bien definidos en Chubut, aunque el segundo ha sido insuficientemente analizado hasta ahora, a la sombra siempre del primero, que refiere exclusivamente a la influencia que el resultado del 28 de junio tendrá para la proyección del Gobernador, Mario Das Neves, a los primeros planos de la política nacional.

Aún en esa media luz, el que ya se podría definir como «El Plebiscito de los Intendentes» del PJ resultará un elemento de primer orden para comenzar a vislumbrar quiénes saldrán de ese domingo como candidatos con vuelo propio para la interna gubernamental del oficialismo en el 2011.

Con el mes ya comenzado -y por lo tanto en la recta final de la campaña-, Carlos Eliceche, en Puerto Madryn; Martín Buzzi, en Comodoro Rivadavia; Gustavo Mac Karthy, en Trelew y Rafael Williams, en Esquel, recibirán los guarismos en sus ciudades con una doble expectativa, ya que esos números tendrán un significado colectivo, como lo es el aporte al resultado global del PJ el día 28 y otro individual, que les servirá de plataforma de lanzamiento hacia la carrera que definirá quién será el aspirante a suceder en Fontana 50 al actual Gobernador de la Provincia.

En este listado, arbitrario como todos...

... los intendentes pueden sacar una luz de ventaja con respecto a otros competidores potenciales, como el actual ministro de Gobierno, Máximo Pérez Catán, por que el resultado de sus ciudades será un dato objetivo de su poderío electoral, un elemento que no podrán contabilizar sus eventuales adversarios.

Si este análisis se ajusta a la realidad posible, el lunes 29 podría hacerle honor a su fama de «El Día Después» de un largo proceso hegemonizado por Das Neves y el dasnevismo, para convertirse en la jornada inicial de un extenso recorrido de conversaciones y alianzas, destinadas a consolidar un proyecto más o menos sólido, para convencer e incluir al resto del peronismo en un esquema nuevo de poder, con otros actores y para otros tiempos.

Por ahora, los cuatro protagonistas del análisis tienen condiciones y posicionamientos diferentes, aunque todos se muevan bajo el paraguas del liderazgo indiscutible del Gobernador, el otro elemento de peso en cualquier definición hacia el 2011.

El más cercano a Das Neves, por pertenecer al mismo distrito electoral y por la estrecha relación que ambos han ido consolidando en los últimos meses, parece ser el jefe comunal de Trelew, Gustavo Mac Karthy.

Mac Karthy es un dasnevista puro de toda pureza, tanto que ha logrado remover una desconfianza histórica, la que siempre existió entre el Gobernador y César Mac Karthy, el último caudillo del PJ chubutense, el hombre de la legendaria coexistencia con Manuel Cardo, el extinto operador finísimo del peronismo de Comodoro Rivadavia, al que muchos todavía le deben algo, aunque hace muchos años que es sólo la sombra de «El Gallego» la que perdura en los pliegues más profundos de esa organización.

Si Mac Karthy es el acompañamiento...

... extremo a Das Neves, su colega de Comodoro Rivadavia, Martín Buzzi, fue en un momento el cerebro de la gestión modernizadora de Das Neves y el hombre que puso los cimientos de la estrategia del modelo de inserción local en los mercados internacionales.

Con ese bagaje y ese reconocimiento a cuestas, el mismo hombre que arrancó siendo casi un perfecto desconocido para muchos militantes y dirigentes del PJ tradicional, terminó catapultado hacia un destino codiciado por muchos, el de ser el candidato bendecido por el Gobernador para conducir los destinos de la ciudad económicamente más poderosa de Chubut, la misma que ansía desde hace muchos ¿demasiados? años, colocar a un comodorense en la cima del poder provincial.

Comodoro Rivadavia es, también, el padrón electoral más numeroso de Chubut y sólo la combinación de dos factores, la legendaria astucia de los políticos del Valle Inferior del Chubut y la tibieza de sus referentes, han impedido hasta ahora que se concrete esa antigua aspiración colectiva.

Si el resultado del 28 de junio lo acompaña, ese bien podría ser el tercer elemento que consolide la base de una eventual candidatura de Buzzi a la Gobernación, aunque debe señalarse que el intendente ha sido, hasta ahora al menos, más que cauteloso en este sentido.

Esa cautela, sin embargo, podría obrar como un elemento adicional a su favor, porque ningún líder de la política y Das Neves menos, aprecian demasiado a los que se miden trajes que aún no saben cuándo serán suyos, ni si lo serán alguna vez.

Talvez por eso es que nadie se animaría a descartar al ex-ministro y actual jefe comunal, como una de las alternativas posibles para la sucesión en el 2011.

Para el madrynense...

... Carlos Eliceche, las cosas son bastante más sencillas. Si el 28 de junio sus candidatos locales se acercan al 60 por ciento de los votos, todos los análisis del Día Después coincidirán en que ya está colocado en el punto de partida hacia la precandidatura a la Gobernación.

Como Buzzi, Eliceche puede descontar el acompañamiento de su ciudad en ese proyecto. También Puerto Madryn siente desde hace años que se ha ganado el derecho de colocar a uno de los suyos al frente del Gobierno, por su carácter de postal clásica de Chubut ante el mundo, por la fortaleza de su sector industrial y por su crecimiento económico y demográfico continuado a lo largo de los años.

Reúne el acompañamiento de sindicatos poderosos y ha tejido una amplia red de alianzas aquí y allá, dentro y fuera del PJ, una característica que no tienen otros potenciales aspirantes, origen también de roces y desconfianzas con las segundas líneas del dasnevismo.

La elección en Puerto Madryn tiene una connotación especial, puesto que allí se eligen también cargos municipales, por la renovación parcial del Concejo Deliberante y la convocatoria a una nueva Convención Municipal, para reformar la Carta Orgánica de la ciudad.

Esta categoría tendrá un significado particular, hacia afuera para los analistas de la política, y hacia adentro para la dirigencia provincial del PJ, porque una diferencia en más o en menos con respecto a las boletas de candidatos al Senado y a Diputados, puede terminar convertida en un elemento básico para la discusión que se viene.

El intendente de Esquel...

... Rafael Williams, es el compañero que todos quieren tener cuando se habla de las fórmulas probables para el 2011.

Serio, tranquilo, amable, independiente y con fuerte imagen positiva, el «Rafa», como le dicen todos, parece definido en un rol clave: el de soporte casi decisivo para cualquier alianza de carácter provincial y el de hombre confiable para secundar cualquier proyecto gubernamental, justamente por la seriedad inalterable que ha impreso a sus acciones institucionales y políticas a lo largo de todos los años que lleva en la política.

«Para encabezar posiblemente no le alcance, porque no tiene suficientes soldados, pero es el aliado ideal de cualquiera», definen en la entretela del poder cuando se habla del cordillerano. Esos observadores no descartan otra alternativa. «Sería una figura casi inobjetable para la unidad, si hay una interna ‘empiojada’» que ponga en riesgo la paciente construcción de Das Neves, una tarea que comenzó en el 2002, cuando en el PJ -por no haber- no había ni ilusiones.

Williams cuenta, además, para su proyección provincial, con otra condición de peso. Su inclusión en una fórmula gubernamental calcaría la génesis del proyecto inicial del Gobernador, es decir un candidato afincado en uno de los grandes distritos, complementado y fortalecido por un cordillerano fiable, que en este caso cuenta con el antecedente de su capacidad para gestionar asuntos públicos complicados, como son los de orden municipal.

Lo dicho, el listado puede ser arbitrario, pero es el que hay ahora, al menos sobre bases más o menos racionales para leer la política chubutense.

El 28 a la noche y el Día Después, ya temprano en la mañana, habrá que ver si este anticipado análisis tuvo algo que ver con la realidad concreta de las cosas.

El efecto Astete

Comodorense, ex radical, recientemente ex Provech y ahora candidato por el Frente Popular, el comodorense Ricardo Astete va camino a convertirse en una preocupación creciente para el resto de los candidatos al Senado de la Nación.

¿Si ganará? Seguro que no. ¿Si llegará en segundo término? Más que difícil. Con esos pronósticos en la mano, no es sencillo explicar el origen de esas preocupaciones, aunque existe y es bien concreto.

El potencial de sorpresa de Astete está dado por su calidad de candidato y su condición de comodorense.

¿Cuántos votos sacará ese aspirante del padrón electoral más numeroso del Chubut?, es una de las preguntas que han comenzado a formularse por estos días, con respuestas de las más variadas y despreocupaciones casi siempre fingidas.

Si los saca ¿a quién le restará?, es el interrogante que siempre sucede al primero.

Podría -dice uno de los razonamientos- quitarlos del último caudal del oficialismo en aquella ciudad, cuando el hoy diputado fue el referente de la alianza entre el PJ y el Provech. Es esa una teoría válida, pareciera.

Pero hay otra, que remite a su antecedente más antiguo en la política chubutense. «Si resta, le resta a los radicales. Sus votos están ahí», imaginan en el oficialismo. También suena esta opinión como una conjetura razonable.

Es que el marco apático de las campañas opositoras, un poco por la influencia indudable de la ausencia de billeteras gordas y otro tanto porque la imaginación no ha suplido ese déficit, termina favoreciendo a las fuerzas más noveles, que ven como súbitamente sus posibilidades parecen emparejarse con el pelotón que marcha detrás del PJ.

La posibilidad de que los votantes que no comulgan con el oficialismo terminen dispersando el sufragio en cantidades casi equivalentes entre esos candidatos, inquieta a los aparentemente mejor posicionados, como el radicalismo y el ARI, y colocan un signo de preocupación en los referentes políticos y sociales que observan el riesgo de una situación hegemónica, que atrase en varias décadas lo que era hasta hace poco un sistema político equilibrado, con mayorías y minorías circunstanciales y alternancia en el poder, un requisito casi básico para el buen funcionamiento de las democracias.

El ejemplo socialista

Por difícil que fuera la época y por fuerte que soplara en contra el viento, siempre el Partido Socialista Auténtico de Chubut cumplió con su destino en la política: armar una propuesta, presentar candidatos y defender sus ideas.

También lo hará ahora, sostenido por ese ideal militante que no desmaya, hacer de la política una convicción y descreer de su ejercicio como otra de las tantas actividades comerciales. Esa conducta les ha ganado un respeto unánime, aún en medio de esta época confusa, por la que muchos van y vienen cambiando de camiseta según el clima, la moda o, más sencillamente, la conveniencia.

Acostumbrados a remar contra corriente, los socialistas y sus aliados, fundidos en el Nuevo Espacio, serán la única boleta kirchnerista en Chubut, un territorio en el que esos adherentes sobraban y se empujaban, hasta que a Néstor le empezó a cambiar la suerte.

Quizás no saquen muchos votos, pero los que tengan sabrán qué votaron, a quiénes y para qué. No es poco logro ese, en tiempos que más de uno entra y sale de las organizaciones políticas, de acuerdo a cuál haya sido su suerte en el reparto.

¿Y en qué andan los radicales?

Tratando de desmentir aquello de que están haciendo la plancha, porque ya está asegurada la banca en el Senado de la Nación, los radicales están haciendo la campaña casa por casa. Durante el fin de semana, Mario Cimadevilla, principal candidato y presidente del partido, anduvo de recorrida en la cordillera. Cuentan que más allá de alguna gente que tiene mala onda con los políticos, tuvieron buena receptividad.

Y, como todos, sacan cuentas y hacen sus especulaciones. En la UCR están agitando una encuesta que a cuatro semanas de los comicios, le da al candidato del oficialismo, Marcelo Guinle, un 31 por ciento de intención de voto, y un 22 % a Cimadevilla, con un alto porcentaje de indecisos, y desconocimiento del candidato radical. Mirando el vaso medio lleno, aseguran que Guinle no tiene mucho más espacio para crecer, siendo además un candidato muy conocido, y que difícilmente llegue a los porcentajes que obtuvo Aldo Marconetto (FPV) en 2005, comparando una legislativa con la otra. Y que el bajo índice de conocimiento de Cimadevilla es «campo para trabajar». Los más optimistas de la campaña radical juran que el 28 por la noche tendrán en las urnas más del 25% de votos para la UCR. ¿Será?

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