Pulti vetó parcialmente la ordenanza regulatoria y podrán llegar inversiones

Supermercados e hipermercados deberán instalarse fuera del área urbana * Queda a salvo la premisa de proteger el trabajo y la producción locales * Pero a la vez, se abre el "cerrojo" que quiso imponer el "factor de saturación" incorporado por los concejales de la oposición * Hasta anoche el jefe comunal estuvo "abierto al diálogo" y tomó la decisión cuando consideró que "no quedó otra alternativa" que aplicar el veto.
Se establece que en el microcentro sólo podrán abrirse locales de hasta 190 metros cuadrados, en el macrocentro de 191 a 600, en la zona periférica de 600 a 1.799, y recién fuera del ejido se permitirán de más de 1.800 metros cuadrados.

El intendente Gustavo Pulti vetó anoche parcialmente, a las 22.15, la ordenanza que regula la instalación de grandes superficies comerciales en el rubro alimentario, como cadenas de supermercados e hipermercados, aprobada el pasado 9 del corriente por una mayoría del Concejo Deliberante formada por los bloques de la oposición.

Puntualmente el veto del jefe comunal se aplicó sobre los artículos que introducen el "factor de saturación", un complicado coeficiente numérico que combina población con cantidad de bocas de expendio comerciales, y que de haberse aplicado hubiera significado un "cerrojo" a cualquier tipo de inversión en este rubro, incluso la de comerciantes locales que quisieran agruparse para vender productos bajo un mismo techo.

El resto de la ordenanza regulatoria está en condiciones de entrar en vigencia, mientras que los artículos vetados volverán nuevamente al Concejo Deliberante. Si el cuerpo deliberativo quisiera dejar sin efecto la medida tomada por el jefe comunal, debería reunir dos tercios de los votos, una alternativa que anoche se consideraba improbable.

Pulti dijo que durante la jornada "agotó" las gestiones con concejales de la oposición -tanto él como el presidente del HCD Marcelo Artime y el secretario de Gobierno Juan Guiñazú- buscando una salida consensuada. "El veto parcial que tuve que aplicar es porque no quedó otra alternativa", subrayó.

Dijo también el intendente que la medida tomada "es a favor de las fuentes de trabajo locales y de los que menos tienen", tal como le pidieron, pero a la vez deja abierta la puerta de futuras inversiones en el rubro comercial al eliminar de la ordenanza el "coeficiente de saturación".

Ese "factor de saturación" que impusieron los concejales de la oposición primero en comisiones y luego en el recinto de sesiones -en este tema se manejaron siempre como un bloque único y compacto- pretendía aplicarse sobre los establecimientos de más de 191 metros cuadrados y resultaba de dividir por ocho a la población del partido de General Pueyrredon.

Si se tomaran los datos del último censo nacional que adjudicaron a este distrito una población de 564.056 habitantes -números que hoy están largamente superados-, dividiendo por 8 en General Pueyrredon el "cupo" de metros cuadrados habilitables para el rubro comercio de productos alimenticios sería de 70.507. Sin embargo los concejales le pidieron al Ejecutivo que para hacer esa cuenta debía computarse también a la población estacional, es decir la que reside durante los feriados largos y la temporada de verano.

Para el presidente del Concejo Deliberante Marcelo Artime, quien criticó duramente esta parte del proyecto en la sesión del jueves 9 del corriente, de seguir la recomendación de los concejales de sumar a los habitantes estables y los turistas, la cuenta habría que hacerla aproximadamente en base a 1,2 millón de personas. De manera que -paradojal y contradictoriamente- podría suceder que se autorizara la habilitación de una gran cantidad de metros cuadrados para el rubro, lo que estaría muy lejos del objetivo de proteger al comercio local.

Al vetar solamente algunos artículos de la controvertida ordenanza el mensaje que quiere dar el jefe del Ejecutivo es que el resto de la norma podrá entrar en vigencia. Esto es que, aún sin el "factor de saturación", la ordenanza regulatoria igual mantiene restricciones importantes a la instalación de super e hipermercados, ya que estos grandes comercios solamente podrían abrirse en las afueras del ejido.

En realidad lo que estuvo subyacente durante todo el período de discusión de esta ordenanza en comisiones y aún antes, desde que el intendente Pulti elevó el proyecto original -regulatorio y hasta restrictivo pero no prohibitivo de futuras inversiones-, es la influencia que ejerció sobre los concejales de la oposición la presencia en la ciudad de la firma Supermercados Toledo, con más de una veintena de locales funcionando desde hace décadas. De hecho, directivos y empleados de esa firma se movilizaron dos veces ante el Palacio Municipal para que se aprobara una ordenanza lo más restrictiva posible y que impidiera la radicación de otras cadenas.

No quedan dudas de que el discutido "factor de saturación" que apareció de improviso en el texto que se discutía en comisiones fue consecuencia directa de ese lobby: esto lo han aceptado concejales, funcionarios y protagonistas de la actividad comercial, pero siempre "off the record".

Puntos salientes de la norma

Eliminado el "factor de saturación" prohibitivo, la ordenanza que entra en vigencia crea cuatro categorías de comercios dedicados a la venta de alimentos por autoservicio, definiendo límites geográficos para su instalación. Según su superficie, deberán radicarse en distintos sectores de la ciudad: en el área del microcentro se podrán instalar locales de ventas de alimentos pero solamente de hasta 190 metros cuadrados, en el macrocentro de 191 a 600 metros cuadrados y en la zona periférica de 600 a 1.799 metros cuadrados; recién fuera del ejido se permitirán grandes supermercados e hipermercados, de más de 1.800 metros cuadrados.

A su vez, los establecimientos de entre 191 y 600 metros cuadrados deberán respetar una distancia mínima de 300 metros respecto de otros establecimientos de la misma categoría o inferior.

Comentá la nota