Una pulseada que se jugó bajo tierra

La UTA realizó igual las elecciones cuestionadas por el cuerpo de delegados del subte y el Ministerio de Trabajo las avaló. Algunos trenes funcionaron manejados por personal jerárquico. Hubo denuncias de agresiones.
Ayer en Buenos Aires hubo una pulseada bajo tierra. El cuerpo de delegados del subte concretó su anunciado paro en rechazo a la elección convocada por la Unión Tranviarios Automotor (UTA) para renovar esos mandatos, pero algunos trenes funcionaron igual manejados por personal jerárquico de Metrovías. Los pocos pasajeros que bajaron a las estaciones, y se arriesgaron a subir en medio de policías, forcejeos y corridas, llegaron tarde a sus destinos porque las formaciones salían con menor frecuencia. A su vez, la UTA realizó la elección –cuestionada por el cuerpo de delegados porque “cambiaron en forma arbitraria” las condiciones establecidas por ley–, pero fue baja la concurrencia a las urnas. La medida de fuerza fue cuestionada desde el Gobierno y desde la CGT, cuyo líder Hugo Moyano la catalogó de “antidemocrática”. Al mismo tiempo, los delegados de base denunciaban ante cámaras y micrófonos que fueron golpeados por una “patota de la empresa que bajó de micros de la UTA”.

Nada fue lo que parecía ser, y a la hora de evaluar la jornada todos se mostraron triunfadores. Para la UTA el paro afectó sólo en un 20 por ciento al servicio, los trenes circularon con demoras “de apenas tres minutos”, y votó alrededor del 47 por ciento del padrón, según afirmó a Página/12 el vocero Mario Caligari, para quien “todo estuvo tranquilo, casi normal”. Y agregó que la medida fue convocada por “ex delegados”, cuyo mandato terminó en septiembre.

“Nos consideramos delegados y quedó demostrado porque los trabajadores respondieron a esta representación gremial, hacemos lo que se dispuso en asamblea: impugnamos el resultado de la votación, totalmente trucha, con el paro y la no participación en las urnas”, replicó Claudio Dellecarbonara, conductor y delegado de la línea B. “La medida de fuerza puede continuar si no se nos reconoce una representación gremial de base”, anticipó. El cuerpo de delegados evaluó que el paro había tenido un acatamiento del 98 por ciento y que sólo votó el 8 por ciento.

A las siete de la mañana la empresa Metrovías informaba que las líneas B y C estaban interrumpidas y que su “servicio de emergencia” tenía demoras en el resto de la red de entre seis y 12 minutos. Cuando uno de los trenes llegó a la cabecera Lacroze y el supervisor que lo manejaba abandonó la cabina, Dellecarbonara ingresó para usar el handy y anunciar el inicio del paro. “En ese momento entró Gareca, de la UTA, y me pegó dos o tres piñas, yo no respondí, anuncié la medida y empezó a llamar a los gritos a la patota”, relató en diálogo con Página/12. A esa altura ya habían entrado las cámaras y los cronistas, que vieron cómo un policía amagaba sacar su arma. Megáfono en mano Dellecarbonara anunciaba que “la empresa y la policía no garantizan la integridad física ni de los trabajadores ni de los usuarios”. Al rato salió del tren porque sus compañeros aseguraban que no sería lastimado. Los cronistas quisieron saber si esa formación arrancaba. “No, el personal idóneo para manejarlo está de paro”, fue la respuesta.

Néstor Segovia, de los talleres de la línea C, denunció que “fue una patota de la empresa, porque no son compañeros nuestros, voy a dar la vida por el compañero”, e intentó bajar a las vías. Lo frenaron otros delegados y policías de civil, entre gritos y forcejeos. “Soy el secretario gremial de la UTA y no soy ningún patotero, la actitud de ellos es más patoteril que la nuestra. Dellecarbonara no fue golpeado, se encerró porque no tenía otra alternativa para parar el tren”, dijo el dirigente Andrés Arrejoría.

En la estación Primera Junta, Gastón Reyes, delegado de la línea A, sostuvo que la convocatoria de la UTA no respetó el artículo 65 de la ley de Asociaciones Sindicales sobre la proporcionalidad que tiene que haber entre la cantidad de trabajadores y de delegados. El convenio colectivo de trabajo UTA-Metrovías establece que la elección es por líneas y por talleres, y así se hizo desde hace 14 años. Ahora la UTA convocó por funciones y así quedó eliminado el delegado de línea, que representa a todos los trabajadores de cada tramo más allá de las tareas que cumpla. El cuerpo de delegados afirma que la cantidad de delegados se reducirá a poco más de la mitad. Pero, desde la UTA, Arrejoría replicó que “ahora son 23 y van a ser 44, si eso es menos representatividad que me lo expliquen”. El Ministerio de Trabajo dirimió el asunto y determinó que “la elección fue correctamente convocada”. La viceministra de la cartera laboral, Noemí Rial, aseguró que el conflicto es “una lucha intrasindical” y planteó que “el ejercicio del derecho a huelga no es para estas cosas”. En el mismo sentido, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, expresó que “las internas sindicales deben resolverse en el marco sindical”.

Pasado el mediodía, los cruces eran en los medios. A Roberto Fernández, secretario general de la UTA, le preguntaron sobre la legitimidad de la elección planteada por los delegados de base. “Que me lo vengan a decir a mí, para demostrar fervor dicen cualquier cosa, no se puede confiar en los delegados sino en la organización sindical y el ministerio”, enfatizaba desde la flamante línea H. Desde Constitución, el delegado Segovia lo interpelaba. “Compañero Fernández, si usted no me echa de la UTA, Segovia no se va, Segovia quiere pelear a la par de usted, ganar las seis horas para los colectiveros, usted es cómplice con la empresa que no quiere un cuerpo de delegados combativo como éste”, decía a los gritos. Y Roberto Pianelli aclaraba: “No queríamos hacer el paro, lo anunciamos 48 horas antes, pretendíamos que el ministerio tuviera la actitud que tuvo cuando suspendió la elección convocada con estas características”.

A la hora del regreso al hogar, una cronista interrogaba a un delegado sobre la situación de los usuarios “que no tienen nada que ver” con el conflicto. “Tienen mucho que ver en tanto nosotros denunciamos que en el subte puede haber un Cromañón bajo tierra, que si la empresa no invierte en mejorar el servicio se va la vida del usuario y la nuestra”, respondió.

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