Puja salarial: aceptan una suma fija los gremios del transporte

Sería de 300 a 400 pesos. Equivale a un aumento salarial del 11 al 14 por ciento.
El Gobierno y los gremios del transporte de pasajeros van camino a cerrar un acuerdo salarial transitorio que implicará el pago de una suma fija y la postergación de las paritarias hasta después de las elecciones.

El acuerdo global con los sindicatos del transporte se encuentra practicamente cerrado y se basa en el cobro de una suma fija mensual que se ubicará entre los $ 300 y 400 según las distintas categorías salariales.

Esos valores que tendrán carácter no remunerativo representarán una suba que, en promedio, oscilará entre el 11 y 14%.

La mejora salarial regirá entre los meses de abril y agosto y alcanzará a los choferes de colectivos de corta, media y larga distancia; maquinistas de trenes, señaleros, empleados ferroviarios y al personal de los subtes y el premetro.

Las negociaciones entre el Gobierno y los gremios se aceleraron en la última semana y de acuerdo con los datos obtenidos por Clarín la firma del acuerdo general podría concretarse en los próximos días.

Ayer la Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmó que ya arribó a un acuerdo con las cámaras del autotransporte de pasajeros y con Metrovías, la concesionaria de los subtes. La próxima semana darían el visto bueno el sindicato La Fraternidad (maquinistas), la Asociación de Señaleros y la Unión Ferroviaria, el gremio más numeroso del sector.

Con este acuerdo salarial con los gremios del transporte, la administración kirchnerista apunta a lograr un doble objetivo. Por un lado, clausurar cualquier posibilidad de conflicto en un servicio que es clave de cara a las elecciones del 28 de junio.

Y por otro lado, encarrilar las negociaciones salariales que están abiertas en otros sectores dentro de una pauta de aumento que no supere el 15%. Según el análisis de los funcionarios, uno de los primeros gremios que podría acoplarse a este criterio sería la Federación de Camioneros de Hugo Moyano, un hecho que constituiría una fuerte señal para que el resto de los servicios sigan el mismo camino.

A su vez, para los sindicatos del transporte, la solución transitoria que impulsa el Gobierno representa una salida más que conveniente para esperar el resultado de las elecciones. Es que en medio del incierto panorama que se registra por la caída de la actividad productiva, ningún sindicalista quiere ponerle la firma a un incremento anual definitivo que a los pocos meses se vea desvirtuado por la crisis económica.

Ahora bien, como el Gobierno no piensa tocar las tarifas que pagan los pasajeros, la suma fija que está en juego implicará un nuevo aumento en los subsidios que reciben las empresas operadoras de los colectivos, trenes y subtes.

Si bien aún no están los números definitivos, los primeros cálculos que barajan los técnicos oficiales y privados indican que el Estado deberá agregar a los actuales $ 350 millones de subsidios mensuales otros $ 50 millones más para poder compensar las nuevas subas salariales.

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