Puja por la reapertura del canje de la deuda externa

Por: Marcelo Bonelli

Para no perder un gran negocio, los bancos extranjeros ofrecieron aportar fondos, pero la oferta sería insuficiente para cubrir la necesidad de financiamiento del Gobierno.

Los bancos extranjeros le hicieron una contrapropuesta a la Argentina para reabrir el canje internacional de la deuda y de esa manera no perder el negocio multimillonario de mover USD 30.000 millones.

Esto ocurrió después de que Clarín anticipara los cortocircuitos que existían en la negociación y que pusieron en peligro la decisión de normalizar la deuda con los "holdouts".

La transacción igual tiene fuertes interrogantes: el dinero fresco que quieren aportar ahora los bancos es la mitad de lo que ofrecieron hace un tiempo a la Argentina. Y el costo financiero es elevadísimo. Pero esto es el reflejo de los problemas que tiene la Argentina para acceder al crédito, fruto de la desconfianza internacional que existe ante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Clarín confirmó que esta semana el comité de bancos integrado por el Citi, Deutsche y Barclays comunicó en forma oficial al Palacio de Hacienda que estaba dispuesto a otorgar "dinero fresco" por mil millones de dólares. Pero sólo lo harán con una condición: que el Gobierno le entregue el control en el negocio de la reapertura de la deuda de los "holdouts".

Así los banqueros modificaron la posición inicial, que había generado diferencias con la Argentina. Carlos Mauleon -director de deuda del Barclays- hace una semana había exigido el negocio pero sin poner dinero en efectivo. Amado Boudou aceptó de inmediato la iniciativa y la elevó a la Quinta de Olivos. El ministro pretende anunciar la transacción durante la gira de la Presidenta a los Estados Unidos.

Pero el tema no es sencillo. El dinero que ofrecen los bancos es sensiblemente inferior al que ofrecieron un año atrás. En esa oportunidad hablaron de suscribir un bono a favor de la Argentina por un mínimo de USD 2.000 millones y un tope de USD 3.000 millones. Además, el Ministerio de Economía se ataría a este trío de bancos y no resolvería el problema de financiación para el año próximo: se necesitan como mínimo unos USD 5.000 millones.

Por ahora Néstor Kirchner no habría aprobado la negociación de Boudou. La Presidenta respondió sólo con un silencio en la reunión. El tema -de superarse esas profundas dudas- podría ser abordado en el viaje al Grupo de los 20 y durante el encuentro en el Council of the Americas.

Argentina viaja a esa cumbre de Presidentes con una posición vetusta. Volverá a cuestionar el pasado del Fondo Monetario, cuando en los centros financieros internacionales sólo hablan del futuro del FMI. El propio Boudou ayer dijo que Argentina necesita volver al Fondo.

Barack Obama no recibirá por ahora a Cristina Kirchner y tampoco habría una foto de ambos.

La indiferencia de la Casa Blanca obedece a cuestionamientos concretos del Departamento de Estado y del Tesoro al gobierno de Argentina.

Un informe secreto que prepararon dos emisarios del Tesoro a Buenos Aires es crítico y cuestiona el clima antiempresarial del gobierno kirchnerista.

La misión se concretó hace una semana y estuvo a cargo de Bill Block, jefe del área Cono Sur con sede en San Pablo y un emisario directo de Tesoro, William Lindquits.

Ambos hablaron con empresarios y estuvieron con Amado Boudou. El discurso promercado del ministro de Economía no pudo modificar la impresión que se llevaron: que Argentina tiene fuertes desequilibrios y que el Gobierno no hace nada por corregirlos, salvo distorsionar las cifras del INDEC.

También alcanzaron otra conclusión: que el repunte financiero internacional no es aprovechado plenamente por Argentina por la actitud confrontativa del kirchnerismo.

Ambos estuvieron en Buenos Aires después de otras dos misiones secretas de emisarios de Francia y Canadá.

Jim Flaherty, el ministro de Finanzas de Canadá censuró al Gobierno cuando habló con economistas y funcionarios. Jean Marie Paugman, el subsecretario de Relaciones Económicas Empresarias de Francia, fue duro a la hora de pedir seriedad para afrontar la deuda con el Club de París.

Los informes de ambos estuvieron en línea con la posición crítica de los enviados del Tesoro de los Estados Unidos.

En el G-7 no satisfacen las respuestas de la Argentina y, además, ven que el Gobierno se desvive en la lucha por el poder.

Por otra parte, la decisión de crear un Ministerio de Agricultura a cargo de Julián Domínguez vacía al Ministerio de la Producción. Débora Giorgi lucha también para no desangrarse en la Secretaría de Industria, donde es inminente la salida de su contrincante Fernando Fraguio y la posible asunción -de la mano de Carlos Kunkel- de la economista Mirta Díaz.

Tanta pelea hizo que disposiciones antidumping no se cumplieran. Después de un duro reclamo de la CAME, la ministra Giorgi corrigió la falla que alentaba importaciones.

La cuestión se trató en la última reunión de la Unión Industrial. La gente de Héctor Méndez fue contundente: criticó el rumbo político del Gobierno y concluyó que sus abusos complican la recuperación económica. Pero también hubo severas objeciones a la "débil" oposición y la falta de liderazgo para construir un proyecto alternativo. Asustados por las arbitrariedades del Gobierno -como la ley de medios- decidieron trabajar en una nueva propuesta económica y de acción política.

Héctor Méndez convocó a un retiro en una quinta bonaerense que tendrá una particularidad: a la cumbre irán los principales industriales de la Argentina.

Comentá la nota