Puja con el campo por ver sobre quién recaerá el peso del ajuste

La brutal caída que han sufrido los precios de los granos trastocó por completo el escenario del negocio agrícola. Así, mientras que hasta julio el campo y el Gobierno pelearon por quedarse con una mayor porción de la abundancia de dólares, ahora la disputa es por ver sobre qué espaldas recae el peso del obligado ajuste. Que no será menor: en 2009 habrá U$S 10.000 millones menos para repartir.
Esta pulseada será clave para la economía local el próximo año, tanto a nivel macro (la evolución de los ingresos fiscales en tiempo electoral) como a nivel micro (el nivel de actividad en el interior del país). Y no son solamente los chacareros y los funcionarios los únicos sectores expectantes. De cómo se dirima la discusión depende además la situación de muchos otros actores: los propietarios que alquilan sus campos, los contratistas, los fabricantes de insumos para el campo.

Aunque no conforme a los productores, la decisión del Estado de reducir 5% las retenciones al trigo y el maíz (hoy se sabrá también cómo se benefician la soja y el girasol) no es un dato menor. En primer lugar porque es la primera vez que ese tributo se reduce desde su reimplantación, en 2002. En segundo término, porque implica que el Gobierno tomó conciencia que debe aflojar los niveles actuales de presión impositiva sobre el sector, ya que de no hacerlo llevaría a la quiebra a muchos productores. El gran interrogante es si ese 5% de rebaja será suficiente.

Un trabajo de los economistas de la Sociedad Rural muestra que el Estado ha sido uno de los grandes ganadores durante el proceso de altísimos precios agrícolas, que ahora culminó. Según estos cálculos, el Fisco embolsó casi U$S 12.000 millones por las retenciones aplicadas a la cosecha 2007/08, casi tres veces más de lo recaudado un año antes.

Pero en 2008/09 las cosas volverán a ser más normales. A los valores actuales, la cosecha exportable valdría unos 19.788 millones y las retenciones serían de 6.152 millones, en caso de que no hubiera retoques. En cambio, si hoy se generalizara la rebaja del 5% a todos los productos, la recaudación caería a 5.163 millones.

Esos U$S 1.000 millones de diferencia, que para unos es costo fiscal, para otros representan la posibilidad de que los chacareros no sean la única gran víctima del ajuste forzado por las nuevas condiciones internacionales.

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