Con las "puertas abiertas".

El ex recaudador bonaerense ya recibió una oferta de Schiaretti. Solá, Macri y De Narváez lo llenaron de elogios. Desde el oficialismo cuestionaron sus críticas al Gobierno. León Arslanian dijo que era lógico que lo despidieran.
Mientras los oficialistas cuestionaron las declaraciones de Santiago Montoya, que lo llevaron a su salida de la Agencia de Recaudación Bonaerense (ARBA), el peronismo disidente salió a la caza de lo que muchos ven como un nuevo cuadro de la oposición. Lo elogiaron largamente los tres líderes de Unión-PRO, Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Felipe Solá. El ex gobernador además lo tentó con incorporarse a su espacio: "Si Montoya quiere, hay lugar y será bien recibido", dijo. Pero Juan Schiaretti le ganó de mano: ya le ofreció un cargo en su gobierno.

Desde el oficialismo, cuestionaron las declaraciones de Montoya, que llevaron a que el gobernador Daniel Scioli le pidiera la renuncia. El ex funcionario había planteado su rechazo a una posible candidatura "testimonial" suya como concejal en San Isidro y había remarcado que consideraba que eso era "una traición a los vecinos". Quedó en el aire la idea de que si Scioli se presenta estaría traicionando su mandato. Además, Montoya destacó que el kirchnerismo perdió su capacidad de diálogo con la oposición y los sectores rurales.

El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, sostuvo ayer que Montoya opinó sobre temas "ajenos a su gestión y sin un fundamento real". "Yo no creo que le haya llegado una carta documento, ni nada por el estilo, diciéndole ‘usted tiene que ser candidato a concejal de San Isidro’ –ironizó–. Uno tiene que abocarse a la tarea que está realizando y si forma parte de un proyecto político, ir en el camino que se le pide que se encolumne", estimó el funcionario kirchnerista, y sostuvo que "el nivel mediático de exposición de un funcionario lleva a veces a que aborde temas ajenos a la tarea que está desempeñando". Echegaray buscó restarle importancia a la tarea que encabezó Montoya cuando sostuvo que "la recaudación de la provincia de Buenos Aires está en gran parte atada a la AFIP". Por su parte, el ex ministro de Seguridad bonaerense León Arslanian estimó que era lógico que lo despidieran, dado que es "incompatible" con el cargo hacer "críticas al gobierno al que pertenece". "Las críticas hay que hacerlas desde afuera y no desde adentro." Arslanian consideró que fue Montoya el que "ha generado una condición que lo tornó incompatible".

En cambio, el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, consideró que "resulta inadmisible que la negativa a acatar la orden impartida desde el gobierno federal de asumir una candidatura testimonial termine costándole el puesto a un funcionario correcto". Biolcati remarcó que Scioli "prefiere ser funcional a las jugarretas del ex presidente Kirchner antes que resguardar los intereses de su provincia".

Los líderes de Unión-PRO se unieron rápidamente a los elogios a Montoya, que alternaron con invitaciones a sumarse a la oposición. "Es una persona valiosa y la gente valiosa siempre tiene las puertas abiertas", dijo Macri, que cuestionó "al autoritarismo del kirchnerismo, que no respeta la independencia de criterios". De Narváez tituló un post en su Facebook "Las pelotas de Montoya". "Montoya tuvo las pelotas de decirle que ‘no’ a Néstor Kirchner. Y eso le costó su puesto. Pero puede estar tranquilo ya que trabajó durante muchos años como un excelente funcionario", sostuvo el candidato-empresario. "Montoya demostró que tiene convicciones y principios. Marcó un punto de inflexión entre aquellos políticos de bien que se sienten presionados por esta manera de hacer política que tiene Kirchner, en la que no se puede pensar distinto", advirtió. Solá también lo ponderó y reconoció: "Me encantaría sumarlo, somos muy amigos".

Solá lo llamó a Montoya el viernes por la noche para solidarizarse. Fue un diálogo muy corto, pero en Unión-PRO nadie descarta que se junten esta semana: Montoya fue seis años funcionario de Solá y tienen una muy buena relación. "Nos encantaría que trabaje con nosotros, pero es todo muy prematuro. No creemos que quiera meterse en una candidatura", señalaban en el entorno del ex gobernador. Circulaba el rumor ayer de que Montoya buscará continuar su carrera política en Córdoba. Si se decide a quedarse en Buenos Aires, seguramente tendrá un lugar en las filas de Unión-PRO. Si no, Schiaretti lo espera con los brazos abiertos.

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