Por la puerta de atrás.

Ibarra se comunicó con Ameal y le dijo que no aceptaba la reducción de sueldo. Basile lo quería, pero los dirigentes no estaban convencidos. Mal cierre para un gran ciclo.
Se quería quedar. No tenía intenciones de irse de Boca. Sabía que iba a extrañar la camiseta y justo había vuelto Basile. Ese deseo, sin embargo, chocaba con su filosofía de vida en el fútbol. Con su firme convicción para hacer respetar lo ganado, cuidar lo suyo y no ceder. Es duro en ese sentido. Y que los dirigentes hayan dejado su renovación para lo último y le quisieran reducir el sueldo, le molestó, le tocó el orgullo, se sintió manoseado. Lo meditó, entonces. Meditó la decisión y, después de una larga agonía, se comunicó con Carlos Bianchi y como no escuchó una oferta económica acorde a sus pretensiones, Hugo Ibarra se despidió del club tras 296 partidos y 15 títulos.

La oficialización del alejamiento del Negro, después de 22 días de la fecha de finalización de su contrato, la hizo Boca a través de un comunicado de prensa que salió a las 17 de ayer y que responsabiliza al jugador de no continuar en el club. "Ibarra ha respondido en forma negativa al ofrecimiento que le fuera efectuado por el Director General de Fútbol, Carlos Bianchi, para la renovación de su contrato", dice la nota de escasas cinco líneas con la que se cierra el ciclo de uno de los históricos de la última década.

Al igual que ocurrió un año antes, cuando amagó con irse a Brasil y luego contó que hasta había pensado en retirarse, la negociación con Ibarra no empezó bien. La demora en convocarlo a hablar y la reducción de sueldo que le propusieron no le cayó bien, menos cuando otro histórico como Palermo ya tenía todo arreglado y a cifras en definitiva iguales a las de su anterior contrato. Todavía sin Basile confirmado, lo que pensaba el jugador era que la dirigencia no quería que siguiera y lo estaban forzando a dar un paso al costado. La realidad es que nadie entre los dirigentes decía que su ciclo estaba terminado, sí que no era el mismo y que estaba bien incluirlo dentro de los jugadores que debían someterse al tope de u$s 350.000 de prima.

La confirmación de Basile pareció darle una nueva vida. "El técnico consideraba que estaba para rendir en la Primera de Boca y que era el 4 titular. También lo valoraba por lo hecho en el otro ciclo, por lo incondicional. Hay que recordar ese partido clave con Banfield en el que hizo ese golazo casi sin ángulo", explicó un dirigente cercano al entrenador.

Así y todo, a pesar del deseo del Coco, terminó el partido con Colón y el Negro se fue de vacaciones sin tener una nueva charla. Lo quisieron convocar para la semana siguiente, la primera del receso invernal, y respondió que no. "Me voy de vacaciones, después hablamos", dijo. Durante su descanso no hubo comunicación entre las partes. El esperaba que intentaran ubicarlo, que se mostraran interesados, pero nada de eso pasó. Recién se contactó Marcelo London el mismo día en que su queja salió publicada en Olé, y quedaron en reunirse en la semana. Pero el plantel volvió al trabajo y él no se presentó. Y cuando finalmente se juntó a hablar, escuchó un nuevo ofrecimiento, esta vez de u$s 430.000 y quedó en responder. "Lo esperamos porque lo quería el técnico. Si no, con la actitud que tuvo, ni lo hubiéramos esperado", explicó un dirigente cercano a las negociaciones.

La nueva oferta, sin embargo, no lo conformó. De los 850.000 libres de impuestos que cobró durante la temporada anterior sólo aceptaba bajar hasta 650.000 y Boca no quiso estirarse hasta esa cifra, sólo aceptó arrimarse con premios por objetivos, como se hizo con Palermo. Pero el jugador, que es muy cuidadoso con el dinero, que negocia sin representante y es difícil de manejar en cuestiones monetarias, ya tenía encaminada la decisión que finalmente tomó ayer. "Le tocaron el orgullo y el bolsillo", agregó un allegado al lateral. Y por eso, después de 12 años con dos interrupciones, le hizo llegar su negativa al presidente Jorge Amor Ameal, con quien había negociado.

En principio, su lugar intentará ocuparlo Facundo Roncaglia, así lo dijo el Coco y lo demostró en la práctica de ayer. Detrás, a la espera, también estará el uruguayo Gunino, quien tiene 20 años y llega de Danubio. El Negro, por su parte, no sabe todavía qué va a hacer. Se encuentra en Santa Fe y no responde el teléfono. Estudiantes es una posibilidad, también se mencionó Colón. El siempre dijo que tenía una posibilidad de Brasil. Por lo pronto, entre hoy y mañana pasaría a buscar sus pertenencias, como quien lo hace luego de una separación marital. Lo que está claro, como pasó con otros grandes ídolos de la historia de Boca, es que se va por la puerta de atrás.

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