Puente colorado hacia los kirchneristas

Puente colorado hacia los kirchneristas
Bajo el lema "a río revuelto, ganancia de pescadores", el diputado nacional Francisco de Narváez, caña al hombro, se reunió con su tropa de legisladores bonaerenses en la ciudad de La Plata, todavía convulsionada por el conato de rebelión protagonizado por un grupo de diputados provinciales oficialistas.
La cita fue el lunes por la tarde en el edificio anexo de la Legislatura bonaerense; allí, en su doble rol de candidato a gobernador o a presidente de la Nación, repasó la agenda legislativa del año y recomendó a sus hombres no "confrontar porque sí" con el gobierno de Daniel Scioli.

"Pensemos en qué podemos aportar, sin miedo a que nos tilden de oficialistas. Por ejemplo, en el tema hidráulico, todos sabíamos que iba a ocurrir el drama de la inundación de San Antonio de Areco. Insistamos en ese tipo de cosas", propuso.

Una de las novedades fue la incorporación al equipo de trabajo del Colorado, como referente en temas agropecuarios, de Emilio Monzó, el ex ministro de Agricultura de Scioli, eyectado del cargo por el gobernador apenas Néstor se enteró de su estrecha relación con Unión-Pro.

Asistieron a la reunión los senadores Alfredo Meckievi, Julio Saleme, Gastón Guarracino, Jorge Donofrio, Jorge Zampereti y Aníbal Asseff y los diputados Ramiro Gutiérrez, Damián Cardoso, Carlos Acuña, Jorge Solmi y el macrista Ramiro Tagliaferro, entre otros. También los duhaldistas Gonzalo Atanasof y Gustavo Ferri (yerno de Duhalde). No estuvieron los cuatro integrantes del bloque que responde a Felipe Solá.

A propósito de macristas, no cayó bien entre los seguidores del jefe de gobierno porteño que, en un momento de la reunión, De Narváez aclarara que su intención era competir en la interna del Partido Justicialista, dando por tierra el acuerdo con el ya lanzado como candidato Mauricio Macri.

Las suspicacias llegaron a la hora de la desconcentración, cuando el diputado empresario habló bien del titular de la Cámara baja bonaerense, Horacio González, en cuya casa de Pinamar se deslizaron fuertes críticas a Kirchner, Scioli y Balestrini.

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