"Puedo salir jugando o intimidar a los rivales".

Colombiano, cara de malo, admirador de Yepes y Perea, Humberto descartó ir a Rusia o México para venir a River. "Quiero que se haga ya", dice el Beto, 1,92, 24 años, 14 tatuajes y muchísima ilusión.
Hablé con el presidente y le comuniqué que quiero ir a River. Gracias a Dios, me respetó mi intención y dijo que no habría problemas. Ahora estoy ansioso para que mañana (por hoy) se pongan de acuerdo las partes y quede todo listo". Humberto Mendoza cuenta las horas. Si todo sale como él espera, esta noche podría tomar el vuelo que mañana bien temprano lo deje en Ezeiza, listo para convertirse en el nuevo refuerzo de Gorosito. Aunque clubes mexicanos y rusos tenían intenciones de comprar su pase, el zaguero se sentó con el presidente de Nacional de Medellín para que acepte cederlo a préstamo a River porque es la camiseta que más lo seduce. ¿Que hoy es el último del fútbol argentino? "No, es un grande a nivel mundial. Eso fue una circunstancia, una mala racha y sacarlo adelante será un desafío más", se entusiasma el Beto, apodo que heredó de su padre, otro recio defensor que pasó por Junior, Bucaramanga y Cúcuta.

Hoy será el día clave para la llegada del colombiano. Con el okey de Nacional para cederlo por una temporada con opción de compra, sólo resta que los clubes se pongan de acuerdo en los números. En Núñez, el contrato del defensor ya está listo y hasta le reservan turno para que mañana a primera hora se realice la revisión médica y luego se reencuentre con Falcao, su compañero de la selección. "En estos días no hablé con él, pero siempre me ha dicho que es una institución muy grande, en la que hay que sudar la casaca los 95 minutos", cuenta Mendoza, admirador de "Ivan Ramiro, Amaranto y Mario Alberto", como llama a Córdoba, Perea y Yepes, aunque su ídolo fue Andrés Escobar, aquel central colombiano que fue asesinado. "Tengo la suerte de utilizar su camiseta, la número 2 de Nacional. Fue un reto difícil porque los hinchas eran muy críticos con cada defensor que la usaba, pero por suerte recibí el apoyo de ellos", repasa con emoción de fanático: el escudo de Nacional es uno de los 14 tatuajes que lleva en su cuerpo, mezclados con varios tribales, su apellido y el nombre de su esposa, Sara, quien será mamá dentro de siete meses.

A ella y su panza deberá dejar por unos días, seguramente hasta que regrese de la pretemporada y se acomode en Buenos Aires, donde será un desconocido hasta que cumpla con su objetivo. "Este es un desafío muy importante para mí por lo que significa River, porque quiero ganarme un nombre en Argentina, que sepan quién es Humberto Mendoza, que me respeten y pueda quedarme un largo tiempo allí como pasó con Mario Alberto (Yepes), que también ganó títulos", se propone este zaguero de imponente físico que se comparó con Jorge Bermúdez por su temperamento y presencia: "Me gusta intimidar a los rivales --repite--, pero también puedo salir jugando. Y me gusta patear tiros libres con potencia. Tengo que mantener la calma, pero quiero que todo esto se termine mañana (por hoy) para poder ponerme a las órdenes del profe Gorosito y demostrarle mis condiciones. Todavía no hablé con él, pero lo quiero hacer para saber qué quiere de mí".

Si todo se cierra hoy, la banda roja será su cuarta camiseta, tras debutar con la de Bucaramanga, ganar tres campeonatos con la de Nacional y defender la de Colombia en las Eliminatorias, la Copa de Oro y varios amistosos. "Faltan los papeles", advierte con la calma que intenta contener su ansiedad. "Estoy muy contento por todo esto", sonríe. Y promete: "Trataré de dar seguridad para sumar muchos títulos".

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