"No pueden pedir silencio y sumisión"

"No pueden pedir silencio y sumisión"
Cobos respondió así a los ataques de Cristina y Néstor Kirchner y los acusó de haber abandonado el proyecto que los llevó al poder.
El vicepresidente Julio Cobos estaba en el gimnasio del Club Regatas de Mendoza cuando sonó su celular. Era un amigo que le avisaba que Néstor Kirchner acababa de señalarlo como uno de los ejes de "una conspiración permanente" en contra del Gobierno.

Fue el disparador que lo decidió a redactar de puño y letra una carta que sus voceros difundieron ayer.

En el texto, que no llega a una carilla, Cobos dice que "no se puede pretender que el silencio o la sumisión" sean el marco ético que se le pida un vicepresidente y asegura que desde que llegó al Gobierno su accionar fue "de buena fe".

También recuerda que en la campaña presidencial de 2007 él y Cristina Kirchner prometieron "una mayor institucionalidad con la participación activa del Congreso", y sugiere que no fue él el que abandonó ese proyecto, sino el Gobierno.

"La paz social que todos anhelan se logra con respeto a la ley y a las instituciones", concluye Cobos en su carta, en un mensaje sin intermediarios a Cristina y Néstor Kirchner.

"Estaba muy enojado, sobre todo por los agravios a la investidura del vicepresidente, porque los Kirchner le habían prometido respetarla, pero no lo hacen", dijo a LA NACION uno de sus colaboradores, que estuvo comunicado con él todo el día.

Al mediodía, Kirchner lo había señalado como eje de "una conspiración permanente", junto al diario Clarín , incluso lo acusó de ser "un claro empleado" de ese grupo económico. "El vicepresidente no cumple su rol y no acompaña como corresponde. Lo único que hizo desde el primer día en el cargo es construir su campaña y volver a su partido original", lo atacó Kirchner (ver página 8).

Cobos leyó sus críticas en el contexto de las que un día antes ya habían expresado la presidenta Cristina Kirchner y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, entre otros.

"Creo que todo el mundo tiene derecho a ser candidato, pero que primero aprendan cuál es rol del vicepresidente según la Constitución", le había reclamado Cristina Kirchner. También le recriminó "participar en cuanta discusión hay en contra del Gobierno", a pesar de haberla acompañado en la fórmula presidencial en 2007.

Fernández, en cambio, lo acusó de estar detrás de las acciones de Martín Redrado para permanecer en el Banco Central. "Va a haber una foto de Redrado y de Cobos en el cortísimo plazo", pronosticó.

El vicepresidente les contestó que en la campaña de 2007 él y la Presidenta habían prometido "políticas estratégicas con todos los sectores de la producción, a partir de acuerdos con el campo y la industria", un obvio reproche a la pelea con el campo.

Agregó que también hablaban de "lograr una mayor institucionalidad con la participación activa del Congreso, refrendando las decisiones trascendentes que el país".

"Yo sigo pensando lo mismo y, por lo tanto, no desanduve ningún camino respecto a este proyecto como seguramente no lo hicieron Alberto Fernández, Sergio Massa, Alberto Abad, Graciela Ocaña, Martín Lousteau, Carlos Reutemann, Felipe Solá y Marta Oyhanarte", enumeró Cobos, recordando a quienes abandonaron el kirchnerismo por diferencias con el Gobierno.

"No se puede pretender que el silencio o la sumisión ante decisiones que no fueron -al menos- analizadas o consultadas sean el marco ético que se pretenda definir para el rol del vicepresidente", agregó Cobos.

"No respondo agravios porque sería caer nuevamente en viejas antinomias que deberían ya ser superadas. Quiero dejar en claro que mi accionar fue, es y será de buena fe", repitió el vicepresidente.

Y concluyó: "Los argentinos están pidiendo a toda la clase política que nos ocupemos de sus problemas y es el deseo de los ciudadanos vivir en tranquilidad y armonía. Esa paz social que todos anhelan se logra -entre otras cosas- con respeto a la ley y a las instituciones".

Después de pasar el fin de semana en su provincia, Cobos participará mañana en el Senado de una reunión a la que invitó a los jefes de bloque. Buscará que el Congreso sesione y analice los últimos DNU.

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