"Se puede reducir la violencia"

En entrevista exclusiva, el intendente de Gesell dio a Página/12 los lineamientos de su política de seguridad. La orden es "No perseguir sino prevenir". El control de las bebidas en la calle: "No hace falta detener a nadie, se le vacía la botella".
A días de presentar un balance ante el ministro de Justicia provincial, Ricardo Casal, quien pospuso el encuentro por problemas de agenda, el intendente de Villa Gesell recibió a Página/12 para hablar sobre su política de seguridad. El oficialista Jorge Rodríguez Erneta, también conocido como "El Oso", va por su segundo año de gestión y recién ahora, comenta, se consolidan los cambios que impulsó para dar "un corte" a las clásicas madrugadas adolescentes y permitir la coexistencia con los adultos que buscan recreo y también descanso. "Se puede disminuir la violencia pero no se puede evitar el afano", admite en un momento, aunque asegura que los controles en los cuatro accesos al pueblo desalientan a los ladrones.

Con la Municipalidad llena por ser día de cobro tras una temporada exitosa, la mejor entre las ciudades costeras (el turismo creció en enero 17,5 por ciento), el intendente señala en su despacho que el gran despliegue policial en la ruta, en la peatonal y en la playa es para "disuadir y prevenir". "Yo les bajo línea desde el primer día, hago formar una ronda cuando llegan todos los agentes adicionales y les digo que no les secuestren el cuatriciclo a un pibe por no llevar casco, prefiero que los obliguen a volver a su casa a buscarlo", dice Rodríguez Erneta.

Pero la prevención, en todo caso, debe ir acompañada de cierta tolerancia. Y en eso anda este mandatario, cirujano de profesión, que prohíbe que se tome alcohol en la calle sin llevar a nadie preso por ello. "Simplemente, se les vacía la bebida en la vía pública. Lo mismo vale para los que salen del boliche con un trago en la mano, si lo querés tomar, hacelo adentro", aclara. La venta fuera de horario de alcohol ya generó clausuras, informa después, hasta la de un local de la conocida cadena de comidas Carlitos. Si los chicos se abastecen de bebidas en el supermercado es otro cantar, "los que piden que los persigamos ahí están locos".

Con el porro pasa algo similar: "La indicación es que lo apaguen y lo tiren. No está prohibido el consumo, por lo tanto no se le inicia una causa a nadie por esto, lo importante es la concientización", dice. Por lo demás, los operativos se centran en la terminal de micros, donde merodean las brigadas antinarcóticos con sus perros. Sobre el grupo de jóvenes detenido con cápsulas de DOB (una poderosa anfetamina) y objetos robados a turistas, el intendente cuenta que paraban en "un lugar bárbaro" e invitaban a comer asado hasta al tipo que les alquilaba la casa. "Eran señoritos, vestían Armani, saludaban a todo el mundo, ni alcohol tomaban. ¿Cómo te das cuenta?"

Según Rodríguez Erneta, los esfuerzos para evitar el crimen organizado comienzan en los controles dispuestos en los cuatro accesos al pueblo con el sistema "morpho-touch", una máquina que reconoce huellas digitales y aporta datos sobre pedidos de captura o personas con libertad condicional. Además, hay alrededor de 320 agentes adicionales entre policías bonaerenses y personal de Prefectura, a cargo de vigilar las playas. "Hay gente que viene a veranear y gente que viene a afanar, pero el tipo que va a delinquir ve el despliegue y la piensa", reflexiona el intendente.

¿Y cómo es el corte entre jóvenes y adultos?, pregunta Página/12. La estrategia, responde Rodríguez Erneta, es mandarlos a dormir entre las 6 y las 8 para que se pueda baldear y barrer las calles del pueblo. Para ello, cuenta, se tomó una serie de medidas: obligaron a cerrar las pancherías entre las 5 y las 9, al igual que un McDonald’s abierto 24 horas, la playa es vigilada rigurosamente y los bares sólo brindan desayuno. El cierre de los boliches, que aquí por pedido a la autoridad que regula la Ley de Nocturnidad se extendió hasta las 6.30, también es controlado por la policía.

"Igual me pasó de salir a las 9 y ver pibes que paran el auto y ponen la música a todo volumen –comenta el intendente–. Y les dije: ‘Ya terminaste de bailar, ahora me toca a mí’. ‘¿Y usted quién es?’ ‘El intendente.’ Me pidieron perdón y hasta se sacaron una foto conmigo. Quiero aclarar que esto no es en contra de los jóvenes ni de los comerciantes, que se quejan de que pierden plata por cerrar antes. El corte nos favorece a todos. Se terminaron las peleas callejeras y las corridas, aunque muchos pibes siguen estado al filo. Pero es normal, vienen de vacaciones solos y se destapan, hacen todo lo que no hacen en su casa. Nosotros tratamos de atraer a los adultos porque los jóvenes vienen igual."

Cuando sale el tema de las estafas hechas a través de Internet a gente que buscaba alquilar en Villa Gesell, el intendente toma el teléfono y simula una conversación entre estafado y estafador. "Así que me cobrás 1600 por mes, nada más", dice en un momento y remata: "La gente está muy verde". Los primeros días de enero, reconoce, recibían 40 llamadas por día por este tema aunque desde la Municipalidad no pueden hacer nada. "Actuamos cuando vemos que alguien reclama porque no tiene agua caliente o ver fallas en la infraestructura y hacemos que se les devuelva la plata", asegura.

Otro de los puntos que resaltó Rodríguez Erneta fue pasar de tener una ayudantía fiscal a una fiscalía estable en enero y febrero para dinamizar las causas judiciales y hacer allanamientos. Pero lo central, insiste, es lograr cortar la noche y la venta de alcohol para que arranque otra ciudad: "Hay que tener en cuenta que Gesell tiene 45 mil habitantes y ahora se sumaron 300 mil turistas, pero nosotros mantenemos la fisonomía del lugar. No tenemos un solo semáforo y las calles siguen siendo de arena. Si querés ciudad andate a Mar del Plata".

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