¿Puede inspirar confianza el desconfiado?

Por Mariano Grondona

Cristina Kirchner viajó a Rusia para promover las exportaciones argentinas. Hasta hace poco, la principal exportación argentina a ese país eran las carnes. Pero la presidenta argentina pudo confirmar por boca de sus anfitriones que Rusia está colocando al Brasil como su principal proveedor de carnes en lugar de la Argentina.

Los consumidores rusos han demostrado preferir durante años nuestras carnes. A la Argentina, a su vez, le sobra carne. Si a uno le sobra lo que al otro le falta, ¿cómo se explica el desplazamiento de la Argentina por Brasil en el mercado ruso? ¿Quién está bloqueando lo que fue hasta ayer una ancha vía de mutua conveniencia?

Muchas veces la Argentina ha padecido el bloqueo de sus exportaciones alimentarias por parte del proteccionismo europeo. Pero el principal responsable de la declinación de nuestras exportaciones a Rusia no es el proteccionismo europeo sino nuestro propio gobierno. La causa de nuestra declinación exportadora a Rusia no se llama "proteccionismo europeo" porque sólo lleva algunos nombres propios como los de Moreno, Echegaray y Kirchner.

Se da así la paradoja de que la presidenta argentina fue a Rusia a vender lo que su gobierno no quiere vender. Quizá Cristina Kirchner quiera vender otras cosas a Rusia. Esto es loable en sí mismo, pero no puede soslayar el hecho de que lo que los rusos querían comprar eran, por lo pronto, nuestras carnes. En todo mercado cuenta la preferencia del comprador antes que la del vendedor. Quizás el viaje de la Presidenta sirva para aclarar la importancia del mercado ruso para la Argentina en otros rubros, pero esperamos que no sirva también para confirmar la hipótesis de que el producto principal que está exportando la Argentina a Rusia y a otras naciones es la inquina de su gobierno contra el campo.

Algo similar ocurrió con el mercado de capitales que el Gobierno quiere atraer ahora mediante la ley del blanqueo después de haberlo herido gravemente mediante la confiscación de los ahorros de los futuros jubilados en las AFJP.

Se dice que lo que debe hacer el Gobierno es remontar la desconfianza de los capitales y los mercados del exterior. ¿Pero dónde anida la desconfianza? ¿En el exterior o entre nosotros mismos? Si Kirchner es el primero en desconfiar de los mercados porque rechaza todo aquello que no puede controlar, ¿a quién atribuirle la fuga de los capitales y la reticencia de los mercados? ¿Acaso ellos pueden confiar en quien no confía en ellos?

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