El pueblo esta perdiendo la paciencia

Las imágenes no por repetidas dejan de asombrarnos. Las marchas por la ola de inseguridad, que se realizaron en el Conurbano y en nuestra ciudad, han puesto en la línea de fuego la realidad terrible en la que estamos inmersos todos los ciudadanos de la provincia. Es como si estuviéramos condenados a vivir con un profundo temor, y hasta existe una desconfianza generalizada hacia cualquier persona que se nos acerca sólo por su vestimenta o color de piel.
Los funcionarios, en la cabeza del gobernador, parecieran ser meros relatores del drama, como si ellos, que fueron elegidos por el soberano, no son los responsables de dar soluciones. Es cierto que los integrantes del gobierno provincial hace sólo 11 meses que están en funciones, pero pertenecen a un partido y casi todos ellos ocuparon durante años cargos estratégicos en distintos ámbitos institucionales. Y desde su lugar deberían haber impulsado políticas de cambio para evitar que la marginalidad, donde esta metido casi el 35% de la población, siga siendo una fábrica de delincuentes.

Si hiciéramos un profundo ejercicio de memoria, tendríamos que preguntarnos qué estuvieron haciendo casi todos estos funcionarios y dirigentes en la época menemista. ¿Dónde estaba el presidente Néstor Kirchner, la señora Presidenta, el gobernador, y así hasta el último de los ediles?. ¿Se habrán bañado en agua bendita cuando se remató la riqueza de nuestro país, en una impiadosa entrega del patrimonio nacional y las industrias? Esto significó la postergación y la promiscuidad, que es igual a falta de trabajo y educación.

Seria loable que, ante esta lamentable situación que nos toca vivir, se empezará a actuar de la forma que corresponde, haciendo mea culpa y tratando de encarar las soluciones de fondo. Es indispensable emprender planes estratégicos claros que defiendan los intereses nacionales. Así la comunidad se vería representada y, tal vez, podría torcerse el rumbo de esta nefasta historia.

Hay que recordar las enseñanzas que nos dejó un general, que alguna vez dijo: “Cuando los pueblos pierden la paciencia, suelen hacer tronar el escarmiento”, Que así no sea

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