La publicidad, otro problema para el vino

Justo en un panorama de crisis, directivos de la COVIAR, del Fondo Vitivinícola, del INV, varios gerentes de marketing y comercialización de empresas, directivos de cámaras regionales, la Asociación de Viñateros de Mendoza y las cámaras de San Rafael y Tupungato, viajaron el miércoles a Buenos Aires, para discutir con las autoridades del Comfer nacional, la aplicación de la reglamentación de la Ley contra el Alcoholismo y la Drogadicción (de 1999, recién reglamentada).
Es que, para colmo de todas las otras preocupaciones, la ley establece la prohibición de promocionar publicitariamente en radio y TV el consumo de vino antes de las 22. O sea, doble problema: Aumenta los costos de la publicidad (las tarifas después de ese límite aumentan entre el 150 y 300 % según el medio) y limita las posibilidades de la campaña nacional para promover el consumo del vino. La COVIAR y el Fondo ya tenían diseñada la campaña 2009-2010, que en principio se estimaba iba a rondar los 10 millones de pesos. El argumento de los del vino contra esa reglamentación es que "el mensaje de la promoción del vino no es una invitación al exceso ni a consumir más, no apunta específicamente a los jóvenes, ni es una propuesta al desenfreno, sino a beber un buen vino, en la mesa o en el encuentro", según explicó aquí Sergio Villanueva, gerente de la UVA (Unión Vitivinícola). "Dijimos que hay un conflicto de interpretación en la norma. La vitivinicultura no está en contra de la ley contra el alcoholismo. Nuestra interpretación es que en ningún caso los contenidos de nuestra publicidad están dirigidos a jóvenes o a menores, aún después de las 22 horas. Promovemos otros valores, como la familia, el esfuerzo, la amistad. Muchas empresas auspician eventos deportivos con su marca. Con esta interpretación de la ley, se podría considerar que la Fiesta de la Vendimia a la que acceden menores y donde se publicitan marcas de vino, es infracción a la norma", amplió Villanueva. Lo cierto es que actualmente hay una inversión publicitaria de la vitivinicultura que rondaría los 25 millones de pesos anuales, 10 de la campaña genérica de la COVIAR y unos 15 millones sumadas las promociones de marcas y bodegas.

Dicen los dirigentes que los del Comfer quedaron en analizar la prohibición y el planteo vitivinícola. Complica, de todas maneras, justo en momentos en que toda la ecuación depende ahora de vender y vender, no precisamente de afrontar más caída de ventas, ya presionadas por los precios reajustados y los efectos de la crisis en los hábitos y los bolsillos del consumidor.

El INV y los gobiernos provinciales no permanecieron indiferentes. Proponen firmar un acta de interpretación del sector vitivinícola y de sus integrantes, para autoregular su promoción y trabajar sobre los valores que la ley recomienda. De hecho, el vino no crece por dirigirse a jóvenes y niños, sus mensajes van por el lado de la argentinidad, del esfuerzo, de la comida.

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