Psicosis y surrealismo

Por Jorge Fontevecchia.

Para muchos, Néstor Kirchner es como un oopart: out of place artefact, artefacto fuera de tiempo, objetos anacrónicos encontrados por arqueólogos o paleontólogos en sitios imposibles de explicar.

Por ejemplo, un vaso fuente con caracteres cuneiformes propios de la antigua Sumeria que se descubrió en Bolivia durante una excavación, o un martillo de antiquísima arenisca roja encontrado en Escocia incrustado en un bloque de piedra de la era Mesozoica (cientos de millones de años antes de la aparición del hombre en la Tierra). Uno de los varios anacronismos de Kirchner imposibles de explicar sería: ¿cómo actúa con el ímpetu de cuando tenía 70% de imagen positiva –hace ya varios años– si hoy tiene el 70% de negativa?

Así como los oopart son objetos preferidos por los esotéricos para justificar la existencia de alienígenas o de seres humanos que vuelven del futuro, este extemporáneo reverdecer de Kirchner permite a algunos pronosticar males peores que las siete plagas de Egipto, desde emboscadas piqueteras a eventuales ruralistas que quedarían encerrados con sus tractores en la Ciudad de Buenos Aires, a la que vendrían a protestar en diciembre, hasta una guerra civil iniciada por un ejército paramilitar integrado por beneficiarios de subsidios del Estado.

No sólo aquellos que tienen fama de intentar ver el futuro se lanzaron a anticipar estas calamidades, sino que se convirtió en un lugar común en las opiniones de quienes tienen llegada a los medios de comunicación decir que se vive un clima de creciente agitación mezclando las declaraciones de Maradona y Milagros Sala por compartir origen y rebeldía, o las ideologías de Federación de Tierra y Vivienda con Quebracho porque Luis D’Elía y Fernando Esteche compartieron un acto.

¿Podría el clima de "crispación" (¿no sería mejor variar algunos sinónimos como agitación, estremecimiento o convulsión?) ser la consecuencia de que los medios que antes eran oficialistas y ahora son críticos aumentan la percepción de agresividad generalizada por su solo aporte de irritación? ¿La agresión a Morales en Jujuy no tuvo más difusión que otros hechos de violencia similares que sucedieron con otros políticos meses anteriores? ¿No hacía lo mismo Milagros Sala hace varios meses y años? ¿No tuvieron las últimas declaraciones de Carrió más espacio en los medios?

Hoy, domingo 25 de octubre, se estaría votando para renovar legisladores si no se hubieran adelantado las elecciones al 28 de junio. Paradójicamente, en estos tres meses el derrotado logró la aprobación de su Ley de Medios, está presentando el proyecto legislativo con que se reformaría el sistema electoral y anunció el canje de deuda de los holdouts. Tanta vitalidad oficial (sumada a la previa estatización de la jubilación privada, de Aerolíneas Argentinas y hasta del fútbol por TV) llevó a ciertos metafísicos de la política a pronosticar un Néstor Kirchner triunfante en las elecciones de 2011 y una imparable revolución K inspirada en el modelo de la Venezuela de Chávez.

Un ejemplo que la revolución bolivariana aún no imitó es el de la Revolución Francesa de 1789, que con idéntica pulsión fundacional llegó hasta a derogar el calendario gregoriano para eliminar cualquier vestigio religioso y lo reemplazó por el "calendario republicano francés", que comenzaba el año los 22 de septiembre para hacer coincidir el equinoccio de otoño del hemisferio norte con el día de proclamación de la nueva Constitución. Ese día pasó a ser el día 1º y a partir de allí se renumeraron los demás días. Además, eliminó el concepto de semana y repartió el mes en tres décadas de diez días cada una. Lunes, martes, miércoles dejaron de llamarse así para pasar a ser primidi, duodi, tridi, quatridi, y así hasta llegar a décadi. Tres décadas mensuales por doce meses sumaban 360 días, los cinco días restantes, o los seis los años bisiestos, los destinaron a feriados fuera de los meses: de la Virtud, del Talento, del Trabajo, de la Opinión, de las Recompensas, y el sexto, cuando había años bisiestos, era el de la Revolución.

Para completar la creatividad legislativa, los nombres de los meses se rebautizaron de la siguiente forma: los de otoño que terminan en "aire" fueron Vendemaire, Brumaire y Frimaire; los de invierno que terminan en "ose" fueron Nivose, Pluviose y Ventose; los de primavera que terminan en "al" fueron Germinal, Floreal y Prairal; y los de veano que terminan en "idor" fueron Messidor Thermidor y Fructidor. Por último, y para hacer desaparecer la celebración de los santos, cada día tenía su animal, planta o herramienta.

El nuevo calendario no logró instalarse y Napoleón lo derogó el 1º de enero de 1806, pero durante trece años (había comenzado a regir en 1793) los franceses tuvieron que soportarlo. ¿Tendremos los argentinos que soportar tanta megalomanía gubernamental durante los próximos años?

Quizá Néstor Kirchner padezca de diplopía, el mal que aqueja a aquellos que tienen visión doble, o sea la percepción doble frente a un único objeto. Pero, al mismo tiempo, quizá la oposición carezca por completo de visión y precise siempre encender una luz que ilume a Kirchner, para poder así escapar de su propia oscuridad.

Comentá la nota