Los psicólogos que pagó la CIA

El New York Times demostró cómo dos jubilados sin créditos académicos ni méritos equivalentes vendieron caro el mayor programa antiterrorista.
Sus tesis de doctorado fueron sobre presión arterial y terapia familiar. No sabían árabe, y carecían de cualquier destreza o entrenamiento lingüístico. Nunca habían participado en ningún interrogatorio. Sin embargo, los jubilados Jim Mitchell y Bruce Jessen encontraron en la CIA el mejor de los clientes para venderle el más importante programa de interrogación (un plan de "torturas psicológicas") en la historia del antiterrorismo norteamericano. Así lo reveló una investigación del diario New York Times.

"Doc Mitchell" y "Doc Jesen", como eran conocidos en la Fuerza Aérea de la que se habían jubilado, tenían credenciales en psicología. Y también sabían de un método usado décadas atrás por los chinos comunistas.

El doctor Mitchell, de origen sureño, había trabajado como experto en explosivos de la Fuerza Aérea. El doctor Jessen, que se había criado en una plantación de papas en Idaho, se unió a su colega para ganar millones de dólares vendiendo sus métodos de interrogación (y cursos acerca de cómo interrogar) a la agencia de inteligencia norteamericana.

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