Prueba superada

Del Potro mostró aplomo y personalidad en un duro duelo ante Tsonga y avanzó a los cuartos de final; Robredo, el próximo rival
Dominique Leuthe, organizadora de los tradicionales premios Naranja y Limón, esperó respetuosamente que le pasaran el micrófono, se levantó y se acercó a un sorprendido Juan Martín del Potro. Hubo un par de segundos de confusión cordial mientras la mujer se acomodaba para la foto al lado del tandilense; después ensayó un breve discurso en francés. Lo que recibía Del Potro era el viejo "Premio Limón", pero renovado al punto de tomar un significado opuesto al que se le conocía, cuando se nominaba al jugador de peor trato hacia la prensa: aquí, decía Dominique, se trata de un reconocimiento a la tenacidad, la capacidad de lucha y la fortaleza de carácter. "Es un premio positivo", insistía ella, como para despejar cualquier duda. Todavía tratando de acomodarse a una situación inesperada, el hombre que acababa de demoler a Jo Wilfried Tsonga en la cancha central de Roland Garros recibió el curioso trofeo: sobre una base, una pelotita de tenis y unos limones verdes. Periodistas y aficionados lo habían elegido en una votación por Internet, en la que la personalidad de Del Potro les sacó ventajas a finalistas como Dinara Safina, Fabrice Santoro, Marat Safin y Serena Williams.

Era un buen momento para reconocerle esas virtudes. Un rato antes lo suyo había sido un alarde de autoridad y autocontrol en una prueba especial. Aseguró haber estado nervioso. Pero por la manera en que impuso condiciones, no se notó. Haber sacado adelante ese duelo de guapos empieza a cambiar la escena para el tandilense. Ya pasaron las etapas anónimas de las primeras ruedas. El derecho de piso en los grandes escenarios se lo ganó ayer con su mejor juego desde que llegó a París y los nervios bien templados. Las 2h42m que le demandó el 6-1, 6-7 (5-7), 6-1 y 6-4 fueron un lanzamiento hacia un lugar entre tantos candidatos, especialmente en medio de un río tan revuelto.

Las razones tenísticas quedaron limpias: puesto sorpresivamente en el juego de cambiar golpes desde el fondo, Del Potro se sintió cómodo, con todo bajo control. Además, su saque y su devolución funcionaron de maravillas y siempre manejó bien la transición de defensa a ataque. Ni el respiro del segundo set, ganado por Tsonga por un golpe de efecto emocional -sus arengas al público le permitieron ganar siete puntos seguidos-, cambió una imagen que lo tuvo siempre como dueño del partido. De a poco, Tsonga cambió el show por los rezongos. Del Potro lo sacó de quicio tanto como disolvió la amenaza del ambiente en contra: "Los dos estábamos muy nerviosos. Para mí, jugar contra él en la cancha central era complicado, pero mantuve la calma a pesar de perder el segundo set y enseguida tomé otra vez el mando. Eso era fundamental para aguantar presiones, escuchar su nombre gritado por todo el estadio, pensar dos veces lo que iba a hacer. El se sintió raro, fue al baño, se tocó la rodilla... A la vez lo disfruté, fue un público muy lindo, que sabe ver el tenis. Eso se nota por más que uno sea visitante. Había que jugar como si uno estuviera en la cancha dos... de Tandil".

El impacto que logró Del Potro empieza a volverlo un personaje buscado. Con ese murmullo invariable le contestó a Bud Collins, el legendario y desinhibido -hay que animarse a llevar pantalones floreados como los suyos- periodista norteamericano. "Gracias, mucha suerte", cerró el diálogo el veterano personaje, en español. Con la misma voz baja repasó las claves: "Esperaba más globos y no tanto juego de fondo. Contra Pico [Mónaco] él cortó el ritmo todo el tiempo. Pensé que me haría lo mismo. Los dos 6-1 fueron mentirosos, pero fue mi mejor partido", y para referirse a Tommy Robredo, su rival de mañana: "Es un especialista en la superficie, que viene en una temporada excelente y con confianza. En cuartos de Grand Slam son todos muy duros. No creo que haya un favorito. ¿Qué debo hacer? Mi juego. Si lo consigo tengo posibilidades".

Un rato después, Del Potro comía en el restaurante Luca, una de las opciones que intercala la agenda diseñada por Franco Davin. La otra es Plaza Berri, como acostumbraba el grupo que él encabezaba en la compañía de Gastón Gaudio hacia el título en 2004. "¿Si es por cábala? No, se come bien", bromea el tandilense, con la sonrisa vivaz con que ingresa, casi sin notarlo, en la gran escena. "El año pasado, cuando jugué con Murray en Flushing Meadows, fue impactante también. Nosotros vivimos muchas cosas en el circuito, y una de ellas es jugar en estadios inmensos, con mucho público. Tengo que acostumbrarme y saber llevar la situación". Lo está haciendo con pasos bien dados.

* "Lo vi sólido, como siempre"

Guillermo Vilas vio desde una cabecera del Philippe Chatrier la victoria de Del Potro. "Lo vi sólido, bien, como siempre. De entrada, Tsonga es superlento. El ritmo lo puso Juan Martín todo el tiempo. ¿Contra Robredo? Es un especialista en polvo, pero Juan Martín viene muy bien. Les ha ganado a jugadores de tierra muy buenos. Es un torneo extraño, con muchas cosas atípicas. Los veo a todos con chances", fue su análisis. Tsonga también elogió al tandilense: "Puede ganar el torneo. Tiene un juego muy consistente, comparable con el de Nadal, Djokovic o Federer".

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