Prueba y error: EEUU perfecciona rescates. Euforia en mercados por inyección de u$s 20.000 M al Citi

Reaccionó rápido el gobierno de Estados Unidos con el Citigroup: diseñó el fin de semana un novedoso rescate. Lecciones que brinda el pasado: antes dejaba caer bancos como Lehman Brothers, o los ayudaba, pero castigaba a accionistas como Fannie Mae y Freedie Mac.
Antes que abrieran mercados el gobierno norteamericano anunció nuevo plan y desató ola de compras en todo el mundo: decidió aplicar un gran paquete de rescate para el Citigroup. Implica una inyección de capital de u$s 20.000 millones y, adicionalmente, el banco separa de su balance activos "tóxicos" por u$s 306.000 millones. La acción de la entidad subió 58% y contagió a los mercados de todo el mundo. Dio una señal más contundente George Bush -ya con el visto bueno de su sucesor, Barack Obama- sobre la voluntad de no dejar caer a más entidades. Luego de muchos meses de dudas, ahora Estados Unidos parece haber encontrado la fórmula para perfeccionar sus salvatajes y conseguir un efecto tranquilizador tanto en el mercado bursátil como en el financiero.

Un paquete de salvataje millonario e inédito acordó ayer el Citigroup con parte del gobierno norteamericano. Las medidas implican una inyección de fondos por u$s 20.000 millones y otro tanto en concepto de liberación de capital, lo que hace un total de u$s 40.000 millones en ayuda. Como resultado, la acción del banco, el más grande de los Estados Unidos, subió ayer 57,8%, luego de haber tocado valores mínimos el viernes por la tarde.

El rescate del Citi incluye la separación de los activos considerados tóxicos de la institución: son nada menos que u$s 306 millones relacionados con el sector hipotecario. Según se definió, los primeros u$s 29.000 millones de pérdidas de esta cartera residual serán absorbidos por la entidad, pero 90% restante será respaldado directamente por el Tesoro norteamericano. En otras palabras, el dinero para socorrer a la entidad si las pérdidas superan el límite establecido saldrá de los contribuyentes estadounidenses.

Juan Bruchou, presidente del Citi en la Argentina, explicó que «el banco queda con una espectacular relación de capital y excede largamente todos los ratios exigidos por las autoridades norteamericanas». Y explicó el objetivo de la ayuda oficial: «El banco se compromete a absorber futuras pérdidas por sus inversiones hipotecarias por hasta u$s 29.000 millones. Pero recibe nuevo capital por el equivalente a u$s 40.000 millones, con lo que queda completamente cubierto».

Acciones preferidas

Pero al mismo tiempo, el Tesoro norteamericano invertirá u$s 20.000 millones en acciones preferidas de la institución bajo el programa de Rescate de Activos en Problemas, conocido en la jerga financiera como TARP (Troubled Asset Relief Program).

A fines de la semana pasada surgieron rumores sobre un posible desguace de la entidad o incluso alguna fusión con bancos como Morgan Stanley o Goldman Sachs. Pero el CEO del Citigroup, Vikram Pandit, se apuró a desmentirlo.

Así lo entendieron también los inversores que se volcaron a comprar acciones de la entidad. Muchos temían el viernes que el banco corriera la misma suerte que otras instituciones financieras en los últimos meses. El papel cerró levemente por encima de los u$s 6, pero aún presenta una pérdida superior a 70% en lo que va del año. Hasta la caída de noviembre, la acción oscilaba en los u$s 15. Quiere decir que aún debería subir 150% para simplemente llegar al nivel de octubre (que ya de por sí estaba muy deprimido).

El caso extremo fue el de Lehman Brothers, que se fue a la quiebra ante la falta de salvataje oficial en setiembre. La aseguradora AIG sí fue rescatada, pero el Estado se quedó con 80% del capital. Como resultado, las acciones se desplomaron y perdieron los inversores. Algo similar sucedió con el rescate de los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac: continuaron vivos, pero la reestatización implicó que los respectivos papeles perdieran casi todo su valor.

Opción

En el caso del Citigroup, la decisión resultó completamente distinta. El lema «too big to fail», o demasiado grande para caer, se aplicó estrictamente en este caso. Ante el temor de un derrumbe financiero global si no se salía con firmeza a sostener a la entidad, se optó por un gigantesco salvataje que eliminara cualquier tipo de dudas.

No sólo hubo un importanteincremento de la acción del Citi. El salvataje también hizo caer a la mitad el costo del seguro de default, que cotiza en Wall Street. El valor de u$s 500.000 por cada 10 millones en bonos pasó a sólo u$s 255.000, o 255 puntos básicos. Esto reflejó la confianza de los inversores respecto de las facilidades que tendrá la institución para hacer frente a sus futuros pagos de deuda.

El presidente George Bush aclaró que podría haber más rescates como el efectuado al Citi, que cuenta con 200 millones de clientes alrededor del mundo (está presente en 106 países).

No sólo el Citi se benefició. El resto de los bancos tuvo alzas significativas y el índice del sector financiero subió más de 12% en la jornada. Además del Tesoro, también interviene en el salvataje el fondo que garantiza los depósitos (FDIC). En este caso, se trata de recursos que aportan todos los bancos para mantener al sistema en equilibrio.

Pese a la caída que había tenido en la Bolsa, el banco no reportó retiros de depósitos en sus sucursales alrededor del mundo. En la Argentina tampoco se sintió el impacto de lo sucedido a nivel internacional. No hay certeza sobre si el plan de recortar 52.000 empleos abarcará también al negocio en la Argentina.

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