“No hay prueba alguna contra ellos”

Por primera vez Irán contestó los exhortos y pedidos de extradición que emitió Interpol a pedido de la Justicia argentina. Un fiscal de ese país aseguró que no existen pruebas sólidas que comprometan a los acusados por el atentado a la mutual judía.Por Raúl Kollmann

Un fiscal de la República Islámica de Irán contestó ayer, por primera vez desde el atentado de 1994, a los exhortos y pedidos de extradición que emitieron el juez Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal Alberto Nisman. Como era de esperar, el magistrado iraní rechazó las capturas de los funcionarios de ese país con el argumento de que no existen pruebas y que los indicios que figuran en los exhortos fueron interpretados de manera arbitraria. “Las ambigüedades detectadas por este tribunal nunca fueron aclaradas”, dice el texto. Por ejemplo, el fiscal de Teherán afirma que los arrepentidos que declaran contra el ex presidente y ex ministros iraníes son en verdad opositores al gobierno y se los considera “integrantes de organizaciones terroristas”. La resolución de la fiscalía de Teherán cuestiona la existencia de la Trafic que, según sostiene la Justicia argentina, se utilizó como coche bomba y considera descabellados otros indicios, como el pedido de precios por una Trafic del agregado Mohsen Rabbani o la participación del tercer secretario de la embajada.

El texto llegó ayer a la Argentina y por orden del canciller Jorge Taiana fue entregado de inmediato a Canicoba Corral. En verdad, los mismos argumentos ya habían sido expuestos ante el magistrado por parte del encargado de Negocios de Irán en la Argentina, Mohsen Baharvand, lo que no impidió que los exhortos y pedidos de captura fueran ratificados poco tiempo después. Lo mismo ocurrirá en este caso: Canicoba no modificará su óptica respecto de las acusaciones contra los ex funcionarios iraníes y menos que menos echará atrás las órdenes de captura.

“Las hipótesis formuladas por el fiscal y el juez argentinos desde ningún punto de vista permiten arribar a las conclusiones que se formulan y no hay prueba alguna contra los acusados”, señala el fiscal Rumian.

En las veinte páginas se insiste con la teoría de la inexistencia de la Trafic, con citas a investigaciones periodísticas que aseguran que los explosivos estaban adentro del edificio. El fiscal iraní, además, menciona los dichos de algunos de los heridos en el ataque e incluso la dirección de la columna de humo. La hipótesis de la inexistencia de la Trafic llevó larguísimas jornadas en el juicio oral del caso AMIA, se presentaron numerosos peritajes, declararon decenas de especialistas, todos ellos coincidentes, y el Tribunal Oral, que fue lapidario con la investigación que había hecho Juan José Galeano, en cambio, dio por probado que el atentado se realizó usando una camioneta Trafic armada por Carlos Telleldin.

En el escrito que llegó ayer, el fiscal hace referencia al pago de 400.000 dólares que el juez Juan José Galeano le hizo a Telleldin. “¿Para qué sobornó el juez a Telleldin?”, es una de las tantas preguntas sin respuesta que figuran en el texto enviado desde Teherán.

Por último, hay referencias a las acusaciones que provienen de los opositores al régimen de Teherán. Nisman y Canicoba Corral convalidaron que la decisión de realizar el atentado se tomó en una reunión en la que estuvo el presidente de Irán de aquel momento, hoy un durísimo opositor, Alí Rafsanjani. Esa cumbre se hizo en la ciudad de Mashad. Según el texto entregado ayer, Rafsanjani no participó de la reunión de Mashad y ese día recibió las cartas credenciales de los embajadores de Afganistán y Filipinas. Nisman hace más de un año les pidió a esos países que ratifiquen o rectifiquen esa información, pero nunca hubo respuesta.

Las veinte páginas que llegaron ayer a los tribunales de Comodoro Py son la primera contestación de la Justicia iraní y parecen apuntar a tratar de refutar el argumento de que Irán no colabora. En la causa judicial argentina nada se moverá y el contrapunto va a seguir. Nisman, Canicoba Corral, los familiares de las víctimas, la AMIA, la DAIA, los gobiernos de Estados Unidos e Israel mantienen su postura de que hay pruebas irrefutables contra Irán. Teherán retruca que el atentado se relacionó con el tráfico de armas y drogas del gobierno de Carlos Menem y que la acusación contra Irán es política, “del sionismo” y sin pruebas.

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