Proyecto de un nuevo “new deal global”

Brown adelantó que existe la posibilidad de que en los próximos meses se logre un nuevo acuerdo global que involucre a todos los países para sanear el sistema bancario. La propuesta se tratará en la próxima reunión del G-20 en Londres.
Se saludaron, charlaron y en menos de una hora acordaron reformar el sistema financiero internacional. El presidente estadounidense, Barack Obama, y su par británico, Gordon Brown, no exhibieron la misma química que sus predecesores –George Bush y Tony Blair–, pero intentaron mostrarse relajados y amigables ante las cámaras. “Compartimos los mismos valores. Los dos creemos en la libertad de mercado, que el gobierno no se extienda demasiado y en permitir el avance de las empresas y los negocios”, explicó Obama en una breve conferencia de prensa informal en la Sala Oval de la Casa Blanca. Hoy el premier británico cerrará su visita a Washington con un discurso ante el Congreso norteamericano. Según adelantó ayer el diario londinense The Guardian, Brown dejará de lado la diplomacia y acusará a sus anfitriones de ser los responsables de la crisis que azota al mundo.

Sentados en dos sillones individuales de frente a un paredón de cámaras, los dos mandatarios se esforzaron por imprimir una clima de espontaneidad que no terminaba de convencer. Intercambiaron chistes y elogios y despejaron los rumores sobre una crisis en la histórica “relación especial” entre Estados Unidos y su madre patria, Gran Bretaña. Según los medios estadounidenses, Obama no buscaba mucho más que eso: tranquilizar a sus principales socios europeos de que seguirían siendo los preferidos. El líder laborista fue el primer mandatario del Viejo Continente invitado a la Casa Blanca por el nuevo gobierno. Pero Brown quería más que eso.

La misión del premier laborista era asegurarse el apoyo de Washington antes de presentar su proyecto de un “new deal global” en la cumbre del G-20 del mes próximo en Londres. “Estamos por poner en movimiento el quizás más grande paquete de estímulo que el mundo haya visto... y el mayor recorte de tasas que el mundo vaya a experimentar en mucho tiempo. Si podemos lograr acompañar eso con más cooperación internacional, podríamos mejorar nuestras chances de una recuperación rápida”, propuso Brown en una entrevista a la Radio Nacional Pública estadounidense, unas horas antes de reunirse con Obama.

El mandatario estadounidense no hizo ninguna referencia explícita al ambicioso plan británico. Sin embargo, Brown salió de la reunión lo suficientemente confiado como para hacer el anuncio solo. “Existe la posibilidad de que en los próximos meses se logre un nuevo acuerdo global que involucre a todos los países para sanear el sistema bancario”, celebró anoche, sin disimular su satisfacción.

Como Obama, Brown invirtió miles de millones de dólares en salvatajes a bancos y entidades financieras desde que estalló la crisis en Wall Street. Pero ahora, explicó ayer el premier, es el momento de controlar ese sistema financiero y evitar nuevos excesos que lleven a otra crisis mundial. Esa iniciativa, agregó, no puede ni debe ser de un solo país. Obama coincidió. “Las naciones en problemas no deben encerrarse ni levantar barreras proteccionistas –aconsejó el mandatario, adelantando el tono que dominará la cumbre de Londres–. Nuestro sistema regulatorio debe canalizar el proceso globalizatorio para el beneficio de la gente.”

Esta última frase fue el guiño que Brown esperaba para hablar de su proyecto de reforma del sistema financiero global, del que por ahora no se conocen los detalles. “Hace falta pensar cómo se le garantiza a la gente que sus ahorros están seguros, que los bancos harán lo que la gente espera”, señaló el premier. “Todo el mundo debe tener los mismos estándares bancarios de remuneración, rendición de cuentas, transparencia y confidencialidad”, reclamó.

Brown no quiso incomodar a su anfitrión y evitó mencionar las hipotecas de alto riesgo estadounidenses, que desencadenaron el derrumbe de Wall Street el año pasado. Sin embargo, el diario The Guardian adelantó ayer que, según fuentes cercanas al premier, ése será el eje de la crítica que enunciará en el Capitolio hoy. Haciendo caso omiso a sus ministros que salieron a pedir un mea culpa la semana pasada, el mandatario británico les recordará a los senadores y congresistas estadounidenses que fue la falta de regulación política la que permitió el crecimiento de este tipo de hipotecas y la espiral de especulación financiera.

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