Un proyecto que genera sospechas en el gobernador

Más allá del esmero de los cuatro intendentes por rechazar ser identificados como kirchneristas y de enviarle mensajes de tranquilidad a la Provincia, en la Casa de las Tejas no tienen dudas: el futuro banco de desarrollo regional será otra vía que utilizarán los Kirchner para girar fondos a intendentes cordobeses que se comprometan con su proyecto político.
Cuando surgió la idea de esta nueva entidad financiera, el gobernador Juan Schiaretti minimizó sus alcances. Pero, en privado, ve la iniciativa como un nuevo mecanismo al que echarán mano los Kirchner para seducir a intendentes urgidos por conseguir fondos para obras.

En la carta de intención firmada ayer en Villa Carlos Paz por los intendentes que gobiernan cuatro de las cinco ciudades más grandes de Córdoba, estos dejaron constancia de que otros jefes municipales podrán sumarse al proyecto.

Por distintos intermediarios, Schiaretti ya les hizo saber, en especial al intendente capitalino Daniel Giacomino, su molestia por su participación en esta iniciativa que lleva el sello K y es una amenaza de recorte del poder del gobernador sobre los intendentes.

La sospecha es que este banco se convierta en una competencia de la Mesa Provincia-Municipios, a la que se sientan el Gobierno y los intendentes de todos los partidos.

Además, Schiaretti desconfía de las intenciones políticas del villamariense Eduardo Accastello, promotor del nuevo banco y bendecido como el referente K en Córdoba.

Giacomino es el que más cuestionamientos oficiales recoge. Hasta el momento, el Gobierno provincial ha sido un soporte importante para la gestión. Fondos para obras; adelantos de coparticipación; intervención en la negociación con el gremio de los municipales y apoyo de la Policía para brindar seguridad son beneficios que tiene el intendente por su excelente relación con la Casa de las Tejas.

Los funcionarios provinciales reconocen que la situación de Giacomino es desesperante y que necesita de los fondos de la Nación para encarrilar su gestión.

Pero no dudan en tildarlo de "desagradecido" por embarcarse en un proyecto conducido por Accastello. El villamariense –junto a Olga Riutort– lidera el ranking de dirigentes más cuestionados por Schiaretti.

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