El proyecto es crear un lugar exclusivamente para fumadores Una iniciativa empresaria le crearía un serio dilema a la Municipalidad

Pedirán la habilitación municipal y los empleados también deben ser fumadores. La iniciativa le genera una contradicción a la Comuna, porque no podría aplicar la ordenanza que declara a Olavarría libre de humo de tabaco. Algunas curiosidades y contradicciones entre la ley provincial, la ordenanza y el Bingo.
Un conocido estudio de abogados está patrocinando a una firma que desea instalar en Olavarría un lugar exclusivamente para fumadores.

La iniciativa parece provocadora, pero no lo es. Ante la absoluta prohibición que existe hoy de fumar en restaurantes, pubs y otros, y que habría limitado la salida de muchas personas, esta empresa evalúa poner una confitería con todas las de la ley, pero que sea exclusivamente para fumadores y que daría trabajo a unas quince personas.

Esto seguramente colisionará con la ordenanza recientemente aprobada y que es absolutamente restrictiva. Por lo tanto, cuando el debate venía por otro lado, esto es, que por ley provincial el Bingo podría llegar a no tener ninguna prohibición mientras que sí la tendrían y de manera absoluta los comercios locales, esta persona genera una nueva polémica quizás mucho más controvertida porque coloca entre la espada y la pared al Municipio.

¿Porque cómo hará la Municipalidad para negar un permiso a alguien que quiere hacer primar el derecho a ejercer libremente el comercio? ¿Y qué argumento esgrimirá frente a cualquier planteo de restringir el derecho al trabajo?

Es que esta firma quiere hacer las cosas con todas las de la ley para poder continuar con su pretensión de instalar un lugar exclusivamente para fumadores. Por eso pedirá la habilitación municipal correspondiente, empleará solamente a fumadores para evitar exponer al humo a quienes son tengan el vicio y para evitar cualquier reclamo judicial hará firmar en la Delegación Regional del Ministerio de Trabajo un acta por el cual el supuesto empleado se declara fumador, que conoce las condiciones de trabajo pero que además las acepta.

Una ordenanza absolutista

Desde un primer momento, la ordenanza que declara a Olavarría libre de humo de tabaco podrá ser muy simpática pero deja algunos interrogantes de tipo legal. El carácter absolutista de la prohibición es el que la podría hacer tan conflictiva y por qué no -aunque sea parcialmente- inaplicable.

Por ejemplo, no prevé apartados para fumadores y no le da la oportunidad al dueño del local de hacer el descargo frente a una violación de la norma por parte de un habitué.

En ese caso, el artículo 8º disponía "a los efectos de aplicación de la presente Ordenanza se establecen como responsables directos a las siguientes personas a saber: el/la directora/a general, propietario/a, titular, gerente, representante legal o responsable de los ámbitos donde rige la prohibición".

A sugerencia del Bloque de la Coalición Cívica se le agregó: "Estas persona serán eximidas de la sanción cuando acrediten haber dado aviso a la autoridad de aplicación". Pero este agregado fue vetado por el Ejecutivo y quedó en pie el original.

Cabe decir que la sanción que prevé la norma para cualquier violación son, primero, una sanción de apercibimiento, luego, una multa de 1/2 a 3 salarios mínimos del agente municipal, posteriormente la multa se eleva de 3 a 10 salarios mínimos y en las reincidencias se duplicarán los montos de las multas establecidas anteriormente.

Pero, después, "sin perjuicio de las sanciones precedentemente establecidas, se dispondrá la clausura por el plazo de veinte (20) días corridos cuando se registren tres (3) multas consecutivas en el plazo de un año".

Excepciones y apartados

Por su parte, la ley provincial -aunque todavía no promulgada-, si bien pretende la "regulación de aspectos relativos al consumo, comercialización, publicidad, patrocinio, distribución y entrega de tabaco y/o sus derivados en todo el ámbito de la provincia de Buenos Aires, a fines de la prevención y asistencia de la salud pública de sus habitantes", plantea algunas excepciones.

Por ejemplo, "clubes para fumadores de tabaco para personas mayores de 18 años y las tabaquerías con áreas especiales para degustación". También se permitirá fumar en "salas de entretenimiento cuya actividad fuere autorizada por el Estado provincial y/o explotadas por el mismo en la que no se permita la entrada de menores de 18 años cuya superficie total sea superior a los 400 metros cuadrados". Aclara luego que esos lugares deberán contar con "un sistema de purificación del aire y ventilación que resulte suficiente para disipar la propagación de los efectos nocivos provocados por la combustión del tabaco (...)".

Pero lo más importante y que choca directamente con la ordenanza municipal es que el artículo 8º es que la ley provincial dice que "podrán habilitarse zonas para fumadores únicamente en los lugares que reúnan los requisitos (...)", como que "deberán estar debida y visiblemente señalizadas (...) separadas físicamente del resto de las dependencias y completamente compartimentadas, y no ser zonas de paso obligado para personas no fumadoras".

Al igual que en muchos lugares de Europa, la norma prevé apartados para fumadores, situación que no está previsto en la ordenanza municipal.

Un dilema insoluble

Si la ley se aplicara en el Bingo, podría ocurrir que muchos fumadores que no frecuentaban la casa de juego, pasen a hacerlo por el solo y único hecho de que allí pueden fumar después de tomar un café o comer algo, con lo cual la norma local estaría induciendo ir al Bingo aun a quienes no lo hacían frecuentemente.

Pero ese no es el caso de esta empresa que querría instalar un lugar exclusivo para fumadores y que le generaría al Municipio un terrible dilema. Porque si le niega la habilitación en virtud de la ordenanza, la Comuna se podría exponer ante un planteo por presunta violación del derecho de ejercer libremente el comercio y también el derecho al trabajo para los eventuales empleados.

Los abogados estarían preparando toda la documentación para hacer la presentación ante el Municipio y la Delegación Regional del Ministerio de Trabajo. Después, deberá verse cómo se resuelve este dilema

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