El proyecto de ley avanzó al ritmo de los conflictos

Apoco de asumir la presidencia, Cristina Fernández de Kirchner bebió el primer trago amargo de su gestión: a mediados de diciembre de 2007, en los tribunales Miami surgieron las sospechas de que el dinero incautado al valijero Antonini Wilson tenía como destino apuntalar su campaña presidencial.
Ese verano inmediato, la credibilidad del INDEC fue en descenso y marzo arrancó con el conflicto entre la administración central y las entidades empresarias rurales. En tres meses, el formidable aval electoral cosechado en octubre de 2007 asomaba licuado. En medio de miradas críticas por parte de la prensa, en abril, la Presidenta lanzó el denominado "Observatorio de Medios", organismo que velaría por los contenidos difundidos en radios, periódicos y televisión. "Algunos medios todavía nos deben la calidad institucional y democrática que han reclamado desde siempre", dijo al respecto Cristina Fernández. Las reacciones adversas trascendieron las fronteras. El diario español El País publicó un artículo con tono editorial. Un párrafo decía: "El Gobierno considera a los medios como un elemento distorsionador".

Poco después, con el conflicto por la 125 como marco, circuló un borrador relacionado a "una nueva ley de radiodifusión". Aquel boceto no incluía algunos de los aspectos más polémicos del actual, como la posibilidad de que las empresas de servicios públicos, como las compañías telefónicas, puedan adquirir licencias de radiodifusión.

En marzo pasado empezaron a explotar los primeros efectos de la crisis internacional, aún cuando meses atrás había sido ninguneada por la propia Presidenta ("efecto jazz", la había bautizado): brusco descenso de la producción de acero y de otros índices económicos, suspensiones en fábricas y nuevos malestares agropecuarios volvieron a acorralar al gobierno. El 18 de ese mes, en el emblemático teatro Argentino de La Plata (el mismo escenario donde se había proclamado su candidatura presidencial casi dos años antes), Cristina Fernández de Kirchner presentó oficialmente el anteproyecto "para terminar con la Ley de Radiodifusión de la dictadura". Para Elisa Carrió, jefa de la Coalición Cívica, la iniciativa mereció otra mirada. "Es una amenaza dirigida a los medios en un año electoral".

Sesenta días de debate en foros públicos para el anteproyecto y después al Parlamento, había prometido el oficialismo desde el escenario de La Plata. Pero la campaña electoral consumió otros debates, y el giro del proyecto al Congreso entró en mora. "Si los huevos están mucho tiempo en la incubadora, en vez de pollitos van a salir huevos fritos", presionó Hebe de Bonafini, a favor del proyecto.

Con un Congreso aún amistoso en número para el oficialismo y un par de votaciones favorables (como, por ejemplo, la prórroga de facultades especiales al Ejecutivo), el kirchnerismo se dispuso ahora a dar la batalla final por su proyecto: el oficialismo especula y hace números, y todo le indica que en diciembre, la nueva conformación parlamentaria le sería adversa para su proyecto de una nueva ley de Radiodifusión.

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