Proyecta Scioli una fuerte alza de la presión impositiva

Proyecta Scioli una fuerte alza de la presión impositiva
Además de subir el impuesto a inmuebles de alto valor, propone gravar las herencias y las donaciones
LA PLATA.- En busca de mejorar su performance recaudatoria, el gobierno bonaerense prepara para 2010 una serie de medidas impositivas que incluyen aumentos en el impuesto inmobiliario para unos 150.000 contribuyentes con viviendas de alta valuación; nuevos gravámenes a la carga y descarga en los puertos de la provincia y a la transmisión gratuita de bienes (básicamente, herencias y donaciones), y una modificación en los impuestos a la venta de automotores usados.

El paquete, elaborado por el director ejecutivo de la Agencia de Recaudación de Buenos Aries (ARBA), Rafael Perelmiter, será analizado este fin de semana por el gobernador Daniel Scioli y sus principales colaboradores. Luego, la idea es presentar las propuestas a legisladores y a los sectores afectados para intentar buscar consenso. Ayer, Scioli se adelantó a desmentir que las medidas en estudio constituyan un "impuestazo".

Para Perelmiter, los cambios "no resolverán los problemas estructurales del fisco provincial y el evidente perjuicio que sufre en cuanto a los fondos coparticipables nacionales", pero servirán para entender la política tributaria que persigue imponer el gobierno, buscando "progresividad y equidad". La iniciativa incluye gravar suntuosas propiedades rurales que hoy, según el Código Fiscal bonaerense, no pagan impuesto por tener una valuación inferior al 10% de la que corresponde al lote en las que fueron construidas.

Además de las medidas citadas, que formarán parte de la ley impositiva y el presupuesto 2010, que el gobierno pretende aprobar a más tardar en noviembre, se prevé lanzar un nuevo mecanismo de autorregulación del sistema Arbanet, mediante el cual se retienen adelantos de ingresos brutos, y postergar por 90 días la aplicación de retenciones por el retiro de fondos en los bancos.

El nuevo aumento que recibirán unos 150.000 dueños de casas cuyo valor fiscal supere los $ 250.000 -representan el 3% del total de propiedades registradas en la provincia- forma parte de una reestructuración del impuesto inmobiliario iniciada el año pasado y que se extenderá por tres años más, en busca de reparar distorsiones que se dieron durante décadas por la imposición de topes -eliminados el año pasado- en diferentes distritos y que hacían que propiedades de similares características tuvieran distinta obligación.

Otra de las principales medidas comentadas a LA NACION por el director de ARBA consiste en aplicar un impuesto a toda transmisión gratuita de bienes de alto valor fiscal -como inmuebles, acciones y yates, entre otros- registrados en la provincia. En rigor, la medida está contemplada en la legislación educativa provincial, que, en el artículo 183 de la ley 13.688, prevé una extensión del impuesto a las ganancias con destino y aplicación específica al financiamiento de la enseñanza.

El nuevo esquema

Perelmiter destacó el criterio con el que se instrumentará esta medida: "Se fijará un mínimo no imponible alto, porque no nos interesa alcanzar a la clase media, y se aplicará un criterio territorial, por el cual estará gravado todo bien radicado en la provincia aunque sus propietarios o los beneficiarios de una herencia o donación no vivan en Buenos Aires". Si bien el funcionario no dio precisiones, fuentes del Ministerio de Economía provincial revelaron que el mínimo sería de por lo menos US$ 1 millón y se fijaría una alícuota del 5%, que es el nivel que ostentaba un impuesto nacional similar que rigió hasta 1976. Habrá tres años para formalizar la transferencia y hacer frente al tributo.

Asimismo, se ampliará el impuesto a los ingresos brutos para la carga y descarga en los 14 puertos de la provincia (nueve son de administración privada y cinco, del Estado), donde por año se mueven entre 50 y 70 millones de toneladas de mercancías.

Aquí, Perelmiter tampoco quiso dar precisiones, pero LA NACION pudo averiguar que se pretende establecer un canon de $ 30 por tonelada para la descarga -en general, productos de alto valor agregado- y $ 10 por tonelada para la carga, tomando como parámetro base el valor del trigo. En este caso, el límite será el valor del flete a otra jurisdicción para evitar que los buques elijan otros puertos.

La venta de automotores usados también cambiará la forma en que está gravada y que genera, según el recaudador, una evasión del 80%. Se dispondrá la exención del impuesto a los ingresos brutos para la comercialización de los coches, que hoy tiene una alícuota del 1,5%, para reemplazarla por una sobrealícuota del impuesto de sellos regido por tablas oficiales de valuación de los vehículos. Se fijará en cinco años la antigüedad de los modelos alcanzados y se estipularía una alícuota del 1,5 por ciento.

Claves

* Impuesto inmobiliario urbano Unas 150.000 propiedades sufrirán aumentos del 20%. Según el gobierno, tienen valuaciones distorsionadas.

* Herencia y donaciones Se gravará la transmisión gratuita de bienes valuados por encima de US$ 1 millón. Se prevé aplicar una alícuota del 5 por ciento.

* Ingresos brutos Se ampliará el impuesto a la carga y descarga en los 14 puertos provinciales. Se elimina el pago de Ingresos Brutos en la venta de autos usados y se lo reemplaza por el impuesto de sellos.

* Viviendas suntuosas Se eliminará la exención prevista en el Código Fiscal provincial a las viviendas suntuosas dentro de grandes propiedades de tierra, que deberán pagar el inmobiliario rural.

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