"Próximo Gobierno recibirá situación social delicada"

"Próximo Gobierno recibirá situación social delicada"
• Lo dice economista Sebastián Galiani.

• Lo bueno: superávit comercial récord

Para Sebastián Galiani, «podemos volver fácilmente a un equilibrio populista que se perpetúe en el tiempo atrasando el proceso de desarrollo económico, sin siquiera mejorar la vida de los pobres». Así lo afirmó en la entrevista con este diario en la que sostuvo, además, que «el próximo Gobierno recibirá una herencia pesada». El economista doctorado en la Universidad de Oxford y hoy profesor de Economía en Washington University en St. Louis dijo también que la situación social en la Argentina es muy delicada y que existe una necesidad de reconstruir las instituciones políticas.

Periodista: ¿Qué perspectiva ve para la economía argentina en 2010?

Sebastián Galiani: Sería mucho más fácil si me preguntase por Brasil o por Chile, donde no veo nubarrones en el horizonte. Todos los indicadores económicos sugieren que habrá una recuperación económica importante en los países en desarrollo durante el período 2010-2011. Es posible que durante los próximos dos años, esos países crezcan a una tasa del 5%. Específicamente, los mismos indicadores económicos sugieren que la Argentina también podría crecer fuertemente el año próximo, probablemente a una tasa del 4%. Sin embargo, la mayor incertidumbre hoy viene de la política doméstica.

P.: ¿Cree que la situación política podría frenar la recuperación económica en la Argentina?

S.G.: Hay dos escenarios. Uno en el cual la situación política se mantiene más o menos como ahora, y donde si bien no se resuelven los problemas estructurales del país, la economía logra aprovechar la recuperación mundial en 2010. Aun si se diera esta posibilidad, 2011 es una incógnita. Hay otro escenario, al cual le asigno una probabilidad baja, en el cual se agudizan los conflictos institucionales hoy latentes en la política argentina. De ser así, podría volver a darse una salida importante de capitales que afectaría la reactivación económica. Esperemos que no ocurra.

P.: ¿A qué conflictos políticos se refiere?

S.G.: Principalmente, me da la impresión de que hay una mayoría electoral que espera que el Congreso limite el uso discrecional que hace el Gobierno del poder político. Si el arco opositor se mantiene unido en el Congreso y se apresta a cumplir con este mandato electoral, podría generar tensiones institucionales. Sin embargo, este control en el mediano plazo es positivo. Si nos desarrollamos en algún momento tendremos que limitar la capacidad predatoria del Gobierno a través de la creación de una división efectiva de poderes.

P.: ¿Cuáles son los problemas estructurales que enfrenta la economía argentina?

S.G.: Primero se debe recuperar la previsibilidad de las reglas de juego. Obviamente, sin solvencia fiscal este objetivo no es alcanzable, por lo cual ésta es una condición necesaria. Por tanto está también la situación fiscal, que se está deteriorando mucho y no es consistente con la estabilidad de precios. Lamentablemente, la inflación es muy elevada. Su estabilización requerirá un esfuerzo fiscal importante, pero también una política monetaria coherente con ese objetivo. Además, el gasto público es muy elevado e ineficiente. Relacionado con el problema fiscal, hay una distorsión muy grande en los precios de los servicios públicos. Éstos deben recomponerse gradualmente si aspiramos a un manejo racional de estos sectores. Asimismo, habrá que empezar a gestionar las empresas públicas nacionalizadas. Por otra parte, la economía se cerró significativamente. Ésta es una pésima estrategia de desarrollo, y habrá que desandar ese camino.

P.: ¿Tendría que hacerlo el próximo Gobierno?

S.G.: Sí; el próximo Gobierno recibirá una herencia pesada. A ello hay que sumarle una situación social muy delicada y la necesidad de reconstruir las instituciones políticas. Hoy, sin embargo, hay un aspecto muy positivo para destacar: la situación externa. El superávit comercial es récord, y aun abriendo nuevamente la economía, a los precios relativos actuales, sería superavitario.

P.: ¿Prevé un deterioro del superávit comercial en los próximos años?

S.G.: El principal riesgo es que se atrase el tipo de cambio. Parecería que la política monetaria apunta a que la tasa de devaluación sea menor que la tasa de inflación verdadera. Esto puede ser peligroso en el futuro. Últimamente, si bien el peso se apreció contra el dólar, ello no fue un problema importante, pues la divisa norteamericana se devaluó mucho contra las principales monedas del mundo. No se debería esperar que ello ocurra nuevamente en los próximos años. Más bien, yo esperaría lo contrario.

P.: Y en el mediano plazo, ¿ve mejores perspectivas para la economía argentina?

S.G.: Hace unos pocos años estaba persuadido de que teníamos por delante una gran posibilidad histórica. Estaba convencido de que había llegado a su fin la lenta agonía de la Argentina peronista. Aún soy optimista, pero ya no estoy seguro. Ahora veo que podemos volver fácilmente a un equilibrio populista que se perpetúe en el tiempo atrasando el proceso de desarrollo económico, sin siquiera mejorar la vida de los pobres.

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