En las próximas cuatro semanas, el Gobierno seguirá de cerca al dólar

Por: Daniel Fernández Canedo

La fuerte caída de las exportaciones -bajaron 36% en enero respecto del año anterior- determina que entren menos divisas y el mercado cambiario lo siente: en los últimos días el dólar, despacio, subió hasta 3,57 pesos.

La menor oferta de divisas de estos días se explica en parte por la fuerte baja de las exportaciones de cereales, que en enero del año pasado representaron US$ 1.076 millones y el mes pasado apenas superaron los US$ 300 millones.

Además, el paro del campo demoró algunas liquidaciones de divisas.

La venta de cereales al exterior se derrumbó un estrepitoso 72% en un año, reflejando una de las consecuencias más palpables de la crisis financiera internacional.

La menor entrada de dólares por la venta de trigo, por otra parte, se explica porque la cosecha fue menor y el saldo exportable, muy reducido.

Es por eso que desde el Gobierno se aceleró la autorización de exportaciones de maíz para adelantar la entrada de dólares.

En estos días, el mercado cambiario tiene un desequilibrio del que tanto el Banco Central como la Casa Rosada tomaron nota.

Entran menos dólares y hay minoristas comprando. El resultado es que en los últimos días el Central debió desembolsar reservas para abastecer al mercado.

Y ayer dio una señal clara: puso sobre la mesa US$ 100 millones para dar el mensaje de que si el mercado quiere dólares, el Gobierno tiene los suficientes como para tapar cualquier intento especulativo.

La decisión de dejar subir unos centavos al dólar se basó, también, en que los países de la región devaluaron un poco.

A eso se sumó una baja en el mercado internacional de los precios de los productos que la Argentina exporta.

En este escenario hay un punto al que el Gobierno no le quita los ojos de encima: enero y febrero transcurren con un leve aumento de los depósitos en los bancos, lo que permitió una reducción en la tasa de interés para los depositantes.

Los depósitos a plazo fijo ofrecen 12% anual, una tasa que podría tonificarse en las próximas semanas.

En materia cambiaria el mercado cree que lo importante será pasar el puente que queda hasta fin de marzo, cuando la entrada de dólares de la exportación será más intensa.

Hasta tanto, el Banco Central podrá tener alguna pulseada que, dado el nivel de reservas que acumula y la decisión política que adoptó, tiene muchas chances de ganar.

La estabilidad del dólar sigue siendo una variable económica y política clave para el Gobierno. Y más aún pensando en las elecciones.

Cualquier modificación brusca impactaría de lleno en los precios de los alimentos y en la inflación.

Mientras tanto, se acerca marzo y con el regreso de la actividad después del verano, las empresas preparan un "reseteo" de pronósticos. Piensan que aún es imposible medir la intensidad de los coletazos de la crisis financiera internacional.

Un primer repaso del proceso de desaceleración económica demuestra que la situación no es homogénea y que hay sectores que caen a pique mientras que otros están sólo algunos puntos abajo de los niveles de venta del primer bimestre del año pasado.

Como un calco de lo que pasa en los países centrales, los sectores automotriz, siderúrgico y, en general, de lo que se conoce como de bienes durables, muestran caídas importantes de actividad.

La fabricación de calzado mantiene el ritmo y la industria farmacéutica estaría bajando un poco.

Los alimentos son los que presentan un panorama menos preocupante, aunque con cambios sensibles de tendencia.

En ese rubro, las ventas bajarían en torno de 5% respecto del año anterior y no de manera uniforme.

Crecen los productos de segundas marcas y los productos más baratos del listado de las primeras.

La venta de autos de este mes llegaría a las 40 mil unidades, de las cuales sólo aportaría unas 1.000 unidades el plan oficial de financiamiento.

Así como los inversores del mundo aparecen dominados por el temor y se refugian en el oro, que no para de subir, a los consumidores argentinos la cautela los va ganando.

La caída de exportaciones e importaciones, entre varias cosas, demuestra que la crisis a la Argentina ya le pega en el costado de la economía real.

Lo financiero, por ahora, aparece más protegido.

Si bien no crecen, hay reservas por US$ 47 mil millones y los bancos mantienen los niveles de liquidez suficientes como para dar créditos. Claro que los tomadores piensan tres veces antes de endeudarse.

Son tiempos de prudencia económica en los que tener liquidez cobra un valor superior. La pelea inconclusa entre el Gobierno y el campo lo sigue dejando en claro.

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