La próxima batalla parlamentaria será por los recursos que van a la Anses.

La oposición exige que vuelvan a las provincias los fondos cedidos por la privatización de las jubilaciones.
Sólo el año pasado, el conjunto de las provincias cedieron la friolera de $ 43.000 millones de su coparticipación a la Anses, hoy superavitaria. Esa cifra cuadruplica el déficit total de las provincias, buena parte de ellas en rojo fiscal. La oposición reclamará que las provincias dejen de ceder recursos como ha ocurrido en los últimos años. Y, en la vereda opuesta, el Gobierno pugnará por preservar su caja.

El debate se dará, necesariamente, antes de fin de año. Es que el 31 de diciembre próximo perderán vigencia 11 impuestos, cinco de los cuales son coparticipables, pero ceden parte de su recaudación tributaria a la Anses.

Se trata de impuestos de importancia vital para las arcas fiscales: Ganancias, Bienes Personales, combustibles, adicional a los cigarrillos y monotributo. El año pasado estos cinco impuestos aportaron $ 17.066 millones a las arcas del Estado nacional.

Otro tributo que también vence a fin de año, pero cuya recaudación no se reparte entre las provincias, es el impuesto al cheque. Aporta casi $ 20.000 millones anuales.

La oposición anticipó que pugnará por que este impuesto sea coparticipado, como también por que las provincias recuperen los recursos que hoy ceden a la Anses, cuyo superávit (más el flujo de aportes jubilatorios mensuales que percibe desde la estatización de las AFJP) es utilizado por el Tesoro nacional para financiarse.

La historia de esta concesión por parte de las provincias se remonta a la década del 90, cuando el gobierno de Carlos Menem privatizó las jubilaciones. Para no desfinanciar la caja de seguridad social, se estableció que las provincias cedieran el 15 por ciento de lo que recibían de la masa coparticipable.

También se acordó que determinados impuestos coparticipables, como el IVA, Ganancias, Bienes Personales, adicional al cigarrillo y combustibles tuvieran un porcentaje de asignación específica a la Anses.

El año pasado, toda esta concesión de recursos a la Anses por parte de las provincias alcanzó 42.960 millones de pesos.

Retornar a las provincias

"Estos recursos deben volver ya mismo a las provincias", sostuvo el diputado Oscar Aguad (UCR-Córdoba), quien hizo la salvedad respecto del 15% de los recursos coparticipables que ceden las provincias a la Anses: a su juicio, éstas deben recuperar un punto por año.

En similares términos se expresó Federico Pinedo (Pro-Capital): "Los recursos deben retornar a las provincias para que realicen las inversiones que crean convenientes y para que no los siga manejando Julio De Vido como se le da la gana".

Desde el peronismo disidente, Jorge Sarghini (Buenos Aires) coincidió. "En su momento las provincias fueron solidarias con la Anses; ahora le corresponde ceder al Estado, que recibe además el flujo de aportes jubilatorios desde que estatizó el sistema", sostuvo.

Pero el legislador peronista no sólo propone dar batalla para recuperar para las provincias lo que se ha recaudado por estos impuestos, sino también apunta al Fondo de Aportes de Tesoro Nacional (ATN). Esa caja también se nutre de la recaudación de impuestos coparticipables que ceden las provincias y, según estima Sarghini, alcanza los $ 8500 millones. Sin embargo, una ínfima parte de este fondo es repartido entre las provincias.

Por su parte, el diputado Enrique Thomas (Unión Peronista-Mendoza), también peronista disidente, propuso la coparticipación total del impuesto al cheque, que también vence este año. "Las provincias atraviesan un profundo desfinanciamiento, a la postre los principales proveedores de bienes y servicios públicos", dijo.

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