Las provincias tienen cara de hereje

¿Podrá el Senado, la cámara del Congreso que supuestamente expresa el carácter federal de la constitución política del país, revertir el abuso contra las provincias?.
El fenómeno no es nuevo, pero pasó a un nivel superior. Mientras muchos argentinos respirábamos aliviados tras la sufrida clasificación de la selección al mundial de fútbol en Sudáfrica y escuchábamos las lindezas de Diego "el terrible", entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves, el kirchnerismo y sus socios de ocasión dieron media sanción a un paquete que saquea a las provincias.

Entre los dibujos y ocultamientos del presupuesto 2010, la prórroga de varios impuestos con un esquema de distribución leonino y –como carnada- el alivio temporal de algunas condiciones que la Ley de Responsabilidad Fiscal impone a las provincias, en 2010 el Gobierno nacional arrebatará al interior nada menos que 45.986 millones de pesos.

SEGUIR FINANCIANDO

La suma parece extravagante, pero surge de la suma de ítems muy precisos: 28.296 millones porque las provincias siguen financiando, aunque ya no les corresponde, a la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses); 8.233 millones que la Nación se llevará de más del impuesto al cheque; 5.281 millones por falta de actualización de sumas fijas, 2.512 millones de un injustificable

"financiamiento tributario" provincial a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y 1.664 millones por el incumplimiento del piso legal de que, en ningún caso, las provincias deberían recibir menos de 34 por ciento de los recursos fiscales totales.

Ese detalle, incluido en un análisis de la consultora Economía & Regiones, resulta en los casi 46.000 millones antes mencionados y es una medida del avasallamiento a las provincias. Una práctica de casi siete años, edificada sobre los "pactos fiscales" de los noventa y las ruinas de la convertibilidad y sus postrimerías.

RENEGOCIACIÓN Y REPARTO

Una renegociación del reparto de porotos no podría saldar tanto dinero, porque desfinanciaría a la Nación. Pero el statu-quo es insostenible, pues condena a las provincias a la ruina financiera y las ¿obliga? a una suerte de servidumbre y al frecuente transfuguismo de gobernadores y legisladores.

El riesgo de dejar desnuda a la Nación no se debe, como quiere hacer creer el kirchnerismo, a la avaricia de éste o aquel sector o a un mundo adverso. No hay período de la historia argentina en que el fisco haya sido más rico y las condiciones externas más favorables.

ÉRAMOS TAN RICOS

Entre 2003 y 2009, la recaudación fiscal consolidada del sector público argentino sumará (respire hondo) ¡436.505 millones de dólares!, con una recaudación del estado nacional de 370.325 millones, de los que transfirió a las provincias, en todo concepto, 123.416 millones de dólares. Las provincias, a su vez, recaudaron otros 66.180 millones. Expresar algunas de esas cifras en pesos obligaría a hablar de billones (millones de millones) de pesos .

El drama de las provincias es que vuelven a la mala sin haber llegado a la buena. La evolución de pasivos ilustra su dispar suerte con la Nación. Mientras ésta rebanó dos tercios de la deuda que tenía con los acreedores privados (los 67.000 millones de dólares ahorrados gracias a lo que Néstor Kirchner llamó "la mejor reestructuración de deuda de la historia"), tras el rescate de monedas y el "reordenamiento fiscal" de las provincias, la deuda de éstas aumentó de 70.754 millones de pesos en 2003 a 99.820 millones en la actualidad.

El problema, aunque parezca paradójico, es que una porción cada vez más grande de esa deuda fue con la Nación. Porque así como aplicó una flor de quita a los acreedores privados, el gobierno nacional apretó la soga a las provincias, cuya deuda con el estado nacional aumentó más de 56 por ciento: de 44.358 millones de pesos en 2003 a 69.391 millones de pesos en la actualidad.

Las provincias no tienen otro lugar dónde buscar fondos. Lo refleja el rendimiento de sus títulos de deuda. Los bonos 2026 en dólares de Chaco rinden nada menos que 36 por ciento, y los 2015 no mucho menos, 23 por ciento. En junio, antes de la lluvia de dólares que volvió a caer sobre los mercados de capital, la deuda de Corrientes llegó a rendir ..¡70 por ciento!

KIRCHNER, COMO SHYLOCK

De ahí a la "libra de carne" que reclamaba el mercader de Venecia no hay mucho trecho, y los Kirchner lo saben. La veintena de propiedades de su "acumulación originaria" la adquirieron entre 1977 y 1981, cuando como gestor de una financiera en Santa Cruz y al amparo de la usuraria circular 1050, el bueno de Néstor, que sabía de primera mano la situación de los deudores más apremiados, los "ayudaba" comprándoles sus casas a precios de oportunidad.

El otro gran engorde de fortuna fue con el matrimonio ya en posiciones oficiales. Ni al llegar a la Rosada los Kirchner dejaron el hábito. Tal vez no hicieron nada ilegal. Pero es una certeza que no hicieron la plata trabajando.

El caso es que las provincias no saben cómo salir del cepo, como mostró la votación de Diputados y como probablemente se ratifique en el Senado. Temerosas de sacar los pies del plato y con pavor a emitir cuasimonedas, recurrirán más y más al reclamo.

Esa ruta cobró visibilidad el jueves, cuando la Corte Suprema de Justicia escuchó a Córdoba y la Nación exponer en torno de un reclamo de 1.227 millones de pesos de la provincia por deudas de la Anses con la caja jubilatoria provincial.

INSTANCIAS ADMINISTRATIVAS

Tres reclamos de Santa Fe, que ya pasaron la instancia administrativa, están en manos del máximo Tribunal: uno por 1.200 millones de pesos, por retracción indebida del impuesto al cheque, otro de 2.000 millones por detracción del 15 por ciento de la "masa coparticipable" con destino a la Anses, y otro por 800 millones por los fondos para la AFIP. Además, aunque todavía no lo demandó, desde 2006 la provincia acumula un déficit de 400 millones de pesos en su caja jubilatoria, por fondos que dejó de remitirle la Anses.

En total, unos 4.400 millones de pesos.

Nunca, como en los últimos siete años, el fisco nacional tuvo tantos recursos por un período tan extenso. Nunca los dilapidó tanto (por caso, en 55.630 millones de dólares de "transferencias al sector privado").

Y nunca, al cabo de un período tan favorable, se puso otra vez tan rápido a tiro de la escasez. Por ahora, los Kirchner sacan ventaja: retienen la parte del león de los menguados (pero no escasos) recursos, instan a las provincias a chapotear en deuda y sacan rédito político de la necesidad, que -como todo el mundo sabe-, tiene cara de hereje. ¿Hasta cuándo podrán hacerlo?

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