Las provincias grandes, perjudicadas en el reparto

Las provincias grandes, perjudicadas en el reparto
Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza retrocedieron en el ránking porque reciben menos dinero por habitante.
Un estudio sobre la aplicación de la ley de financiamiento educativo muestra que las metas de asignación de fondos se están sobre-cumpliendo, pero que el reparto es muy desigual y perjudica a Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe, provincias que concentran el 70 por ciento de los alumnos y docentes del país. Con poco esfuerzo, Santa Cruz paga los mejores salarios.

Si bien la ley de financiamiento educativo, que fija metas crecientes de gasto en educación en relación al Producto Interno Bruto (PIB), se está cumpliendo, y hasta con yapa, las provincias más grandes y urbanizadas de la Argentina, como Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe, que concentran cerca del 70 por ciento de los docentes y alumnos del país, exhiben caídas en los resultados de calidad educativa, debido a una asignación de recursos muy desigual por parte del Estado nacional.

Tal es una de las conclusiones de un estudio presentado ayer por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), que tomó como punto de partida el fuerte retroceso argentino en el ránking internacional.

Por caso, de 36 países en los que la OCDE evaluó la “capacidad lectora” de alumnos de 15 años, la Argentina es el que, entre 2000 y 2006, más cayó en el puntaje promedio: 10,6 por ciento. En el otro extremo, Chile fue el que más mejoró su puntaje: 7,9 por ciento.

En 2006, a su vez, comenzó a regir en la Argentina la Ley de Financiamiento Educativo (LFE), que en sus dos primeros años de aplicación fue sobre-cumplida por la Nación y la mayoría de las provincias.

A nivel nacional, por ejemplo, la meta de 8.632 millones de pesos de “gasto en educación” para 2006 fue sobrepasada en un 7,4 por ciento, pues se asignaron 9.273 millones de pesos. En 2007 la yapa respecto de la meta fue de 14,1 por ciento. Y en 2008, si bien aún no hay cifras definitivas, también se sobre-cumplió aunque por menos margen, señaló Axel Rivas, autor del estudio.

La caída de las provincias grandes en los ránkings de calidad educativa, explicó el experto, se debe a que la asignación de fondos (a través de la Coparticipación Federal y de los Fondos de Incentivo Docente y Compensatorio) favorece a las provincias que menos esfuerzo hacen en inversión educativa y penaliza a las más grandes y urbanizadas.

Éstas son percibidas como relativamente “ricas”, pero son las que menores recursos fiscales tienen en términos por habitante o por docente y alumno. En esa bolsa entran las mencionadas Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe.

Todas ellas cayeron en los resultados comparados de calidad educativa (evaluación de lengua y matemática en los niveles primario y secundario) nacional. Entre 1995 y 2007 Buenos Aires resignó diez escalones (de la segunda a la decimosegunda posición en el ránking por provincias), Mendoza tres (del tercer al sexto lugar), Córdoba dos (del séptimo al noveno) y Santa Fe uno (de cuarta a quinta).

Las razones son claras, dijo Rivas: se trata de provincias relativamente relegadas en la distribución de fondos de coparticipación federal, sufrieron a pleno el aumento en los niveles de pobreza urbana y, además, no reciben un peso del “Fondo de Compensación Docente” negociado en 2005 por el entonces presidente Néstor Kirchner y el entonces ministro de Educación, con el titular de Ctera, Hugo Yasky.

No es que esas provincias no hagan un “esfuerzo”. Por el contrario, todas se destacan por asignar porciones muy altas del presupuesto provincial a educación: Buenos Aires 34,3 por ciento, Santa Fe 28,9, Mendoza 25,2 y Córdoba 24,8, contra una media nacional del 23,8 por ciento y el caso de provincias como Santa Cruz y La Rioja, que asignan apenas el 11,2 y el 17,5 por ciento, respectivamente.

Pero estas dos reciben un alto nivel de transferencias de coparticipación por habitante y, en el caso de Santa Cruz, ya tienen considerables recursos propios.

Pruebas al canto: la provincia patagónica contó en 2006 con 10.514 pesos de presupuesto por habitante y pudo pagar los salarios docentes más altos del país (a diciembre de 2008, 3.795 pesos brutos para docente “inicial”, por jornada simple y “estímulo” incluido), pese a ser, al mismo tiempo, la provincia argentina que dedica a educación el porcentaje más bajo de su presupuesto.

Si bien Rivas hizo hincapié en la situación de Buenos Aires, que considera sometida a un “saqueo educativo”, esta provincia recibió el año pasado del Gobierno nacional un “extra” de 600 millones de pesos no computados en los cálculos.

Córdoba, Mendoza y Santa Fe, en cambio, no recibieron nada que compensara su desventaja, que empieza a aflorar en los resultados de calidad educativa, ya mencionados, y en las más altas tasas de abandono interanual en el polimodal gestionado por escuelas públicas: 17,9 por ciento de abandono en Buenos Aires, 24,8 en Santa Fe, 19,5 en Mendoza y 17,9 en Córdoba, contra un promedio por jurisdicción de 17,7 por ciento.

Las conclusiones tentativas son que aumentar los fondos para educación, como se propuso la Ley de Financiamiento Educativo, es un buen comienzo. Pero sería aún mejor si hubiera mayores dosis de federalismo y justicia en el reparto

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