Las provincias van al déficit.

Tras cerrar 2008 en rojo, el año electoral encontrará a varias jurisdicciones con mayores necesidades financieras, en un contexto de fuerte desaceleración de la recaudación impositiva y en el que faltarán fuentes de fondeo.
Basta un puñado de provincias para volver a teñir de rojo el mapa de la Argentina. Jaqueados por la debilidad de sus cuentas fiscales, una vieja idea amenaza con volver a deambular por los pasillos de algunos gobiernos provinciales: emitir bonos, cuasimonedas, para hacer frente a gastos corrientes, un escenario del pasado que quienes siguen de cerca los números fiscales del interior del país no descartan frente al deterioro de las cajas provinciales.

Las provincias necesitarán más financiamiento este año. Un año electoral. Un año en el que difícilmente el país pueda contar con un aporte de los mercados, aún en terapia intensiva. Un año en el que la sequía terminó por enhebrar una tormenta de dimensiones aún desconocidas. Y no se trata ya sólo de las pérdidas económicas generadas por la escasez de lluvias, sino del golpe de gracia que asestó sobre las cuentas públicas, sobre todo de las provincias agrícolas.

Ya el año anterior, cuando la recaudación impositiva creció por encima de la inflación real, no hubo sequía y la crisis global no impactaba de lleno aún en la economía local, las provincias, en conjunto, volvieron a caer en déficit primario. No ocurría desde 2002. Las estimaciones disponibles ante la ausencia de datos oficiales varían, pero la mayoría arroja el mismo resultado. Y todas anticipan, también, un deterioro aún mayor para este año.

Sedientos de fondos, varios gobernadores se enfrentarán a una disyuntiva: recortar el gasto, lo que profundizará los efectos de la crisis, o elevar el endeudamiento con el gobierno nacional, los organismos internacionales, la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) o la gente, a través de la emisión de cuasimonedas. Todo, ante la necesidad de cubrir la brecha de sus cuentas, que se ampliará por el freno que ya comenzaron a mostrar los ingresos públicos.

Enero no dejó datos auspiciosos en este sentido. Los giros mensuales a las provincias se congelaron: los fondos que recibieron por la coparticipación federal de impuestos aumentaron tan sólo un 1,3% respecto del mismo mes de 2007, una suba que frente a una inflación anual superior al 20% deja un fuerte retroceso en términos reales, es decir, en el poder adquisitivo de esos fondos.

Dos distritos, Buenos Aires y la Capital Federal, explican la mayor parte del rojo. En 2008, el déficit financiero de Buenos Aires habría alcanzado los $ 2846,7 millones, mientras que el de la ciudad habría sido de $ 1315,9 millones, según las estimaciones plasmadas en los presupuestos que presentaron a sus respectivas legislaturas para este año. La ciudad prevé una mejora en 2009. Fuentes oficiales indicaron a LA NACION que se proyecta un déficit primario de $ 527,2 millones, que tras el pago de los intereses de la deuda se estiraría hasta los $ 737,9 millones.

El deterioro fue abrupto. Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) destacó que los envíos de la Nación a las provincias crecían al 30% anual hasta octubre del año último. En noviembre y diciembre la suba retrocedió al 15%, para estancarse luego en enero.

Este paulatino congelamiento terminó de socavar los cierres fiscales, que no fueron homogéneos. Varias provincias mantuvieron sus cuentas a flote, pero el peso de las que no lo hicieron terminó por ensombrecer el panorama global.

Neuquén, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca, La Pampa, Buenos Aires, la Capital Federal, Misiones y Tierra del Fuego cerraron el año con déficit financiero, según surge de los presupuestos provinciales disponibles y estimaciones de Economía & Regiones y Delphos Investment.

Estas provincias no lograron reunir los fondos necesarios para cubrir todos sus gastos, incluidos los intereses de la deuda. Tres provincias de este grupo ?Neuquén, Santiago del Estero y Jujuy? lograron un ahorro primario suficiente como para cubrir, al menos, una parte de los pagos de la deuda. El resto tuvo que buscar financiamiento para poder hacerlo.

De vuelta el rojo

Volviendo a 2008, con la carga que impusieron los dos distritos más relevantes del país, las cuentas empeoraron. Impulsado por el alza de los salarios, y a pesar de que varios gobiernos "pisaron" la inversión en obras, el gasto consolidado volvió a crecer por encima de los ingresos totales. Así volvió el déficit primario.

El rojo llegó a los $ 139,6 millones en 2008, según Economía & Regiones, $ 500 millones, según los cálculos de abeceb.com, o $ 600 millones, según los datos de Delphos Investment. En soledad, Ecolatina estimó un excedente primario de $ 523 millones.

Tras computar el pago de los intereses de la deuda, el déficit fiscal o financiero osciló entre los $ 2200 y los $ 3300 millones, según las estimaciones privadas.

Este paulatino deterioro de los números fiscales, que todos coinciden en que se profundizará este año, tiene varias raíces.

La primera explicación está en los ingresos. El parate de la actividad económica cortó el aumento que mes tras mes arrojaban los ingresos por Ganancias y el IVA, los dos principales impuestos coparticipables. A esto se sumó el hecho de que los sucesivos cambios impositivos de los últimos tiempos jugaron en contra de las provincias: se recortó el impuesto a las ganancias ?a través de las subas del mínimo no imponible, la eliminación de la llamada "tablita de Machinea" y, este año, con la emergencia agropecuaria? y se elevaron las retenciones, que no se reparten entre las provincias. O al menos no en forma automática: parte de estos fondos vuelven al interior a través de fondos para obras públicas o gastos corrientes. Son los comúnmente llamados giros discrecionales, transferencias de fondos que se realizan por fuera de la coparticipación. Estos giros, cabe aclarar, fueron una de las variables de ajuste elegidas por el gobierno nacional a la hora de contener gastos para sostener el superávit fiscal de la Nación el año anterior.

En 2008 se produjo un quiebre: la recaudación nacional aumentó más que la coparticipación. O dicho de otra forma, la coyuntura y las decisiones de política económica favorecieron a las arcas nacionales en detrimento de las provinciales.

Los ingresos tributarios aumentaron, en promedio, un 35% en 2008 contra el 33% que dejó 2007. Con los giros de la coparticipación ocurrió lo contrario: aumentaron un 25%, contra un 31% de 2007.

Este año, por la caída en el precio de las commodities y la merma de la cosecha de granos por la sequía, los ingresos por retenciones se reducirán, con lo cual este fenómeno probablemente se revierta.

Lejos de beneficiar a las provincias, esto también las perjudica: por la caída de estos ingresos, el gobierno nacional deberá esforzarse para cumplir con su propia meta de superávit y dispondrá de menos recursos para asistirlas, justo cuando más asistencia necesitan. Es, en este punto, en el cual las alianzas políticas marcan la diferencia.

Para abeceb.com, el déficit global se ampliará hasta los $ 4200 millones y las provincias necesitarán $ 12.600 millones para cerrar sus cuentas este año. Economía & Regiones plantea tres escenarios. En el escenario de base, el déficit fiscal roza los $ 6300 millones y la brecha provincial se estira hasta los $ 14.800 millones.

Parte de esta brecha se cubrirá con las refinanciaciones de pagos de la deuda que las provincias mantienen con el gobierno nacional ?su principal acreedor?, y que la Casa Rosada ya comenzó a acordar con algunas provincias en el marco del Programa de Asistencia Financiera (PAF). Pero esto no alcanza. "El programa refinancia el pago de la deuda vieja, pero no aporta fondos nuevos para un problema nuevo, que es el déficit", apunta Jorge Colina, del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).

Un reciente informe de Economía & Regiones sostiene que de persistir el congelamiento de la coparticipación y de no mediar una ayuda económica "muchos gobiernos subnacionales comenzarán a afrontar serias dificultades para financiar sus erogaciones, incluso aquellas destinadas al pago de los salarios de los empleados públicos".

"A fines de 2008 pasó algo que ya había pasado en 2001: hubo provincias, entre ellas Buenos Aires, que recibieron financiamiento de corto plazo para pagar los salarios", completa Verónica Sosa, analista de Economía & Regiones.

En busca de fondos

¿Dónde obtendrán las provincias los fondos necesarios para cerrar sus cuentas? Un dato ayuda a darle forma a la respuesta: Buenos Aires, Córdoba y la Capital tienen autorizadas emisiones de deuda que nunca concretaron. "Va a ser difícil conseguir fondos en el mercado externo, pero hay que ver cómo evoluciona la liquidez", apuntó Carolina Schuff, de abeceb.com.

Las miradas recaen, entonces, en la Anses y el Tesoro nacional. La otra alternativa, claro está, es emitir cuasi monedas. No todos creen que se llegará a ese punto, pero lo cierto es que nadie lo descarta de plano. Otra alternativa es subir los impuestos, pero esta opción ya fue utilizada por todas las provincias grandes, apuntó Colina.

Con un crecimiento proyectado de los ingresos por la coparticipación que no supera el 15% en la estimación más optimista y los ingresos provinciales alicaídos por la crisis y la sequía, queda todavía por ver qué sucederá con el gasto público.

La mitad de las erogaciones provinciales está explicada por una variable: los salarios. Y del resultado de las negociaciones que ya comenzaron a despuntar dependerán, también, las necesidades financieras de las provincias. Ecolatina estima que, con un alza salarial del 15%, el déficit fiscal consolidado saltará este año a los $ 4000 millones.

Pero si la suba es más cercana al 30%, el déficit financiero se estiraría hasta los $ 14.800 millones. "Con el crédito cerrado y la Nación debilitada, ese nivel de desbalance sería muy difícil de financiar", advierte el informe.

"En un panorama recesivo como el que se plantea para 2009, las posibilidades de que se vuelva a emitir cuasi monedas provinciales son altas", concluye el informe de Idesa.

1,3%

Transferencias automáticas

* Fue el alza que registraron los giros a las provincias, incluida la ciudad de Buenos Aires, por la coparticipación federal de impuestos. Fue la menor desde 2002.

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