Las provincias cerrarán este año con una deuda tres veces mayor a la de 2001.

Las provincias argentinas, aun con restricciones para acceder a créditos o colocar títulos en el mercado financiero, incrementaron fuertemente sus endeudamientos, al punto que el stock al cierre de 2009 será tres veces mayor al de 2001, el último año en que rigió la ley de convertibilidad con la paridad entre peso y dólar.

Así lo indica un informe elaborado por la consultora Economía y Regiones que dice que en 2009 la deuda pública global de las provincias habría tenido un crecimiento tal que al cierre del ejercicio estaría a un nivel tres veces superior al de ocho años atrás, llegando a una cifra total de 101.167 millones de pesos, contra 30.067 millones de 2001. La variación, indica, se debe principalmente a los ajustes provocados por la pesificación y a la indexación por el índice CER (sujeto a la inflación) implementados para las deudas en dólares tras la salida de la convertibilidad.

Otro dato relevante es que el canje de la deuda bancaria y de títulos públicos provinciales por bonos Bogar 2018, el rescate de cuasimonendas y los programas de reprogramación de vencimientos como el PFO y el PAF, convirtieron al Estado nacional en el principal acreedor de las provincias, con derechos por 68.800 millones de pesos, lo que representa un 68% del stock, muy por encima del 14% de 2001, cuando los principales acreedores eran los bancos y tenedores de títulos públicos.

Acceso restringido a mercados

El análisis de E&R dice que el proceso de concentración de la deuda en manos de la nación se dio en buena medida por las pocas posibilidades que las provincias tuvieron de acceder a los mercados financieros después del default de 2001 para colocar bonos a tomar préstamos, una práctica que era habitual en los ´90 y que en el caso del Chaco hizo que durante la gestión de Angel Rozas la deuda creciera como nunca antes.

Actualmente, el 84% de la deuda de las provincias está en pesos (ajustados por CER en su mayor parte) y un 16% está en moneda extranjera. En 2001 la relación era totalmente inversa: sólo un 4% de la deuda estaba en pesos, y el 96% en moneda extranjera, sobre todo dólares.

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