Se provincializó la elección.

En Tucumán no se verá una masiva presencia de funcionarios nacionales, como ocurrió en marzo en Catamarca.
La escueta visita que hará la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a Tucumán, de apenas unas horas para inaugurar la sede de la Dirección de Agroenergía , debería enfocarse con una doble lectura. Por un lado, una visión política electoral y, por otro, desde una visión de política de internas.

Desde lo electoral, está claro que se trata de una visita que está relacionada con la campaña política, La Presidenta lo hará en todo al país: pequeños actos inaugurando obras o haciendo anuncios que busquen promocionar la gestión y, de esa forma, conseguir los votos necesarios para asegurase la mayoría propia en ambas cámaras del?Congreso. A su vez, no resulta llamativo, siempre de este punto de vista, que la presencia de CFK sea a 60 días de las elecciones y no en el tramo final de la campaña.

La razón sencillamente tiene que ver con el poder que ostenta el Ejecutivo provincial. El gobernador fue reelecto hace dos años con el 78% de los votos y la oposición, al menos en la provincia, sigue navegando en un mar de dudas; por eso aspiran de máxima a obtener la última banca de diputados disponible, como ocurrió en 2007, y la banca de senador que corresponde a la fórmula que obtenga el segundo lugar. En este caso, Tucumán no representa para el Frente de la Victoria un distrito en donde corra peligro su hegemonía; aquí el Gobierno nacional no sentirá los embates y los coletazos tras buscar imponer la Resolución 125, como sí ocurrirá en las provincias ganaderas. Por otra parte, da la sensación que más allá de ser una elección que elige representantes nacionales, la ciudadanía votará aprobando o desaprobando la gestión provincial y todo pareciera indicar que los guarismos no variarán tanto respecto a lo ocurrido en 2007.

Desde el punto de vista de lo que se podría denominar como política interna, está claro que la relación entre el gobernador Alperovich y la Presidenta es muy distinta a la que tenía con el ex presidente Néstor Kirchner: se nota una mayor distancia. De hecho, la confección de las listas fue un motivo de disputa, ya que fiel a su estilo los Kirchner (más Néstor que Cristina) han intentado imponer sus nombres para las candidaturas, encontrándose con la oposición del gobernador, dispuesto a confeccionar la lista basado en su entorno y en lo que le permita seguir construyendo poder.

En síntesis, la situación política de Tucumán es diferente. Aquí no habrá una excesiva presencia de funcionarios nacionales, como ocurrió en marzo en Catamarca. Y el gobernador Alperovich apunta a provincializar la elección, y es allí en donde tiene menos cabida el Gobierno nacional y la imagen en baja de la Presidenta.

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