La provincia del revés: ahora el PD saca chapa de "reformista".

El partido de Omar De Marchi, normalmente opositor a las reformas constitucionales, asegura que es el único interesado en que triunfe la enmienda del artículo 198, para limitar a una las reelecciones de los intendentes. "Ni el PJ ni la UCR, tienen una voluntad real de cambio", los atacó el candidato a diputado nacional del PD. ¿El Gobierno hará una campaña de difusión de la reforma?.
Los entretelones de la reforma de la Constitución provincial que votarán los mendocinos el 28 de junio demuestran que la política de Mendoza suele ser el reino del revés.

Es que el radicalismo y el justicialismo, dos partidos normalmente "reformistas", no militarán el cambio del artículo 198 de la Carta Magna, para limitar a una la reelección de los intendentes (hoy pueden mantenerse en el cargo por los siglos de los siglos).

En cambio, en este contexto, el Partido Demócrata, siempre esquivo con los cambios de la Carta Magna, saca ahora chapa de "reformista". Es que parece ser el único partido local convencido en impulsar la reforma del artículo constitucional sobre los intendentes.

Su máximo dirigente, Omar De Marchi, ya le está sacando rédito al asunto. Por eso esta tarde envió una carta a los medios en la que acusa a radicales y peronistas de tener "posturas testimoniales" respecto de la reforma. "Ni el PJ ni la UCR, tienen una voluntad real de cambio. A estos partidos no les interesa que nada cambie, porque ellos son los grandes beneficiados de los vicios y mañas que tiene el sistema".

El relato de De Marchi continúa así: "si bien los tres partidos, acordaron limitar la reelección de los intendentes a una sola, la verdad es que el único partido que realmente tiene la voluntad de que eso se produzca, es el Partido Demócrata, ya que la UCR y el PJ manifestaron al Tribunal electoral su voluntad de que la boleta del SI a la Reforma de la Constitución no vaya adherida a la boleta de candidatos, con lo cual dieron por tierra con la posibilidad de obtener la mayoría necesaria para avanzar en la reforma".

En cambio, el PD se manifestó ante el Tribunal Electoral a favor de que la boleta del SI vaya pegada a la de los partidos que quisieran apoyar la enmienda. Lo que no alcanzó para imponer esta postura y darle chances reales al cambio de un artículo de la Carta Magna.

"El justicialismo y el radicalismo actúan sólo para las cámaras, porque cuando de verdad tienen que tomar una decisión a favor de la transparencia del sistema político, no lo hacen. Son rehenes de sus intendentes", remató el candidato del PD.

La reforma indeseada

Lo cierto es que, al margen de las apreciaciones de De Marchi, está clarísimo que radicales y justicialistas tienen un interés nulo por la reforma constitucional que en este caso se plantea. Por si el lector no lo sabe -y es muy posible que así sea, ya que ningún político se preocupa en que lo sepa- se trata del cambio de un artículo que limitaría a una las posibilidades de reelección de los intendentes mendocinos.

Para entender por qué pasa esto, hay que remontarse un poco en el tiempo. La necesidad de cambiar la redacción del artículo 198 sobre los intendentes fue aprobada en la Legislatura en medio de la resaca de las elecciones de 2007, en noviembre de ese año, cuando reinaba el desinterés y el desgano por este tipo de temas.

Algunos recuerdan que fue el entonces gobernador Julio Cobos el impulsor de la reforma en la Legislatura, ya que limitar reelecciones había sido una de sus promesas de campaña y no se quería ir del poder sin dar el gesto.

Sin embargo, el impulsor del proyecto había sido en realidad un demócrata. Más atrás en el tiempo, el senador Marcos Niven había logrado que el proyecto tuviera media sanción en la Legislatura. Después el proyecto quedó cajoneado, hasta que milagrosamente la desempolvaron y logró sanción definitiva.

El gobernador Celso Jaque, en lo que pareció más una postura para quedar bien hacia afuera, inicialmente se mostró de acuerdo con la reforma de los intendentes. Pero luego, como muchos temas de la gestión del justicialista, la reforma fue dejada nuevamente en el olvido. Hasta que una mañana (muy cerca en el tiempo), el Ejecutivo cambió el plan: intentó meter a la fuerza la discusión de la reforma integral de la Constitución mendocina, en vez de promover el cambio de un artículo. Una idea que siempre estuvo condenada al fracaso, y que en este caso no fue la excepción.

El resultado fue otra derrota de la reforma amplia y la obligación de que se vote el 28 de junio el cambio de un sólo artículo, el de los intendentes, como había ordenado la Legislatura en 2007.

Así son las cosas en la provincia del revés, donde el PD ahora es reformista; y peronistas y radicales miran para otro lado, desinteresados, casi "antirreformistas".

Ni siquiera habrá en estas elecciones una "doble urna", mecanismo que en 2005 permitió separar claramente la votación de los candidatos del artículo constitucional sobre la intangibilidad de los salarios. Si la UCR también hubiera tenido interés político en la reforma de los intendentes, debería haberle propuesto a la Justicia Electoral que la experiencia se repitiera. Pero al parecer, hace falta una furia ciega (como la que tenían los radicales con los jueces hace algunos años) o una causa que aporte votos a los candidatos para que la "maquinita" se mueva.

Por último, resta ver qué hará el Poder Ejecutivo en materia de difusión de la reforma constitucional sobre los intendentes. Es que el oficialismo está realmente obligado a hacer propaganda sobre ella, para orientar a la ciudadanía en el cuarto oscuro y que el "Sí" obtenga el apoyo de la mitad más uno del electorado, como todos los partidos políticos acordaron en 2007 en las bancas legislativas. Tiene el rol institucional de hacerlo.

¿Alguno de los millones de pesos que el gobernador gasta a diario en la campaña "dicho y hecho" para mejorar su imagen en vísperas de las elecciones serán reorientados a esta noble causa?

Parece una buena pregunta.

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