En la Provincia, la oposición mira a Kirchner y va definiendo acuerdos

Se sabe, lo dice el abecé de la política, que el peso electoral de Buenos Aires es decisivo. Néstor Kirchner, que mantiene entreabierta la posibilidad de ser candidato en la Provincia, le agrega combustible porque cree --y difunde-- que allí se juega la suerte del proyecto de poder K. Y la oposición, en espejo, busca caminos para subir la apuesta: sus dirigentes hablan de acuerdos, intercambian frases cordiales, muestran menos consideración en privado y por ahora no logran deshacer interrogantes sobre los alcances de los frentes que imaginan. Pero avanzan.
Es cierto que esos interrogantes eran abismos hace apenas un par de meses; algunos hechos propios, además del juego y los errores oficialistas, cambiaron el panorama. Las conversaciones a nivel nacional entre el radicalismo, la coalición de Elisa Carrió y el socialismo movieron algunas piedras del camino. La fisura producida en el oficialismo por Felipe Solá oxigenó y le dio mayor proyección al peronismo no alineado. Se suman además los efectos producidos por Julio Cobos, que también empuja acuerdos para enfrentar el año próximo al kirchnerismo en las urnas.

En la oposición, abundan las especulaciones sobre el papel que podría imponerse Kirchner. Los pronósticos acerca de su eventual candidatura están divididos entre quienes consideran que terminará jugando a todo o nada y los que evalúan que no dará ese paso porque, dicen, las encuestas no le cierran. Hay una coincidencia: si el ex presidente decide competir, la polarización sería inevitable y empujaría a un acuerdo global de las distintas fuerzas críticas o directamente opositoras.

Además, destaca un dirigente del radicalismo bonaerense, en ese caso se abriría más el panorama para el armado de listas porque, se recuerda, la idea original incluye la renuncia del senador peronista Eric Calcagno para permitirle a Kirchner disputar esa banca. "Eso ayudaría a solucionar problemas de cartel", dice con acidez un ex legislador, en alusión a las disputas por el encabezamiento de las listas.

Está claro que, en cualquier caso, el ex presidente asumiría un papel central en la campaña, sin reparar en el desgaste que produciría sobre la imagen de Cristina Fernández de Kirchner. Si el discurso sigue en los tonos de dureza recreados en sus últimas presentaciones, el fenómeno de polarización asomaría también casi como reflejo.

Frente a esa perspectiva, algunos dirigentes de la oposición consideran que podría intentarse sino listas únicas, al menos un compromiso de no agresión en la misma vereda y algunos acuerdos políticos para encarar la campaña con un enunciado mínimo de propuestas en común.

Por ahora, existen conversaciones y abundan las declaraciones a favor de un frente, sin detenerse ante cuestiones políticas más de fondo o, si se quiere, ideológicas. "Hay una sobreactuación en las declaraciones", define un legislador del peronismo no alineado con el Gobierno. Según esa mirada, nadie quiere quedar, en términos de imagen, como responsable de divisiones en las filas de la oposición.

A pesar de los dichos, se perfilan por el momento dos frentes para disputar las elecciones con el kirchnerismo: el que podría reunir a la Coalición Cívica, la UCR y otros aliados, y el que muestra la confluencia de peronistas desalineados. Entre las dos franjas hubo intercambio de señales y algunas conversaciones, pero aún nada en concreto, según se deja trascender.

Los dirigentes cercanos a Cobos también comenzaron a moverse en la Provincia. Margarita Stolbizer apuró la marcha con varios de ellos, pese a los reparos iniciales de Carrió. Y dirigentes de la UCR, empezando por Leopoldo Moreau y Federico Storani, mantuvieron contactos con el vicepresidente, lo cual a su vez generó malestar en algunos referentes locales del vicepresidente y allegados a Stolbizer. Señal de las asperezas que todavía persisten.

Entre los dirigentes peronistas enfrentados al kirchnerismo, las prevenciones giran alrededor de los pasos de Francisco de Narváez, en competencia directa por el liderazgo con Solá. Y otro interrogante, no sólo en este sector, es cómo terminará jugando el macrismo provincial, que también ha enviado alguna señal hacia la Coalición Cívica para abrir el juego.

Los tiempos para armar frentes y consagrar candidaturas se consumen rápido: el verano será época de definiciones. ¿Moverá sus fichas Kirchner? Lo que haga afectará al PJ, y también a la oposición.

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