La Provincia se incendia y aún no hay cambio.

La reunión de ayer demuestra que, lamentablemente, el gobernador Daniel Scioli no leyó adecuadamente el mensaje de las urnas y por eso no planteó la realidad de la provincia de Buenos Aires, que está al borde del incendio, con intendencias que tuvieron que desdoblar los pagos de sueldos por falta de recursos y con un Conurbano donde la pobreza y la indigencia pega cada vez con más fuerza.
No se puede seguir siendo un leche fría, y si eso sucede es porque los gobernantes no tienen la mística de un proyecto que defienda los intereses nacionales.

Además, el hecho de que Scioli no haya hablado del campo durante el encuentro, cuando el territorio bonaerense concentra gran parte de la producción agropecuaria del país, resulta realmente preocupante. No existe salida posible si no se reactiva la producción primaria y con valor agregado.

El encuentro también puso de manifiesto la debilidad del posicionamiento político del gobernador, que aún sigue siendo sumiso a los mandatos del kirchnerismo cuando el matrimonio presidencial, especialmente Néstor Kirchner, fueron los padres de la derrota de las últimas elecciones.

Es cierto que el problema de la coparticipación es estructural en la Provincia y que, si el Estado bonaerense recibiera el porcentaje que realmente le corresponde en el reparto de los recursos que realiza el Gobierno nacional, se solucionarían gran parte de los problemas fiscales y se podría avanzar en la solución de las graves desigualdades sociales que se viven en la Provincia. Pero llama la atención que el gobernador ni siquiera haga un planteo formal por los incumplimientos de la actual ley de Coparticipación, ya que en 2008 la Casa Rosada incumplió con esa norma y se quedó con casi 4.000 millones que debería haber coparticipado al fisco bonaerense. Defender los intereses de la principal provincia del país requiere de mayor voluntad política.

Comentá la nota