La Provincia implementa políticas para la prevención del dengue

Mediante la Comisión mixta de Salud y Seguridad en el Empleo Público (COMISASEP), integrada entre el estado provincial y los gremios de la administración pública, se estableció una serie de recomendaciones destinadas a prevenir la enfermedad.
El ministerio de Trabajo, como parte integrante de la Comisasep y siguiendo los lineamientos de la Jefatura de Gabinete de Ministros y del Plan de Contingencia 2009 - 2010 del Ministerio de Salud, continúa trabajando en el diseño de políticas activas tendientes a la prevención del dengue.

En función de esto, el gobierno de la provincia de Buenos Aires, encabezado por Daniel Scioli emitió el decreto Nº 2577 mediante el cual se aprueban las recomendaciones para trabajadores y organismos del poder ejecutivo de la provincia de Buenos Aires, se establecen políticas de difusión para evitar la enfermedad y se establecen lineamientos para una inmediata detección de casos tendientes a agilizar una espontánea atención a la persona infectada.

Esta enfermedad no posee una vacuna para combatirla, de modo que resulta fundamental profundizar las medidas de prevención e incentivar mediante información al establecimiento de diversas pautas de convivencia destinadas a distintos hábitos de limpieza, a la utilización de repelentes y a la detección inmediata de los casos que aparecen.

El dengue se ha convertido en una de las principales enfermedades virales de presencia continua en gran parte de América y en otras partes del mundo. Es trasmitida por la picadura del mosquito hembra de la especie Aedes aegypti y genera diferentes síntomas como fiebre de comienzo brusco mayor a 38ºC, dolor de cabeza y detrás de los ojos, dolores articulares y musculares intensos, con erupción de la piel de tipo sarampionosa.

Ante la aparición de estos signos y síntomas se recomienda consultar inmediatamente con el médico y evitar la automedicación, en particular, el consumo de ácido acetilsalicílico (aspirina).

Consideraciones a tener en cuenta

El mosquito del dengue es de hábitos domiciliarios y necesita de recipientes (naturales o artificiales) que contengan agua limpia y quieta para reproducirse. Es de tamaño mediano, color oscuro, con rayas más claras en las patas y ataca preferentemente a las personas al comienzo de la mañana y en las últimas horas de la tarde.

El dengue no se contagia de persona a persona, sino a través de estos mosquitos que previamente han picado a un individuo enfermo. Por ello, se considera al mosquito vector transmisor de la enfermedad.

Una vez que el mosquito se alimentó de la sangre de alguien enfermo, el virus empieza a multiplicarse y desarrollarse en el interior del mismo y después de unos 8 a 11 días, su picadura transmite el virus del dengue a las personas y continúa haciéndolo durante toda la vida del mosquito (7 a 30 días).

Los cambios climáticos, la presencia de numerosos criaderos artificiales que le ofrece el hombre en zonas urbanas, la resistencia a los insecticidas y el desconocimiento acerca del dengue, están influyendo en la dispersión de la especie Aedes aegypti y de la enfermedad.

La medida más efectiva de prevenir esta enfermedad, es cortar el ciclo evolutivo del mosquito mediante la erradicación y eliminación de los criaderos donde depositan sus huevos.

Medidas básicas de acción preventiva

Ante el avance del dengue, es fundamental considerar ciertas medidas básicas de acción preventiva que se sintetizan en la eliminación de criaderos y la descacharrización de las zonas; la neutralización de recipientes útiles o que no puedan ser removidos, a través de la limpieza, el desmalezamiento y el corte de pasto.

A su vez, es recomendada la colocación de larvicidas en los depósitos que contengan agua y la fumigación, sólo por personas capacitadas, ante la aparición de casos de dengue.

Por último, la Organización Mundial de la Salud recomienda que los repelentes que se utilizan para niños menores de 12 años no tengan una concentración de DEET mayor de 20%. A su vez, cuando se use repelente en un niño, debe aplicarse en las manos de un adulto y luego ser extendido sobre la piel del niño.

Comentá la nota