La provincia está preocupada por el futuro de 20 mil puestos de trabajo

El gobierno provincial está muy preocupado por el futuro laboral de unos 20 mil trabajadores distribuidos en toda la bota santafesina una vez que finalice el período de vacaciones y esquemas de suspensiones establecidos para enero en muchas fábricas. "Estamos preocupados por el 1º de febrero", reconoció ayer la viceministra de Trabajo, Alicia Ciciliani, quien afirmó que si la rueda del campo no comienza a girar, el escenario en los próximos meses será aún más complicado.
La intranquilidad del Ejecutivo provincial está centrada esencialmente en la situación provocada por las empresas de adelantar vacaciones y establecer períodos de suspensiones, como lo demuestra también la creciente solicitud de procedimientos preventivos de crisis o la demanda de Repros (subsidios nacionales sobre los sueldos a cambio de no despedir), que sólo en la primera semana hábil de enero lo hicieron 43 firmas.

Sin embargo, resaltó Ciciliani, el panorama actual no es el de 2001, ya que la mayoría de los empresarios ahora busca primero utilizar todas las herramientas disponibles antes de despedir. "Hoy socialmente no es aceptado el telegrama fácil", señaló la funcionaria, al recordar cómo varias de las fábricas que buscaron inicialmente a comienzos de noviembre despedir sin más tuvieron que dar marcha atrás, y buscar procesos de negociación y alternativas.

Aún así, el impacto de los recortes de fuentes de trabajo ya comenzó a sentirse, dado que los primeros en verse afectados fueron los trabajadores contratados y de firmas tercerizadas.

Apenas dos meses después de despuntado este proceso, el monitoreo que realizan desde el Ejecutivo santafesino, que tiene a funcionarios de distintos ministerios recorriendo de punta a punta la provincia arroja que, salvo en algunos rubros como la construcción y comercio y servicios —fundamentalmente en las grandes urbes—, la mayoría de los sectores productivos en distinto grado y por diferentes circunstancias están afectados.

Los principales polos de preocupación oficial hoy son el de la maquinaria agrícola (sobre el cual se esperan como maná los anuncios oficiales para el sector), el metalúrgico en torno a Villa Constitución (Paraná Metal, Acindar e incluso Siderar, aunque corresponda al distrito bonaerense), hacia el norte los ingenios y curtiembres, que se sumaron al tejido productivo de una zona arrasada por la sequía (caña de azúcar, algodón y otros cultivos) y hasta las propias cooperativas. A la lista le siguen el cordón industrial de Rosario y frigoríficos.

Por eso, en esta etapa de la estrategia del "paso a paso" como único camino para superar la conjunción de los coletazos de la crisis internacional y la parálisis del campo (con el agravante de la sequía), es que el gobierno santafesino insiste frente al gobierno nacional en aceitar y renovar los mecanismos y esquemas de ayuda económica a las empresas. También para un importante segmento de la población, ya que a los nubarrones que se ciñen sobre los trabajadores formales e informales, se agrega un nuevo frente de tormenta: la finalización de los programas de capacitación de personas que en pos de ingresar al mercado laboral renunció al plan jefes y jefas de hogar.

Pese a los sombríos tiempos que los empresarios esperan para el corto plazo, manifiestan en general frente a funcionarios públicos, que con algunas medidas concretas, sumado a que en sus proyecciones figura que el precio de los commodities ya vivieron lo peor, vislumbran una luz al final del túnel.

De todas maneras, los industriales de Las Parejas tiraron sobre la mesa del gobernador Hermes Binner la semana pasada un pedido al que esperan se sumen otros sectores fabriles santafesinos: una reunión con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para exponerle la situación por la que atraviesan y algunas posibles medidas.

Crecen las firmas que suspenden o adelantan vacaciones para sortear la crisis sin despidos

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