La provincia no entrega los alimentos a los comedores

Los comedores comunitarios que dan el almuerzo y la copa de leche no reciben las raciones de alimentos destinadas a 49 mil chicos desde hace por lo menos dos meses.
En cada barrio los vecinos reciben donaciones y hasta invierten de su bolsillo para seguir adelante. Por su parte, el director de Desarrollo y Coordinación de Municipios y Comunas, del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, Julián Galdeano, prometió que el lunes llegarán los alimentos.

   La pobreza preocupa. El tema fue vuelto a poner sobre el tapete por el Papa Benedicto XVI y también se quejaron las organizaciones sociales. En Rosario hay 439 centros abastecidos por la provincia y algunos cheques de la Municipalidad. "Es verdad que hace dos o tres semanas hubo un atraso en la entrega de la mercadería, pero ahora ya se regularizó", subrayó Galdeano. En cambio, en los comedores rosarinos no dicen lo mismo y hacen hasta lo imposible para seguir funcionando.

No alcanza. "Y... los chicos tienen hambre", confesó Isabel Correa, a cargo de un comedor en el centro comunitario Unión y Libertad ubicado en Colombres 1520. Allí cada tarde un grupo de mujeres prepara la leche para 100 chicos aproximadamente. La provincia entrega 35 cajas (de 800 gramos cada una), azúcar, 5 paquetes (de medio kilo cada uno) de cacao, 5 litros aceite y 15 kilos de harina por mes. "Pero, hace poco recibimos leche para 50 chicos y este mes nada de harina", dijo la mujer, y agregó resignada: "La gente es solidaria, nos hace tortas fritas y así vamos tirando".

   El comedor funciona desde 2001 y recibe a chicos de entre 5 y 14 años. "Con el frío vienen más y se nota la falta de trabajo", sostuvo Isabel.

   Una situación similar sufren los integrantes de la asociación Padres del Dolor que sacan adelante 8 comedores en distintas zonas de la ciudad. Alimentan entre 3.500 y 4.000 chicos cada día. En uno de los locales, donde sirven la merienda a 295 chicos en agosto no recibieron nada, en julio la mitad y en junio sólo una pequeña parte.

   "Yo sé que esta no es la solución", puntualizó Daniel Sandri, desde la asociación. "Los padres tendrían que tener trabajo para poder llevar dignamente la comida a sus hijos. Somos conscientes de que al darles la comida estamos generando la mala costumbre de que siempre dependan de alguien", reconoció el hombre que trabaja todos los días con los chicos.

   Yolanda Osan tiene un comedor en la cortada Mangrullo 5010 hace 10 años. Recibe raciones para 125 chicos pero en su lista ya anotó por lo menos 100 más. "Se van sumando porque en los centros de salud dejaron de darle la leche a los chicos desde los dos años", enfatizó. Ella y otras seis mujeres trabajan para que a los chicos no les falte el alimento, sin embargo ayer no pudieron abrir el comedor y los chicos se quedaron con sus jarros vacíos. "Vienen descalzos, con frío y no faltan. Me dicen «Yoli, ¿ cuándo va a hacer las rosquitas?» (masitas de levadura, harina, grasa y azúcar que cocinan a leña)".

   El comedor Pancitas Vacías, de Virasoro y Río de Janeiro, hace dos meses que sólo recibe harina y leche, además de 1.000 pesos por mes para alimentar a 360 familias.

   A su vez, en Felipe Moré al 2900, el centro popular A la Buena de Dios tampoco obtuvo mercadería. Sólo entregan la copa de leche por las donaciones del barrio. l

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