La provincia enfrenta la crisis con falta de recursos y gestión

La Nación se lleva demasiado y aporta menos de lo que le debe a Santa Fe. La gestión política provincial exhibe intentos por aumentar la presión fiscal y carece de otros medios.
El analista Dalvador Di Stefano, de la Fundación Libertad, dijo que Santa Fe es una provincia “castigada” por el gobierno nacional, en la que la administración local no ensaya mejores alternativas para gestionar la crisis.

“La sequía es igual que un terremoto por sus consecuencias. Pero dado que evoluciona como una pasa de uva, no se toma conciencia de la magnitud de catástrofe”, dijo el especialista, al ser consultado sobre la situación que vive Santa Fe y las posibilidades de la Casa Gris para afrontar la crisis.

“Primero hay que analizar si cuenta con los recursos que necesita para manejar la crisis, y claramente la provincia está siendo castigada por la ley de coparticipación nacional y por las retenciones que no vuelven. La política fiscal del gobierno nacional atenta contra la posibilidad de manejar la crisis en Santa Fe”.

Explicitó que “los sectores productivos de la provincia están agraviados por retenciones y trabas a las exportaciones”, y en esa condición se encuentran la ganadería y los frigoríficos, la cadena láctea, el trigo, el maíz y la soja con el complejo aceitero.

“Cualquier sector productivo importante y exportador tiene problemas con la política nacional y eso se traduce en avatares económicos para el área privada y para la pública”.

Di Stefano explicó que de esta manera “ésta es una provincia castigada” por el tratamiento del poder central, por lo que “no se permite la generación de riqueza ni la mejor actuación del sector público” santafesino.

“Eso se da porque hay un unitarismo fiscal en el que cada vez se reparten menos fondos a provincias y municipios, que en la Argentina van a un escenario de crisis” acelerado por el problema global de la economía.

“Decir que los municipios van a tener problemas financieros es como decir que después del día viene la noche”, insistió el analista.

Políticas a contramano

Sin embargo, Di Stefano apuntó que “si uno mira lo que pasa en el mundo, la mayoría de los gobiernos baja los impuestos” para incentivar producción y consumo en tiempos de crisis.

“Ni en la Argentina, ni en Santa Fe con el gobierno provincial , ni en los municipios, se hace esto”.

“Tuvimos experiencia el año pasado con la presentación de la reforma tributaria que finalmente no se hizo. Pero tras ello nos hemos sorprendido con el anticipo de Ingresos Brutos en las cuentas corrientes”, cuestionó el economista.

Dijo que “en el marco de la alta presión tributaria nacional, poner presión provincial no contribuye y no parece el camino adecuado”. Sugirió, en cambio, que si bien Santa Fe no tiene un banco oficial, “no es menos cierto que el gobierno puede subsidiar tasas de interés”.

Explicó que ésta “es una herramienta que poco se ha utilizado dentro del mandato provincial”, que “debería estudiar la posibilidad de subsidiar la tasa de interés en créditos del agente financiero oficial de la provincia o de otros bancos”.

Sostuvo que ante “situaciones extraordinarias como la sequía o el nivel bajo en el Paraná, que impiden mayores cargas y elevan costos de transporte”, se deben buscar también soluciones extraordinarias.

Di Stefano admitió que la actual administración heredó “cuentas saneadas” en Santa Fe, “pero pueden ser escasas ante el nuevo escenario” en el que “hay que pivotar dos cuestiones: el panorama poco claro de la reforma tributaria y la ayuda a las Pymes por el corte crediticio”.

Por último, sugirió “juntar a diputados y senadores y hacer una presentación conjunta a la Nación” para que Santa Fe obtenga lo que le corresponde.

La peor en cien años

La prolongada sequía que afecta gran parte de la Pampa húmeda argentina es la peor de los últimos cien años y compromete la producción agroganadera de nuestro país que es exportador de alimentos, según un informe que divulgó ayer el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti).

“Las lluvias han sido las más bajas de los últimos cien años”, remarca el informe que alerta sobre su impacto en la cosecha de granos y oleaginosas.

“La producción de trigo ha sido la más baja de los últimos 30 años y todo parece indicar que la de maíz, soja y girasol estará muy por debajo de la producción creciente que se tuvo en los últimos años”, dijo Andrés Sipowicz, funcionario del Inti.

La sequía provocó una merma del 50% en la producción de trigo, “que pasó de 16 millones de toneladas a 8 millones” reza el informe, en tanto también se registró una gran mortandad de animales de rodeo por falta de pasturas, lo que el gobierno intenta paliar mediante la provisión de forraje de maíz.

En el caso de la soja, el Inti precisó que su rendimiento “está aún por definirse y que la principal preocupación pasa por el riesgo de prolongación de la sequía en el tiempo más que por lo perdido hasta hoy”

Protesta en San Pedro

En la víspera, productores agropecuarios reclamaron al gobierno la declaración del estado de emergencia, lo que implica la supresión del cobro de impuestos como paliativo a las pérdidas que dejará la sequía, que estimaciones privadas cifran en unos 3.600 millones de dólares.

Unos 1.500 productores participaron de una asamblea en la ciudad bonaerense de San Pedro (160 km al noreste) para insistir en el reclamo de medidas excepcionales.

A juicio del ministro del Interior, Florencio Randazzo, el gobierno de Cristina Kirchner “está haciendo un gran esfuerzo” mediante la contribución de fondos para paliar los efectos del fenómeno. Desde las provincias perjudicadas éstos han resultado insuficientes y se reclama la declaración de emergencia nacional

La sequía afecta el corazón agroganadero del país: el sur y norte de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, centro y el norte de Santa Fe y Entre Ríos.

La Argentina es el primer exportador mundial de harinas y aceites de soja, el cuarto de trigo, el segundo de maíz -detrás de Estados Unidos- y el tercero de granos de soja, según la Secretaría de Agricultura estadounidense.

Sigue el esgrima verbal

El diario La Nación en su edición de la fecha señala que el ministro de Interior, Florencio Randazzo, dijo que “si le va mal al campo, le va mal al país”. Y consigna que dos fuentes de la Casa Rosada indicaron que en los próximos días podría firmarse un decreto de emergencia nacional en varias zonas del país afectadas por la sequía, lo que permitiría a los productores diferir el pago de impuestos y de deudas bancarias.

El matutino agrega que todavía no está decidido el alcance de la medida y que los funcionarios nacionales mantienen negociaciones con los gobernadores para delimitar la magnitud de la ayuda estatal.

Por el momento, lo único definido es la ampliación de los subsidios a productores ganaderos para que puedan obtener forrajes y evitar más pérdidas en su hacienda. Por lo menos, se enviarán 300 millones de pesos a los gobernadores de las provincias afectadas, informó Randazzo.

“Nosotros queremos ayudar a todos los productores agropecuarios”, enfatizó el ministro quien reiteró los reproches a los dirigentes de las entidades del campo y a los opositores que se suman a la protesta rural. “Este es el momento para ayudar a los productores; no para sacar un rédito electoral como quieren hacerlo Carrió (Elisa), Solá (Felipe), Macri (Mauricio), Llambías (Mario), De Angeli (Alfredo) y Miguens (Luciano)” advirtió.

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