La provincia empieza a sentir la crisis con más crudeza

El Gobernador reconoció una reducción de ingresos coparticipables y anunció un aumento en las tarifas del agua a partir de marzo de 2009. Una fábrica textil suspendió a cerca de 70 empleados.

La caída de los ingresos federales y la disminución de la recaudación provincial, la progresiva suspensión de personal de fábricas en algunos casos y el despido en otros, el cierre de comercios y la paralización de inversiones, son algunos síntomas que desatan el estado de alerta en el gobierno provincial y obligan a tomar medidas en el inmediato plazo.

Si bien los despidos no se dan masivamente en la provincia, de acuerdo a lo informado por la Secretaría de Trabajo, tanto el gobernador José Alperovich como su equipo de asesores, advierten que la situación se tornará más grave durante los primeros meses del año próximo, tras la bocanada de aire que pueden recibir los comercios con las ventas de fin de año. Sin embargo, ayer otra fábrica tucumana comenzó a sangrar producto de la crisis: La textil ex Grafa, situada en Famaillá, suspendió sin goce de sueldo a unos 70 operarios por un plazo inicial de 45 días.

Desde el Poder Ejecutivo observan con preocupación este cuadro, aunque sin actuar de manera directa dado que se trata de una problemática de índole privada. No obstante, advierten que estas situaciones podrían comenzar a generalizarse, por lo que apuestan a una receta tan básica como efectiva en el corto plazo como es la ejecución de obras públicas.

Esta política constructora está atada a las posibilidades presupuestarias nacionales, dado que la provincia observa cada vez más flacos los ingresos genuinos. El propio gobernador José Alperovich, admitió la baja de recursos coparticipables que llegaron a Tucumán. "Teníamos previsto una coparticipación de 207 millones de pesos en octubre y nos llegó 191 millones de pesos", se lamentó.

Los registros recaudatorios de la Dirección General de Rentas, por su parte, no resultan alentadores tampoco. Aunque el promedio se mantenga, la curva comienza a mostrar una tendencia hacia el descenso. Cuanto mayor sea la caída que muestren los gráficos de los técnicos, mayor será la afectación en la prestación de servicios básicos como salud, seguridad, educación y asistencia social. La necesidad de evitar la caída de ingresos es notable por parte del Gobierno provincial. Es en este marco que el Gobernador planteó ayer la necesidad de seguir ahorrando y apuntalar las gestiones ante el Gobierno nacional para no detener la obra pública.

Es que el hecho de construir casas, pavimento o mejorar escuelas mantiene el empleo y el consumo a la vez y muestra una gestión de gobierno proactiva. Los beneficios son muchos, aunque sus efectos sean de corto alcance.

En este sentido, Alperovich anunció en una de sus recorridas matinales realizadas por la Banda del Río Salí, que mañana mantendrá una reunión con el Secretario de Obras Públicas de la Nación José López, para definir el monto que recibirá la provincia para la construcción de viviendas en el marco de un programa nacional.

El plan de gobierno es simple: contener el gasto, incrementar los ingresos -tanto federales como provinciales- y apostar con fuerza a la obra pública para no "congelar" la economía. Sin embargo, un funcionario de alto rango del gabinete reveló una frase que genera preocupación: "Las consecuencias sociales serán inevitables". La desocupación comenzará a incrementarse y los reclamos sociales también. Por ahora los gremios estatales mantienen la calma, aunque de mantenerse esta situación, la necesidad de nuevos aumentos salariales la harán sentir las bases de los trabajadores provocando protestas que podrían afectar la tranquilidad social.

Golpe al bolsillo

Las medidas antipopulares resultan un remedio que pueden agravar la enfermedad. Sin embargo, la necesidad es tan importante que el gobernador José Alperovich, decidió avanzar en esa dirección. Ya lo hizo con la autorización para que EDET SA aplique un incremento en la facturación por el servicio de electricidad, que rondaría el 12 por ciento. El Mandatario ayer puso la cara y anunció otra antipática medida. Desde marzo del próximo año la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) aplicará un incremento tarifario que promediará los tres pesos mensuales. "Esto no es bueno, pero debo anunciarlo", comenzó diciendo el titular del Poder Ejecutivo para explicar que el ajuste tarifario de seis pesos bimestrales es necesario ante el incremento en los costos que presenta la empresa estatal de provisión de agua en materia de insumos y personal. "Unas 200 mil personas no sufrirán el aumento", aclaró Alperovich, tras resaltar que la SAT está llevando agua y cloacas a muchos sectores que no tenían acceso a estos servicios básicos. El presidente de la SAT Alfredo Calvo, confirmó el incremento y dijo que el alcance de la medida aún debe definirse. Si bien el aumento en la tarifa de este elemental servicio no resulta significativo, cuando se suma el ajuste tarifario eléctrico, la inflación, el congelamiento de los ingresos de los trabajadores estatales y la presión fiscal, el cóctel comienza a ser peligroso, algo que el Gobernador no desconoce y analiza con suma preocupación.

Presión fiscal

Si bien el objetivo del Gobierno provincial ante la crisis mundial es contener el gasto, el sólo hecho de mantener los niveles actuales de recaudación ya resultaría todo un éxito. Pero a medida que la recesión de prolongue la capacidad de pago de los contribuyentes podría comenzar a verse cada vez más afectada.

Ante esta situación, la Dirección General de Rentas (DGR) se propone sostener el nivel de ingresos provinciales para lo cual será necesaria una política de fiscalización agresiva. Paralelamente, están dispuestos a avanzar la actualización impositiva de algunos tributos como es el caso del Impuesto Automotor.

La resolución correspondiente fue firmada por el titular del organismo recaudador Pablo Clavarino y establece un ajuste promedio del 15 por ciento. Si bien es cierto que el gobernador José Alperovich reiteró en varias ocasiones que no habrá aumento de impuestos en 2009, también afirmó que esto estará ligado a que los empresarios no generen despidos, por lo que el Gobernador dejó un final abierto que dependerá del aprieto económico que tenga la provincia.

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