En la provincia bajó la tasa de mortalidad.

El crecimiento neto población fue de 3.189 personas, el más alto de la historia. La mortalidad subió en el interior y no en Santa Rosa y General Pico, donde los alumbramientos aumentaron el 77 por ciento.
JUAN JOSE REYES

El número de fallecimientos en La Pampa, durante 2008, cayó en 630 personas, es decir un 29,3 por ciento menos que en 2007. Alcanzó a las 1.527 defunciones contra las 2.157 del año anterior. Según el Registro Civil de la Provincia, la caída de la tasa de mortalidad alcanzó en Santa Rosa a 526 individuos (una reducción del 83 por ciento) y General Pico a 128 (un 20,4% menos). En cambio en el resto de La Pampa, donde la atención médica-sanatorial no alcanza el mismo grado de complejidad (efectores públicos y privados) la tasa de mortalidad aumentó un 4,5%.

El resultante neto entre la tasa de natalidad que trepó al 14,73 por mil (aumentó apenas un 3,5 por ciento, con 159 alumbramientos) y la tasa de mortalidad general (4,77 por mil) mostró un crecimiento vegetativo de la población. Según aquellos indicadores se alcanzó un crecimiento neto poblacional de 3.189 personas, conformándose como la más alta de la historia (no se incluye el crecimiento migratorio).

Los indicadores de las tasas de natalidad y mortalidad en La Pampa muestran que 2008 fue un año muy atípico. ¿Por qué? Simple: es normal que en todo el mundo la natalidad crezca año tras año y se reduzca paulatinamente la mortalidad, aunque no en la proporción observada aquí.

Los nacimientos apenas crecieron un 3,5 por ciento y las muertes cayeron un 30. Aún así, las principales causas de mortalidad entre los varones siguen siendo los cánceres de pulmón y próstata, y en mujeres, de mamas y colon. Con todo ello, La Pampa obtuvo una de las tasas de crecimiento vegetativo más altas de toda su historia, pero en este caso no por la incidencia de los nacimientos sino por lo opuesto, la notable disminución de las defunciones.

La tasa de crecimiento vegetativo se obtiene restando el número de fallecidos al de nacidos y el resultado se lo divide por la población total, multiplicado por mil. En concreto, La Pampa tiene hoy un crecimiento vegetativo del 10 por mil, un ritmo de urbanización del 12,8 por ciento y una composición etárea del 31 por ciento de preactivos (hasta 14 años), del 60 por ciento de activos (entre 15 y 64 años) y del 9 por ciento de pasivos (65 años y años).

Pico, la más prolífica.

La tasa de natalidad creció muy poco, apenas un 3,5 por ciento, pasando de 4.557 alumbramientos en 2007 a 4.716 el año pasado. En la capital esa tasa cayó un 13,3, es decir que hubo 1.714 nacimientos, 264 menos que en 2007. De ellos, 694 bebés nacieron en el hospital Lucio Molas y 1.020 en establecimientos privados.

Lo ocurrido en General Pico ha sido realmente extraordinario para su expansión poblacional. Teniendo casi la mitad de la población que Santa Rosa, hubo 1.816 nacimientos contra 1.023 del año pasado, es decir que la tasa aumentó en 793 bebés (un increíble 77,5 por ciento más). En los otras 80 localidades de la provincia, donde viven 140.000 personas, la cantidad de nacimientos cayó en 370, o sea un 23,8 por ciento.

De éstas estadísticas se concluye que una buena mayoría de los alumbramientos de las distintas comunas más chicas de La Pampa se realizan en los hospitales Lucio Molas y Gobernador Centeno, en el sector público, y en los sanitarios privados de ambas localidades. Otro dato a consignar, y que se debió a las insistentes solicitudes por parte de LA ARENA en años anteriores (así lo consignó la directora general del Registro Civil y Capacidad de las Personas, María Irene Giusti), es el relativo a los nacimientos sin filiación paterna (no reconocidos por su papá al nacer). Con la medición anterior hubo 330 bebés sin filiación paterna al nacer. Con los cambios (reconocimientos voluntarios y judiciales) 276 papás reconocieron posteriormente a sus hijos en forma voluntaria y 65 por vía judicial (también hubo por parte de mujeres 11 impugnaciones de paternidad).

Muchas menos muertes.

En 2008 la tasa de defunción disminuyó como nunca antes, pasando de 2.157 en 2007 a 1.527 el año anterior, es decir que existió una reducción de casi el 30 por ciento. La tasa de defunción alcanzada trepó al 4,77 por mil. De los 1.527 fallecimientos, 464 ocurrieron en Santa Rosa (221 en el Molas y 243 en efectores privados), 506 en General Pico y 557 en el resto de la provincia.

En la capital provincial la reducción de las defunciones pasó de 890 a 464 personas, en General Pico de 634 a 506 y en las otras comunas creció de 533 a 577 decesos. En el cuadro que se anexa puede compararse como entre un año y otro el anárquico crecimiento vegetativo de La Pampa. Ahí se apreciará que mientras en Pico aumentó un 20,79 por mil, en Santa Rosa creció un 10,41 por mil y en el resto tuvo un aumento poblacional neto (sin migraciones internas) por debajo de la media anual (4,49 por mil).

La Pampa tiene un promedio anual en los últimos años de entre 600 a 620 expiraciones ocurridas por tumores (neoplasias). Entre los hombres el tumor de mayor prevalencia es el de tráquea y pulmón, con el 55 por ciento, seguido del de próstata con el 23. Entre las mujeres, el tumor maligno de mama ocurre en el 62 por ciento de los casos, seguido del de colon, recto y ano con el 28. Demás está decir que tales patologías no solamente tienen un elevado gasto monetario para su asistencia médica, sino que además conllevan un altísimo costo social dadas las frecuentes secuelas, invalidez, incapacidad, etc.

Aún así, en la década del ´50 las enfermedades infecciosas eran las principales causantes de mortalidad. Esta situación se vio modificada ante la aparición de nuevas formas de tratamientos, perdiendo las mismas su preponderancia y creciendo progresivamente la expectativa de vida, siendo las enfermedades crónico-degenerativas las de mayor peso en la actualidad.

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