Protestan en una ruta que une Santiago y Tucumán para que no instalen un basural

El secretario de Medio Ambiente de la provincia aseguró que se pedirán estudios de impacto ambiental, pero aclaró que el gobierno de Alperovich no está obligado a entregárselos.
Cuando se conoció la decisión del gobierno tucumano de tratar los residuos sólidos urbanos en el paraje Oberá Pozo, limítrofe con Santiago, los ambientalistas de la provincia encendieron la luz de alarma por la posible contaminación que produciría el vaciadero de la provincia vecina. Ahora los problemas por la apertura del basural, cruzaron el límite interprovincial y se instalaron en Tucumán, los vecinos de distintas poblaciones aledañas a Oberá cortaron la ruta 303 que se comunica con nuestra provincia.

El piquete se extendió toda la mañana, pero cada 30 minutos se liberó el tránsito para evitar problemas con los automovilistas y sobre todo los camiones que transportaban productos agrícolas.

Según dijeron los manifestantes al principal matutino tucumano, en 2006 se realizó una asamblea en Los Pérez, en la que estuvo presente el actual secretario de Medio Ambiente de la provincia vecina, Alfredo Montalván. Aquella vez, 300 personas rechazaron la instalación de la planta. "Esta visto el daño que produce una planta de este tipo; cerca del predio hay como 10 escuelas, dos Caps (Centro de Atención Primaria de Salud), dos pozos de donde la gente saca agua; el Gobierno está actuando de manera autoritaria", señaló Durbal Padilla. "Dicen que la zona no es productiva, pero está rodeada de campos de trigo. Además, en 1959, en el lugar donde quieren instalar el basural se realizó la primera experiencia de soja en la Argentina", agregó.

Mientras tanto, en Santiago, el titular de la Dirección de Medio Ambiente, Juan Carlos Targa, le aseguró a EL LIBERAL que en los próximos días se pedirá un informe de impacto ambiental a la provincia vecina, pero el funcionario advirtió: "No nos corresponde porque están dentro de su territorio provincial, pero aún así vamos a solicitar que por una cuestión de camaradería se haga un estudio para saber cómo va a afectar a Santiago".

"Lo que tiene esto de bueno -se explayó Targa- es que por lo menos no está cerca del cauce del río Salí como ocurre ahora, donde el basural tucumano está al borde del río y la contaminación va a parar a la cuenca (Salí-Dulce)".

Actualmente, Pacará Pintado, el basural tucumano ubicado a la vera de uno de los ríos que desemboca en el Embalse Río Hondo, recibe 800 toneladas de basura por día, que desechan los siete municipios que componen el Gran San Miguel.

El actual vaciadero de la provincia vecina comenzó a recibir los residuos de la capital tucumana en el año 2004, apenas tres años después, en 2007, se presentaron las primeras denuncias porque el basural a cielo abierto había incumplido varias normas ambientales y porque triplicó su superficie de las 3,7 hectáreas que iba a ocupar originalmente a las casi 12 que ocupa en la actualidad.

Con este panorama, no es de extrañar el reclamo de los ambientalistas santiagueños y de los vecinos tucumanos, quienes saben perfectamente que en poco tiempo se desbordará el predio de Oberá Pozo.

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